Ocho años de prisión para un cura que abusó sexualmente de forma continuada a una menor
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Ocho años de prisión para un cura que abusó sexualmente de forma continuada a una menor

El acusado conoció a la víctima en el verano del año 2010, momento en el que ambos hicieron un viaje organizado por el centro Compañía de María de Talavera de la Reina

placeholder Foto: La víctima fue sometida a múltiples exorcismos. (Unsplash)
La víctima fue sometida a múltiples exorcismos. (Unsplash)

Un sacerdote acusado de abusar repetidamente de una menor en Talavera de la Reina (Toledo) en el curso escolar 2010-2011, cuando la víctima tenía 14 años, ha sido sentenciado a ocho años y seis meses de cárcel por un delito continuado de abusos sexuales con acceso carnal.

Según la sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Toledo, se le condena igualmente al abono de una indemnización de 50.000 euros y se le prohíbe ponerse en contacto con la afectada a una distancia inferior a 300 metros durante 18 años.

Foto: Detalle del altar mayor de la iglesia ortodoxa rusa de Santa María Magdalena en madrileño barrio de Hortaleza (EFE/Kiko Huesca)

La sentencia afirma que el acusado conoció a la víctima en el verano del año 2010, momento en el que ambos hicieron un viaje organizado por el centro escolar confesional Compañía de María de Talavera de la Reina en el que A. estaba escolarizada, y cuyo objeto fue recorrer el Camino de Santiago.

Su nuevo director espiritual

En el momento en que A. comenzó su actividad escolar en cuarto de la ESO durante el curso 2010/2011, pidió a los responsables del centro la posibilidad de que J.L.G.M. fuera su director espiritual, opción que, además, fue promovida y fomentada por las religiosas que dirigían el colegio.

Las sesiones que A. mantenía con el sacerdote tuvieron lugar entre septiembre de 2010 y noviembre de ese mismo año, en una sala del centro educativo, un lunes de cada tres semanas. En esos encuentros, la víctima contaba al religioso sus inquietudes y, asimismo, la problemática que vivía en su ámbito familiar.

J.L.G.M. sugirió a A. cambiar el lugar y hora en la que se encontraban

La joven explicaba al sacerdote que la relación entre sus padres no era del todo buena, lo que favoreció que A. se desahogara, se sintiera apoyada y reconfortada por la escucha del religioso. La alumna comenzó a ver al hombre como un padre y un referente personal y moral.

En diciembre de 2010, J.L.G.M. sugirió a A. cambiar el lugar y hora en la que se encontraban. Pasaron a citarse en el despacho de la parroquia de San Ildefonso de Talavera, donde el procesado desempeñaba su labor como sacerdote y se produjeron durante los periodos correspondientes en los que la víctima cursó 4° de la ESO, 1° de Bachillerato y 2° de Bachillerato, con exclusión de los meses estivales.

En el transcurso de estas sesiones, el cura comenzó a preguntar a A. cuestiones sobre su vida sexual, para, a continuación, en uno de estos encuentros, solicitarle, de forma insistente y "con un evidente ánimo libidinoso", que le besara. Aunque la menor se resistió en un principio, acabó accediendo a las peticiones del religioso.

Varios exorcismos

En sucesivas reuniones, el procesado procedía a quitar la ropa que vestía A. expresándole, simultáneamente, que lo hacía porque Dios se lo pedía, para, con posterioridad, llevar a cabo distintos tocamientos. En cuanto A. terminó 2º de Bachillerato, inició sus estudios universitarios. Allí conoció a la doctora P.C.M. y comenzó a asistir a su consulta donde fue tratada de una diversa y múltiple sintomatología, como consecuencia de las conductas de naturaleza sexual a las que fue sometida por el cura.

La joven contaba al sacerdote que la relación entre sus padres no era del todo buena

La joven permaneció posteriormente cuatro meses ingresada en un centro destinado al tratamiento de enfermedades mentales y en mayo de 2014 los facultativos que la atendían permitieron que pudiera acudir a su domicilio de Talavera de la Reina. La madre de la estudiante le indicó que debía visitar a J.L.G.M. para recoger unas medicinas. Finalmente, en ese encuentro, la hija fue sometida a un exorcismo que pactaron el sacerdote y la progenitora.

El religioso señaló a la adolescente que debía volver para sacarle el demonio de dentro, para lo cual el hombre abusó nuevamente de ella. Ahora, el cura ha sido condenado a ocho años y seis meses de cárcel y a abonar una indemnización de 50.000 euros por un delito continuado de abusos sexuales con acceso carnal. Además, deberá pasar los próximos 18 años manteniendo una distancia superior a 300 metros de la víctima y no podrá ponerse en contacto con ella.

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