A juicio la viuda negra de Alicante, acusada de matar a su marido con un destornillador por fingir una invalidez
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20 días después de la boda

A juicio la viuda negra de Alicante, acusada de matar a su marido con un destornillador por fingir una invalidez

Conchi, la mujer que logró que los agentes la llevaran ante el juez en brazos pese a fingir una tetraplejia se enfrenta a un delito de asesinato junto a su cuidador y cómplice

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Conchi, la viuda negra de Alicante, se enfrenta a una condena por asesinato con ensañamiento. Foto: Atlas

Conchi, ya conocida como la viuda negra, se sienta en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Alicante desde este lunes y ante un jurado popular. ¿El motivo? Ser la sospechosa principal del asesinato de su marido, con quien se casó 20 días antes de morir tras ser apuñalado otra veintena de veces con un destornillador. Junto a ella se sentará como acusado su presunto cómplice, quien se hacía pasar por su cuidador cuando su esposo aún vivía. Pero sus cargos criminales no son lo único sonado de este estrambótico caso: durante todo su matrimonio, la acusada fingió estar en silla de ruedas para cobrar el seguro.

Desde este lunes, Concepción y Francisco — su cuidador — se enfrentan a penas de cárcel de 30 y 28 años, respectivamente, por un presunto delito de asesinato con las agravantes de ensañamiento y aprovechamiento de las circunstancias. En el caso de ella se suma también la de parentesco. El juicio que comienza este lunes determinará si la viuda de José Luis es realmente culpable de su asesinato. Ambos llevan en prisión provisional desde hace dos años.

Un crimen bajo la luz de la Luna y con una testigo crucial

Una noche de agosto de 2018, una agente de Policía fuera de servicio que pasó haciendo 'running' junto a un descampado de la carretera que discurre junto al mar en la Avenida de Villajoyosa de Alicante se topó con una siniestra escena: dos personas atacaban violentamente a una tercera y le clavaban un objeto punzante. Ella gritó que se detuvieran mientras corría hacia ellos; pero esto no hizo que los atacantes cesaran en su actividad.

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Descampado en el asesinaron a José Luis. Foto: Efe

Cuando ya los tuvo delante, la agente pudo ver que el hombre aún seguía encima de la víctima. Después de apartarlo del cuerpo, tirado sobre el suelo, logró descubrir que el instrumento con el que lo estaban apuñalando era un destornillador. Ya con la víctima fuera del alcance de los agresores, la Policía se sorprendió al comprobar que uno de ellos era una mujer que estaba en silla de ruedas. Para cuando llegaron los refuerzos, los compañeros de la testigo solo pudieron ver a un hombre que yacía en el suelo rodeado de su propio charco de sangre.

Tras unas primeras investigaciones, las autoridades pudieron identificar a la víctima y sabían que, tan solo dos semanas antes, había contraído matrimonio con la sospechosa y viuda de su tercer marido. La relación había comenzado unos meses antes de que se celebrase la boda y la Policía barajaba la posibilidad de que se tratase de un matrimonio de conveniencia. El otro detenido era el cuidador de la mujer.

Aquella noche, la mujer citó a su marido con la excusa de organizarle una cena romántica en una caravana. Una vez allí, en el aparcamiento, los dos acusados presuntamente le asestaron las puñaladas con el destornillador.

¿Fue la silla de ruedas el móvil?

Desde un principio, Conchi alegó que padecía una tetraplejia que le obligaba a moverse en silla de ruedas e incluso obligó a los agentes a trasladarla en brazos desde el coche policial a los calabozos del juzgado. Sin embargo, una vez dentro, parecía poder andar sin problemas y, de hecho, durante la reconstrucción del crimen tampoco precisó de una silla de ruedas.

La investigación apuntó a que el móvil del crimen pudo ser un matrimonio de conveniencia entre Conchi y la víctima para tratar de encubrir su supuesta invalidez de cuello hacia abajo por un hipotético accidente. Durante las pesquisas, personas del entorno del matrimonio desvelaron que ella les había confesado que estaba pendiente de recibir una indemnización de unos 200.000 euros por ese siniestro y que aspiraba a una pensión vitalicia por ese tipo de invalidez.

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Además, la agente fuera de servicio aseguró haber visto a la acusada de pie y sujetando con fuerza a la víctima mortal mientras su cuidador propinaba las puñaladas en la cabeza, cuello y pecho en el aparcamiento del barrio de la Albufereta. Otros invitados que asistieron a su última boda también declararon que la vieron subirse al coche sin ninguna dificultad.

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