Quién es quién en el 'caso Asunta Basterra': de los padres de la niña al juez del caso
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los perfiles que marcaron la investigación

Quién es quién en el 'caso Asunta Basterra': de los padres de la niña al juez del caso

Rosario Porto y Alfonso Basterra, padres de Asunta y únicos condenados por el crimen, no son las únicas personas clave que marcaron la investigación del asesinato

Foto: Rosario Porto y Alfonso Basterra, los padres condenados por el asesinato de su hija, Asunta. Foto: Efe
Rosario Porto y Alfonso Basterra, los padres condenados por el asesinato de su hija, Asunta. Foto: Efe

El asesinato de Asunta Basterra ha sido uno de los casos más mediáticos de los últimos años, convirtiéndose en uno de los crímenes que han marcado la crónica negra en España. Ahora, más de siete años después de que se produjera el suceso, el nombre de la menor de 12 años cuya vida fue arrebatada por sus padres adoptivos, vuelve a levantar heridas después de que se diera a conocer el suicidio de su madre, Rosario Porto, desde su celda en la prisión de Brieva (Ávila), donde cumplía los 18 años de su condena por el asesinato de la menor. Sin embargo, ella no fue la única acusada en el caso y, a lo largo de los años y según ha ido avanzando la investigación, han ido incorporándose personajes. Estas son todas las figuras relevantes que marcaron el curso de la investigación del 'caso Asunta Basterra'.

Rosario Porto: la madre

placeholder Rosario Porto, madre de Asunta Basterra
Rosario Porto, madre de Asunta Basterra

La abogada Rosario Porto, nacida el 11 de julio de 1969, estuvo casi desde el primer momento en el punto de mira de los investigadores por sus “incongruencias y ambigüedades”. Primero imputada y después detenida, la noche del 23 de septiembre de 2013 fue la primera que pasó en la cárcel una vez que el juez ordenó su ingreso en prisión sin fianza tras escuchar su declaración. En las tres horas y media que duró el testimonio negó estar implicada en la muerte de su hija. "Soy inocente", dijo.

No obstante, Rosario volvió a entrar en contradicción con el relato que ella mismo hizo cuando denunció la desaparición de la menor. A las diez y media de la noche del sábado 21 de septiembre (fecha del crimen), Porto aseguró haber dejado a su hija haciendo los deberes en el piso de Santiago mientras ella se ausentaba dos horas y media (entre las 19:00 y las 21:30 horas). Sin embargo, días después, cuando las imágenes de las videocámaras mostraron a Asunta en el coche con su madre a las 20:00 horas, defendió haberse llevado a la pequeña con ella.

La vida de Rosario Porto se desarrolló siempre en los ambientes burgueses de Santiago. Hija de abogado y profesora de universidad, recibió una excelente educación que le ha permitido presumir de currículo. Tras concluir sus estudios de Derecho en la Universidad de Santiago y pasar largas temporadas en el extranjero, abrió su propio despacho. El 3 de marzo de 1997 fue nombrada cónsul de Francia, representación que heredó de su padre, y que compatibilizó con el ejercicio de su profesión de abogada experta en temas de derecho internacional hasta que cerró su bufete.

Por aquel entonces, allá por 2013, fuentes próximas a la familia aseguraban que no se le conocía otra actividad que la representación de intereses comerciales en Marruecos, trabajo que le llevaba a viajar con frecuencia. En lo personal, el 2012 fue un año complicado para ella: murieron sus padres con tan solo ocho meses de diferencia y se separó de su marido; unos acontecimientos que, según las mismas fuentes, le llevaron a recibir tratamiento psiquiátrico. De hecho, meses antes de que encontraran el cuerpo de Asunta, su madre tuvo un ingreso hospitalario y, desde entonces, nunca volvió a encontrarse bien del todo. Al menos así lo declaró ante el juez durante el juicio.

El 12 de noviembre de 2015, el Tribunal Superior de Justiciade Galicia (TSJG) confirmó la sentencia que la sección sexta de la Audiencia Provincial de A Coruña impuso a Porto de 18 años de prisión por un delito de asesinato con la concurrencia de la agravante de parentesco. En el juicio, la acusada se enfrentó a un jurado popular que también la declaró culpable, por unanimidad, tras cuatro jornadas de deliberación. Así, el magistrado Jorge Cid Carballo concluyó que la recientemente fallecida estuvo suministrando a su hija un medicamento que contenía lorazepam durante al menos tres meses antes de la muerte de la menor. La última vez que le suministraron este fármaco, según la sentencia, fue un día antes del trágico suceso durante una comida familiar, justo antes de que los padres y la niña se desplazaran hasta la vivienda de Montouto (Teo). Durante el juicio, Porto afirmó que como padres, tanto ella como su marido, "lo hicieron lo mejor que pudieron". Asimismo, confesó que la ruptura con su cónyuge (también acusado) fue difícil y reconoció que "no lo supieron hacer bien". Sin embargo, aseguró que siempre trataron bien a la niña.

Con todo, ella siempre se declaró inocente y fue su abogado quien siempre insistió en que la condenada padecía episodios de "depresión profunda" desde hacía años. Desde el banquillo, sus palabras fueron contundentes: "No maté a mi hija, no, no maté a mi hija". Aunque sus declaraciones — llegó a dar hasta tres versiones distintas a la Guardia Civil — siempre estuvieron masrcadas por varias lagunas.

Estando en prisión — pasó por tres centros penitenciarios antes de pasar por la que sería su última cárcel, la de Brieva (Ávila) — el estado anímico de la condenada fue a peor. Durante los siete años que pasó entre rejas, Porto protagonizó al menos dos intentos de suicidio: el primero, en enero de 2017, cuando tuvo que ser trasladada a un hospital tras ingerir un elevado número de pastillas en la prisión de Texeiro y el segundo, en noviembre de 2018, cuando se enroscó un cordón alrededor del cuello estando en la ducha y llamó a voces a su compañera de celda alertándola de lo que estaba haciendo.

En ninguno de estos intentos acabó cumpliendo el que parecía su objetivo, hasta este 18 de noviembre de 2020, cuando finalmente han encontrado a la reclusa colgada de un cinturón de tela atado a la ventana de su celda. Tras este epidosio, el Ministerio de Interior investigará el suicidio de Porto, ya que, pese a sus conocios intentos por quitarse la vida, la presa no estaba sometida a protocolo antisuicidos alguno.

Alfonso Basterra: el padre

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El periodista Alfonso Basterra, tras un registro en la vivienda próxima al lugar donde apareció el cuerpo de su hija (EFE)

Alfonso Basterra (1964), padre de Asunta, es un periodista originario de Bilbao que se instaló en Santiago de Compostela hace más de 20 años y que profesionalmente está especializado en temas económicos. Campechano y conversador animoso, colaboró con distintos medios de comunicación, tanto escritos como radiofónicos y televisivos, pero desde hace años llevaba una vida discreta apartado del trajín diario de los medios. Actualmente se dedicaba a puntuales colaboraciones con algún medio y con el gabinete de comunicación de algunas empresas. Pero el centro de su vida era su hija, con la que pasaba mucho tiempo y de la que estaba permanentemente pendiente, acompañándola al colegio y a las actividades extraescolares que realizaba.

Probablemente, la pequeña fue una de las razones que llevaron a Alfonso y Rosario a darse una segunda oportunidad pocos meses antes del asesinato de Asunta. Así, aquel verano los tres pasaron varios días de vacaciones juntos en una casa propiedad de la madre en Vilanova de Arousa. Una escena muy diferente a la que vivían en prisión tras ser imputado por su presunta vinculación con la muerte de su hija.

En 2015, el TSJG también condenó al periodista a 18 años de prisión por un delito de asesinato con la agravante de parentesco. El Tribunal Supremo consideró al padre de Asunta como autor del crimen y, concretó que, sin él "no hubiera podido cometerse el macabro desenlace", ya que, según la sentencia, fue él quien se encargaba de comprar los fármacos y concluyó que ambos actuaron en plano de igualdad.

Foto: Impactantes testimonios de Rosario Porto y Alfonso Basterra en el final del 'Caso Asunta'.

Dos años después de conocer su condena, Basterra envió una carta de suicidio a los medios: "Voy a alejarme de todos, hasta de Rosario. Tengo que reencontrarme con Asunta, porque solo en ese momento habré recuperado la felicidad. Mi niña me necesita, y yo a ella".

Asunta Basterra Porto

La niña de origen chino, de 12 años, que fue adoptada por Rosario Porto y Alfonso Basterra, fue hallada muerta el domingo 22 de septiembre de 2013 en una pista forestal del municipio coruñés de Teo. La investigación determinó que Asunta fue drogada, atada y asfixiada.

El análisis de orina practicado probó que se le suministró una fuerte dosis de lorazepam, un depresor con propiedades sedantes, ansiolíticas, amnésicas, anticonvulsionantes y relajantes musculares. Una vez sedada, su agresor (o agresores) buscó la manera de reducirla para terminar con su vida: le ataron las extremidades con una cuerda anaranjada, que se encontró al lado del cuerpo y que coincidía con la de una bobina hallada en el registro de la vivienda que la madre tenía en Cacheiras, a menos de cinco kilómetros de la pista forestal donde apareció el cadáver.

Los investigadores no tardaron en determinar la hora y causa de la muerte: a las nueve de la noche su agresor le tapó las vías respiratorias hasta que murió por asfixia. Se acababa la vida de Asunta, que habría cumplido 19 años el pasado día 30 de septiembre y que aterrizó en la vida de Rosario y Alfonso cuando tenía solo nueve meses.

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Asunta Basterra Porto en una imagen de su blog.

Una niña alegre y muy inteligente. Era una alumna de altas capacidades, que hablaba tres idiomas y que aquel año iniciaba 3º de Educación Secundaria Obligatoria (un curso más de lo que le correspondía) en el céntrico instituto Rosalía de Castro de Santiago. Amante del deporte, también recibía enseñanzas de baile y música. Fue precisamente a la clase de lenguaje musical del pasado 16 de julio a la que Asunta acudió con síntomas extraños y contó a sus dos profesoras que su madre "le había dado pastillas y la quería matar", según 'El Correo Gallego'. Sin embargo, las docentes optaron solo por hablar el asunto con los padres sin que el incidente transcendiera.

También en julio, según los testimonios de la madre, un hombre intentó agredir a la pequeña en su domicilio. Así lo declaró Rosario Porto a los investigadores, a quienes aseguró haber sorprendido a un hombre de complexión fuerte y que portaba guantes de látex a punto de atacar a su hija. El presunto agresor escapó y ella decidió no interponer denuncia alguna.

Los abuelos maternos

Los abuelos maternos de Asunta 'entraron en escena' cuando el móvil económico del crimen fue tomando fuerza. La posibilidad de que la pequeña fuera la heredera de la fortuna de Francisco Porto, abogado, y María del Socorro Ortega, profesora de Historia del Arte en la Universidad de Santiago, quedó aparcada con la aparición en uno de los registros policiales de un documento de 1975 que apuntaba a Rosario Porto, y no a su hija, como única heredera.

Lo que sí le constató a la Guardia Civil es que la expareja estaba sin efectivo con el que "costearse su alto nivel de vida" y que los abuelos, que fallecieron en un intervalo de apenas unos meses, sí dejaron algunos bienes a la pequeña. No obstante, el Tribunal Superior de Galicia emitió dos comunicados el jueves negando que esté investigando otras muertes en relación con el mismo caso.

El juez Taín

José Antonio Vázquez Taín (Merca 1968) fue el encargado del 'caso Asunta'. El titular del Juzgado de Instrucción número dos de Santiago ordenó primero los registros de los diferentes domicilios de la familia y, finalmente, después de un largo interrogatorio, decretó prisión sin fianza para Rosario Porto y Alfonso Basterra.

placeholder El juez José Antonio Vázquez Taín, durante una entrevista con EFE
El juez José Antonio Vázquez Taín, durante una entrevista con EFE

Licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela, Vázquez Taín es uno de los jueces más populares de Galicia, donde es conocido como el 'Garzón gallego' o el 'Robin Hood de Vilagarcía'. Este último seudónimo se lo ganó durante el tiempo que trabajó en la localidad de Vilagarcía de Arousa, donde destacó su labor contra el tráfico de drogas. Entre sus últimas instrucciones destaca el robo de Códice Calixtino y la labor de apoyo que ejerció en el accidente ferroviario en la curva de Angrois el pasado verano.

Los abogados de Alfonso y Rosario

Roberto Goris y Julián Guillán eran en un principio los abogados de Alfonso y Rosario, respectivamente. Se encargaron de su caso desde su imputación pero, pocas horas después de que ambos fueran enviados a prisión, renunciaron a seguir con su defensa. Aunque los dos letrados estuvieron presentes en el interrogatorio que se prolongó durante varias horas, Goris explicó que "no asistió" al detenido por cuestiones "estrictamente técnicas", al no ser especialista penalista.

"Él y yo entendimos que era mejor que lo defienda un experto en temas penales", afirmó entonces. Para después añadir que el periodista tendría un nuevo abogado, sin dar más detalles. Al final, Roberto Goris, especialista en Derecho Procesal y asesor de empresas, aseguró que quería "tranquilidad con este tema" porque llevaba unos días "bastante duros". Por su parte, Julián Guillán, que representaba a Rosario Porto, con cuyo padre tenía una relación de amistad, también se desvinculó de su defensa sin dar más explicaciones. Se da la circunstancia de que tanto Guillán como Goris compartieron bufete en Santiago de Compostela.

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