El móvil de Google decepciona en su puesta de largo
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INTENTA COMPETIR CON EL IPHONE

El móvil de Google decepciona en su puesta de largo

Google no falló a su cita y presentó en Nueva York de la mano del operador T-Mobile, el G1, el primer móvil del mundo equipado con

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El móvil de Google decepciona en su puesta de largo

Google no falló a su cita y presentó en Nueva York de la mano del operador T-Mobile, el G1, el primer móvil del mundo equipado con Android, el sistema operativo para móviles de Google. Lejos del indudable glamour de las presentaciones de fabricantes como Nokia o el mismo Apple, el acto de Google fue bastante parco y, para muchos, un tanto impropio para las dimensiones de Google como empresa.

Posiblemente, uno de los motivos por los que muchos analistas se hayan desilusionado al ver el nuevo y cacareado móvil sea debido a la obsesión del mercado y del mismísimo Google por hacer un móvil destinado a competir con el iPhone. El G1 es un buen terminal, pero se queda corto en su aspiración de hacer frente al smartphone de Apple, máxime cuando éste va ya por su segunda generación y batiendo todas las marcas de ventas.

No es un iPhone pero nos recuerda mucho a él. Se maneja con el dedo, contará con Android Market, la versión de Google del iTunes Store -la tienda online multimedia de los de Cupertino- y, aunque no está oficialmente confirmado por HTC, todo parece indicar que también dispondrá de un acelerómetro, que permitirá girar la pantalla al inclinar el equipo. Al igual que el terminal de Apple, aprovecha todo el ancho de la pantalla, aunque a diferencia del iPhone cuenta con un teclado escamoteable.

Libre por dentro, pero no tanto por fuera

Uno de los principales argumentos de Google al presentar Android es que esta plataforma es abierta y libre, a diferencia de las restricciones planteadas desde un inicio por Apple y otros fabricantes. Sobre el papel, este argumento tiene bastante peso y es una de las bazas de futuro del móvil, pero el desarrollo de aplicaciones se encuentra en este momento en estado embrionario. Pese a todo, el G1 muestra una serie de restricciones que chocan de frente con la filosofía de código abierto planteada por Google: el G1 no cuenta con un jack estándar para auriculares y no puede ser empleado como un módem externo en un portátil, una de las quejas de mayor calado planteadas al iPhone.

Tal y como indica Ars Technica, el G1 cuenta con muchas limitaciones que lo sitúan en desventaja frente al iPhone: la compra del móvil exige un contrato de permanencia de 2 años (al menos en Estados Unidos y con T-Mobile) y se espera que sea igual en el resto de los mercados. No reproduce vídeo -por el momento- salvo que sea visionado directamente desde YouTube. No pueden descargarse canciones empleando la conexión 3G, sino que es necesario estar conectado a una red WiFi para hacerlo; tampoco puede sincronizarse con un ordenador, y el usuario estará obligado a conectarse a los servicios en web de Google.

¿Un diamante en bruto?

Son muchas las incógnitas aun en torno al primer móvil con corazón Google, pero pese a todo el aluvión de críticas que ha recibido en su presentación a la prensa, muchos analistas han visto un gran potencial al terminal fabricado por HTC. Se mueve rápido, es multitarea y aunque por el momento el desarrollo de software de terceros no ha podido seguir la vertiginosa velocidad de Google, su base en Linux y su filosofía open source prometen.

Los que lo han probado aseguran que el G1 se mueve con una velocidad endiablada por los menús y qué duda cabe que el vídeo oficial del móvil hace que arrastremos los colmillos por el suelo, pero más por el sistema operativo que por el trabajo hecho por HTC. El G1 se comercializará en Estados Unidos en noviembre y dado el carácter global de Google, es esperable que antes de navidades podamos tenerlo entre nosotros.

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