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"No es sencillo salir": la historia de Patricia Aguilar y el gurú que la sumió en su secta sexual
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cinco años del temible secuestro

"No es sencillo salir": la historia de Patricia Aguilar y el gurú que la sumió en su secta sexual

Patricia Aguilar se fugó de Elche para ir a Lima, donde vivió en plena selva a cargo de varios niños, uno de ellos suyo. Sus padres, pese a ser ignorados por las autoridades, lograron dar caza a un explotador que se creía gurú

Foto: Patricia Aguilar junto a su bebé y su padre, que luchó por su liberación. Fuente: Efe
Patricia Aguilar junto a su bebé y su padre, que luchó por su liberación. Fuente: Efe

Patricia Aguilar planeó muy bien su huida de Elche. La mañana del 7 de enero de 2017 se levantó temprano, dejó su habitación ordenada, cogió sus cosas y salió por la puerta. No había mencionado a sus padres a dónde iba ese día, por lo que su madre, al ver que no estaba en casa, le escribió. La adolescente le aseguró que pasaría el día y esa noche en una casa de campo con sus amigos. Ese fue prácticamente el único contacto que la joven tuvo con sus progenitores ese fin de semana. Un día después de su marcha, el padre, Alberto Aguilar, se percató de que les faltaba dinero en casa, por lo que trató de comunicarse inmediatamente con su hija; pero ella se mostraba seca y algo escueta, dando largas a sus mensajes y asegurando que les llamaría más tarde. Esta promesa no se cumplió y, tras denunciar su desaparición, la Policía se puso manos a la obra para tratar de encontrarla. No lo lograron, pero sí pudieron rastrear los últimos movimientos de la joven, que solo un mes antes acababa de cumplir los 18 años.

En este hilo de seguimiento, los investigadores descubrieron que Aguilar se fue hacia Murcia después de dejar su casa y al día siguiente se desplazó hasta casa de abuela, donde entró sin que esta ni nadie lo supiera, y recogió unas maletas que ella misma había empaquetado en otro momento. De allí fue al aeropuerto de Alicante y, haciendo parada en Madrid, tomó un vuelo hasta Lima. Cuando los Aguilar supieron de la huida de su hija, trataron de buscar pruebas, pistas o cualquier motivo que explicara su aparente fuga repentina. Fue entonces cuando vieron, por primera vez, el nombre de su perdición: secta Gnosis.

Foto: Alberto Aguilar, padre de la española captada por una secta en Perú. (EFE)

Junto a los folletos sobre los gnósticos, había también un documento de contracción de matrimonio en Perú y cartas y dibujos, unos dibujos que resultaron ser clave. Todo esto fue remitido a los agentes que investigaban el caso de la desaparición, quienes también tuvieron que mojarse de información sobre la secta Gnosis, una organización de carácter religioso que presumía de haber influenciado en las culturas antiguas, predicaba con la idea de un apocalipsis próximo y cuyo líder colombiano, Samael Aun Weor, expandió por América Latina.

Mientras la Policía se informaba y la familia esperaba a poder tener más noticias del avance del caso o un toque de atención de Interpol, la familia recibió una mano amiga, la abogada de SOS Desaparecidos, Maite Rojas, quien les ayudó de buena fe a recuperar a su hija. Fue ella quien comenzó a indagar en las redes sociales de la adolescente. En su perfil de Facebook dieron con un grupo en el que un tal Steven Manrique ofrecía aumentos de pecho, sexo y dinero para poder captar adeptas a cambio de que estas cuidasen de él. No solo eso, sino que también lograron contactar con este gurú haciéndose pasar en redes por una joven interesada sus creencias; lo que sirvió de prueba irrefutable de las oscuras intenciones del hombre.

placeholder Patricia Aguilar, la joven desaparecida, ha negado su vinculación con la secta Gnosis
Patricia Aguilar, la joven desaparecida, ha negado su vinculación con la secta Gnosis

Estas indagaciones modificaron el ritmo de la investigación. Siguiendo la pista a Manrique, los Aguilar dieron con una chica que era, a todas luces, otra potencial víctima de su círculo, por lo que decidieron acudir en persona a alertar a la joven. Sin embargo, justo después de que los agentes se marcharan, la adolescente alertó al gurú y este huyó a México; pero no lo hizo solo, iba acompañado de la desaparecida, de otras dos chicas y de cuatro niños. Para entonces, Interpol ya había activado la alerta internacional de desaparición de Patricia, por lo que no pudieron pisar suelo mexicano, así que probaron suerte con la ciudad de Santiago, donde un empleado de la compañía aérea reconoció a Patricia y le llamó la atención su estado. Poco después, la empresa se puso en contacto con la familia para avisarles. Por desgracia, la Policía se vio obligada a cruzarse de brazos ante un giro de guion.

Patricia aseguró públicamente que no estaba en una secta y que se fue por "problemas en casa"

Mientras las fuerzas de seguridad y los Aguilar se esforzaban por dar con el paradero de la joven, un vídeo se hizo viral en YouTube. Patricia, consciente del revuelo que su fuga había provocado, grabó un vídeo de ella misma que colgó en la plataforma. En él aseguraba que "no tenía relación" con ninguna secta y que no estaba desaparecida. "Pido ayuda a Pablo Iglesias para que se encargue de mi caso", reclamó al explicar que el político sabía lo que era ser acosado por la prensa.

Pero no era esa la primera vez que la joven se pronunciaba. Ya lo hizo en junio de 2017 en 'El programa de Ana Rosa' cuando, en una entrevista vía telefónica, la adolescente aseguró que se fue por voluntad propia, que no se había marchado con nadie y que lo había hecho porque "había problemas" en su casa. Esa era la segunda vez que la joven decía encontrarse bien y negaba cualquier vinculación con sectas, lo que hizo creer a las autoridades que, a todas luces, Patricia se había marchado voluntariamente de casa. "Siempre nos decían que ella era mayor de edad y que ya había mostrado su negativa a venir", recordaba Noelia Brua, prima de la madre de Patricia, a este medio.

La liberación de Patricia

A pesar de no contar con la mano colaboradora de la Justicia, sus padres volaron hasta Lima para ponerse en contacto con las autoridades y con las familias de otras dos presuntas víctimas de Manrique. Tuvieron que regresar a España al poco tiempo y no fue hasta junio de 2018 cuando Alberto volvió a Lima, donde, entonces sí, se sintió respaldado por los agentes que lo ayudaron a seguir la pista de la joven. Gracias a eso, rastrearon los movimientos financieros del gurú y se sorprendieron al descubrir en que menos de un ño había hecho uso de 25 tarjetas de crédito. Además, el padre de Patricia ayudó a los agentes en las rondas de interrogatorios y habló con testigos; todo esto los llevó hasta San Martín de Pangoa, una localidad ubicada a casi 500 kilómetros de Lima donde residía Manrique.

placeholder Patricia junto a su hija y otras dos mujeres víctimas de Manrique. Fuente: Efe
Patricia junto a su hija y otras dos mujeres víctimas de Manrique. Fuente: Efe

Finalmente, en julio de 2018, los agentes identificaron a las otras dos mujeres víctimas del gurú con quienes convivía en esa dirección y dieron, al fin, con el paradero de Patricia. La joven no vivía con su secuestrador, sino que residía en plena selva y estaba al cuidado de cinco niños, uno de ellos era suyo. Un mes después, Patricia viajaba junto a su bebé y su padre de regreso a España. Las autoridades detuvieron en Perú a Manrique, investigado por un delito de trata de personas.

"No es algo sencillo salir de ahí; tenía miedo"

"Estamos preparados para escuchar los meses que ha pasado, estoy preparado para oírla cuando quiera ella", declaró Alberto Aguilar en una rueda de prensa en Elche posterior a su regreso. En esta misma comparecencia, la familia reivindicó una ley contra las sectas y establecer protocolos ante casos de desaparición para que se activen de forma inmediata. "Sin leyes estamos perdidos", lamentó.

Solo unos meses después de su liberación, fue la propia Patricia quien, de nuevo, hizo su aparición en un vídeo de YouTube junto a Bru, portavoz de la familia. En las imágenes, se ve a una mejorada adolescente que, por primera vez, arremetía contra su secuestrador: "Es muy peligroso". "No es algo sencillo salir de ahí, y también tenía miedo porque Steven (Manrique), la verdad es que es peligroso y muchas veces me ha amenazado (...) Tenía miedo, estaba preocupada, y tampoco me sentía cómoda como para hablar ni declarar en ese momento. Cuando he llegado a mi entorno con mi familia, he ido recuperándome un poco, despertando un poco, viendo cómo son las cosas de verdad, qué es lo que me ha hecho a mí y a las otras víctimas", continuaba a antes de recalcar que Manrique no podía salir de la cárcel porque, de hacerlo, su fuga sería "inminente".

En octubre de 2019, la familia Aguilar pudo respirar tranquila —quizá por primera vez en mucho tiempo—, así como los padres de otras muchas chicas, al conocer la decisión de la Sala Penal Superior de Perú de condenar a Félix Steven Manrique a 20 años de prisión por la trata de cinco mujeres, Patricia entre ellas, a las que había sometido a si harén para explotarlas sexual y laboralmente.

Patricia Aguilar planeó muy bien su huida de Elche. La mañana del 7 de enero de 2017 se levantó temprano, dejó su habitación ordenada, cogió sus cosas y salió por la puerta. No había mencionado a sus padres a dónde iba ese día, por lo que su madre, al ver que no estaba en casa, le escribió. La adolescente le aseguró que pasaría el día y esa noche en una casa de campo con sus amigos. Ese fue prácticamente el único contacto que la joven tuvo con sus progenitores ese fin de semana. Un día después de su marcha, el padre, Alberto Aguilar, se percató de que les faltaba dinero en casa, por lo que trató de comunicarse inmediatamente con su hija; pero ella se mostraba seca y algo escueta, dando largas a sus mensajes y asegurando que les llamaría más tarde. Esta promesa no se cumplió y, tras denunciar su desaparición, la Policía se puso manos a la obra para tratar de encontrarla. No lo lograron, pero sí pudieron rastrear los últimos movimientos de la joven, que solo un mes antes acababa de cumplir los 18 años.

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