Terremotos, volcanes y huracanes: la ciencia trabaja para preverlos

Mientras el mundo contempla perplejo las terribles consecuencias del terremoto de 7 grados que afectó a Haití el 12 de enero, esta semana se han conocido

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Terremotos, volcanes y huracanes: la ciencia trabaja para preverlos

Mientras el mundo contempla perplejo las terribles consecuencias del terremoto de 7 grados que afectó a Haití el 12 de enero, esta semana se han conocido diferentes avances relacionados con el planeta que habitamos, con las posibilidades de que diversos fenómenos nacidos en el interior de la Tierra o en lo alto de la atmósfera provoquen una catástrofe y por último con el modo de preverlos para paliar sus efectos.

La revista Science explica en su número de este viernes la historia de los eventos sísmicos producidos en la falla de San Andrés, en el estado norteamericano de California. Con los datos recabados, los investigadores Olaf Zielke y Lisa Grant Lutwig han llegado a la conclusión de que los eventos de deslizamiento sucedidos en esta discontiuidad han sido menores y más frecuentes de lo que se creía hasta ahora.

 

Conocer la distribución espacial y temporal de los deslizamientos en las fallas es fundamental para comprender sus posibles rupturas y la recurrencia de grandes terremotos. Hasta seis temblores de entre cinco y seis grados de intensidad se han sucedido en los últimos seis años en distintos puntos de la falla de San Andrés, que recorre casi 1.300 kilómetros en la costa del Pacífico entre Estados Unidos y México.

 

El equipo de investigadores analizó imágenes de radar de alta resolución provenientes la llanura de Carrizo. Las fotografías muestran que el deslizamiento promedio, o la distancia que la falla se movió durante el gran terremoto de 1857, fue de cinco metros, una longitud mucho más corta de lo que se pensaba hasta ahora. El hallazgo viene a sugerir que los temblores ocurren en esta zona de la falla con mayor frecuencia de lo sabido hasta ahora.

 

Actividad volcánica en Gran Canaria 

El miedo a las grandes catástrofes provocadas por fenómenos naturales surgidos del interior de la Tierra no se limita a los terremotos. Los volcanes son símbolo de la actividad geológica constante del planeta y su potencial capacidad de destrucción. Esta misma semana un grupo de científicos españoles y franceses ha presentado un mapa de peligrosidad volcánica en la isla de Gran Canaria.

 

De acuerdo con este estudio, el área de mayor actividad en los últimos 11.000 años se encuentra en el noreste de la isla, en una zona muy habitada donde se concentra gran parte de la población (Gran Canaria tiene más de 800.000 habitantes). Los datos han sido publicados en la revista Journal of Quaternary Science.

 

“Sabemos que el volcanismo se concentró en el sector septentrional de la isla y produjo pequeños conos estrombolianos monogenéticos (erupciones poco violentas que emiten lavas y piroclastos) y ocasionalmente, calderas freatomagnéticas (expulsión de cenizas)”, explica Alejandro Rodríguez González, autor principal del artículo e investigador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. El estudio trata de evitar cualquier alarmismo. De acuerdo con sus autores, aunque haya alguna erupción no será violenta.

 

Durante el periodo Holoceno se produjeron tres fases de actividad volcánica separadas por otras cuatro de inactividad. La más antigua ocurrió hace más de 10.000 años en El Draguillo, zona localizada en el municipio de Telde, el segundo más poblado de la isla. Las otras se produjeron hace entre 5.700 y 6.000 años, y la última entre 1.900 y 3.200 años atrás. El ciclo más reciente debió de afectar a la población aborigen que vivía en la isla antes de la conquista castellana.

 

Menos huracanes pero más intensos

 

Los huracanes también pueden ser fenómenos muy destructivos, como tantas veces se ha visto en la zona del Caribe y el golfo de México. A crear modelos que permitan predecir su aparición y virulencia se dedica una investigación que también publica Science en su último número. De acuerdo con este estudio, las tormentas de categoría 4 y 5 se duplicarán hasta final de siglo a pesar de que se prevé un descenso en la frecuencia total de ciclones tropicales.

 

El mayor incremento, según afirma un grupo de científicos de varios departamentos universitarios y de la Administración estadounidense, se dará en la zona occidental del Atlántico al norte del paralelo 20. El estudio señala algunas zonas concretas, como la isla de La Española (donde se encuentran Haití y la República Dominicana), las Bahamas y la costa sureste de los Estados Unidos, en las que podría haber mayor riesgo de sufrir estos fenómenos.

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