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Gutenberg ha muerto o cómo tener 30.000 libros en su mano
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Gutenberg ha muerto o cómo tener 30.000 libros en su mano

Desde los albores de la historia, el progreso ha ido siempre de la mano del desarrollo científico. Allá dónde ha habido innovación ha florecido la prosperidad.

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Gutenberg ha muerto o cómo tener 30.000 libros en su mano

Desde los albores de la historia, el progreso ha ido siempre de la mano del desarrollo científico. Allá dónde ha habido innovación ha florecido la prosperidad. Muchos han sido los inventos que han ayudado a avanzar. Unos de mayor calado -rueda, brújula, el microchip- y otros de carácter más prosaico -consola, mando a distancia, la Viagra-. Pero si de una invención puede decirse que ha transformado a la humanidad, es de un artilugio -no demasiado complejo la verdad- ideado por un tal Gutenberg: la imprenta.

 

En efecto, la imprenta y su segunda derivada, el libro, ha sido y es uno de los principales motores de la civilización. Pero todo ésto parece una broma comparado con las posibilidades que se abren en la actualidad ante los nuevos formatos de libro electrónico, el cada vez más conocido ebook. Para los que no sean muy techies, éstos básicamente consisten en una pequeña pantalla, generalmente de 6 pulgadas y escaso peso, capaz de albergar en su interior decenas de miles de libros. Casi nada.

¿Y cuáles son las opciones disponibles en la actualidad? Múltiples y variopintas. Los precios, dimensiones y prestaciones son de lo más variado, pero como casi todo en la vida el coste desembolsado sigue siendo la variable definitiva. Quien más paga se lleva lo mejor. La diferencia principal estriba en que los modelos más económicos no usan tinta electrónica. Son como una pantalla de ordenador... pero en pequeño. Y eso implica muchas desventajas a la hora de leer, principalmente el cansancio que produce al ojo (amén del gran consumo de batería que conllevan).

Por el contrario, los modelos aparentemente más caros, lo que esconden en su interior es la verdadera 'tinta electrónica'. Esta tecnología nos muestra lo que asemeja tinta negra sobre fondo gris. No tiene luz de fondo, y por tanto, al no iluminar, no cansa el ojo. Además, tampoco hace falta apagarlo: la tinta una vez que aparece en pantalla no genera más consumo de batería, simplemente se ve el texto. Es en definitiva – y pese a la opinión contraria de los puristas del papel- muy, muy similar a un libro.

¿Y cómo ha reaccionado la industria editorial ante esta segunda revolución? Vista la experiencia del sector musical y su fagocitación por parte del iPod, de una manera bastante proactiva. Hay que tener en cuenta que a los editores les supone un ahorro importante frente al negocio tradicional: no hay distribución, ni imprenta, ni almacén. Los precios de los libros electrónicos son, por tanto, bastante asequibles (valen una media de 9 dolares cada ejemplar) y la tendencia muy probablemente será a la baja. Se pueden contratar además suscripciones a revistas o periódicos por poco mas de 14 dólares al mes. Para aquellos aficionados al gratis-total les animo a entrar en www.gutenberg.org, sitio creada por miles de voluntarios, y donde se ofrecen mas de 27.000 libros electrónicos libres de derechos de autor a coste cero. Los precios de los lectores son harina de otro costal y en la actualidad rondan entre los 300 y 400 dólares, pero ¡estar a la última tiene un precio!

Las posibilidades por tanto son infinitas: algunos terminales incorporan conexión a internet (como el Kindle 2 de Amazon recientemente presentado) permitiendo descargar nuestro periódico o revista favorita. Otros emplean pantalla táctil posibilitando pasar página tocando la pantalla. Otros dispositivos -especiales para los fanáticos de marcar libros- permiten hacer anotaciones y subrayados. Y algunos -en fin- disponen de un fondo iluminado, posibilitando leer por la noche. En la variedad está el gusto.

En lo concerniente a nuestro pais, la situación podría calificarse en el mejor de los casos como discreta. En España apenas existe un manojito de tiendas con escasos libros en catálogo. En múltiples aspectos estamos todavía en el Jurásico si nos comparamos con EEUU, donde existe una amplísima variedad de tiendas con miles de títulos disponibles. De hecho, una de las claves del éxito del Kindle en USA, viene motivado porque se comercializa con una suerte de tarifa plana que habilita al usuario para la descarga de títulos de todo tipo. Lo dicho, seguimos a años luz.

Pero todo esto no es nada comparado con lo que nos espera a la vuelta de la esquina: ¡papel electrónico que se dobla! Ha leído usted bien. Papel que se dobla como una hoja. ¿Se imaginan sacar de un bolsillo una hoja plegada en 4 y al abrirla disponer a voluntad de 30.000 libros, 400 revistas ó más de 20 periódicos para leer? Es más ¿se imaginan la biblioteca completa de 'El nombre de la Rosa' que se deshacía en llamas ante la mirada atónita de un atribulado Sean Connnery, comprimida y a buen reguardo en un solo dispositivo? Pues no elucubren demasiado, porque dicha tecnología de tinta electrónica sobre papel plegable es ya un hecho y ha sido presentada: www.eink.com.

Desde los albores de la historia, el progreso ha ido siempre de la mano del desarrollo científico. Allá dónde ha habido innovación ha florecido la prosperidad. Muchos han sido los inventos que han ayudado a avanzar. Unos de mayor calado -rueda, brújula, el microchip- y otros de carácter más prosaico -consola, mando a distancia, la Viagra-. Pero si de una invención puede decirse que ha transformado a la humanidad, es de un artilugio -no demasiado complejo la verdad- ideado por un tal Gutenberg: la imprenta.