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La democracia imperfecta de Menéame
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La democracia imperfecta de Menéame

El 7 de diciembre de 2005, Ricardo Galli puso en marcha una de las webs más exitosas y revolucionarias de las que hoy conocemos en habla

Foto: La democracia imperfecta de Menéame
La democracia imperfecta de Menéame

El 7 de diciembre de 2005, Ricardo Galli puso en marcha una de las webs más exitosas y revolucionarias de las que hoy conocemos en habla hispana. Se trata de Menéame. El concepto no era nuevo, sino que se trataba de una adaptación en nuestra lengua del arrollador Digg. El éxito llegó pronto y en 2006 en primer término, y 2007 con posterioridad, parte del capital de la sociedad pasó a manos de Martín Varsavsky, el pujante empresario hispano-argentino que ha fundado entre otros, Jazztel y FON.

 

El éxito del concepto Digg y Menéame radica en su sencillez: los usuarios proponen una serie de páginas web con sus respectivos links y diferentes categorías (pueden tratar de temas políticos, tecnológicos, deportes, etc.) y los lectores las votan según su interés y curiosidad, estableciéndose un ranking de noticias: las más votadas, suben más arriba y pasan a portada, multiplicándose su potencial generador de clicks.

 

Y es que Menéame es, por encima de todo, un generador de tráfico que puede multiplicar la audiencia determinada de una noticia o no, de ahí que toda web quiera aparecer en la portada del marcador social -como se conoce en la red a este tipo de sitios-. Es precisamente esta voluntad por aparecer lo que lleva a muchas páginas a auto-referenciarse en el sitio, lo que en Menéame se conoce como "endogamia de votos".

 

Sistema ¿democrático?

 

En este sentido, los responsables del sitio parecen haber tomado cartas en el asunto adoptando una serie de medidas con las que se perseguirá a aquellos usuarios del sitio que voten reiteradamente las mismas páginas o, como se indica en su blog, "a aquellos grupos de usuarios que se voten siempre entre ellos y puedan publicar las noticias más fácilmente". El castigo por mantener viva esta endogamia se llevará a cabo en la moneda particular de la web: el karma. A más karma, más prestigio se le supone al usuario de esta comunidad.

 

La mano inquisidora de Menéame no termina ahí, sino que además se perseguirá a los que "votan a lo loco basado sólo en el título o autor del envío" (sic). En definitiva, que cuando uno haga click votando o enviando una noticia, habrá un proceso censor automatizado que decidirá por nosotros en base a nuestra historia de clicks si procede o si, por el contrario, se considera endogámico.

 

Si trasladáramos este ejemplo a la arena electoral, uno no podría votar muchas veces al PP, y por descontado, no podría acudir a mítines del PSOE con asiduidad. Tampoco podría afiliarse a ningún partido y, desde luego, pobre del que fuera a jalear a su líder a cambio de un bocata y cerveza. El votante debería pasar por el filtro de un ordenador en el colegio electoral y en caso de reincidir en el voto o "votar a lo loco" (se supone que escogiendo la papeleta más cerca de la mano), saldría con el sello en la frente de "endogámico".

 

La censura que no se ve

 

Si este intervencionismo levanta sospechas sobre su respeto a las normas democráticas, hay otro comportamiento que, al parecer, es tolerado y es aún más pernicioso que el presunto mal que Menéame pretende atajar. Para entenderlo rápidamente: intente subir una noticia que lleve la palabra "iPhone" en su título: será acribillada a votos negativos, única y exclusivamente por llevar esta palabra en cabecera. Esta reacción responde a un hartazgo de un potente lobby de usuarios que reaccionan al sobre-exceso de noticias vinculadas al revolucionario terminal de Apple.

 

En esta censura no declarada, muchas noticias que podrían ser de gran interés para el común de los lectores, no pasa la primera criba, y el núcleo duro de votantes, los primeros que acceden, no le otorgan ni el beneficio de la duda. Este boicot no parece tener un equivalente en Digg, donde las noticias sí que sufren el rigor de la democracia sin contemplaciones: interesante, arriba y mala, abajo.

Como diría Ovidio: "Hablar de la democracia y callar al pueblo es una farsa. Hablar de humanismo y negar a los hombres es una mentira", y tal vez sea mejor que el votante se equivoque libremente.

El 7 de diciembre de 2005, Ricardo Galli puso en marcha una de las webs más exitosas y revolucionarias de las que hoy conocemos en habla hispana. Se trata de Menéame. El concepto no era nuevo, sino que se trataba de una adaptación en nuestra lengua del arrollador Digg. El éxito llegó pronto y en 2006 en primer término, y 2007 con posterioridad, parte del capital de la sociedad pasó a manos de Martín Varsavsky, el pujante empresario hispano-argentino que ha fundado entre otros, Jazztel y FON.

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