"Veía una sombra negra que la llamaba": la defensa de la joven que mató a su bebé alega que sufría psicosis
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nadie sabía que estaba embarazada

"Veía una sombra negra que la llamaba": la defensa de la joven que mató a su bebé alega que sufría psicosis

Aunque la joven ha confesado que fue ella quien asestó las nueve puñaladas a su bebé, su abogado trata de probar que la acusada sufrió una depresión psicótica al hacerlo

Foto: A juicio una auxiliar de clínica por matar a dos ancianas inyectándoles aire
A juicio una auxiliar de clínica por matar a dos ancianas inyectándoles aire

La joven acusada de asesinar a puñaladas a su bebé en Madrid nada más dar a luz ha admitido en el juicio que causó la muerte de la niña. "Sí, sí, fui yo", ha confesado entre lágrimas y con la voz entrecortada, en una declaración de apenas cinco minutos en los que, ha dicho, no se acuerda de lo que sucedió.

Solo a preguntas de su abogado, S.B.A., de 20 años, ha asegurado en la Audiencia Provincial de Madrid no recordar cómo ocurrieron los hechos la madrugada del 20 de febrero de 2018, cuando acabó con la vida de la niña, de cuyo embarazo ni su entonces novio, con el que tiene un hijo en común, ni los familiares estaban al tanto. "No me acuerdo de lo qué paso, solo sé que la he perdido, lo siento mucho, perdón", ha manifestado ante el jurado popular, formado por ocho hombres y tres mujeres, que le juzga por unos hechos por los que la Fiscalía solicita 22 años de cárcel por asesinato con la agravante de parentesco.

El Ministerio Público sostiene que la acusada acababa de cumplir la mayoría de edad cuando apuñaló a la bebé en una vivienda de Alcalá de Henares (Madrid) sobre las cinco de la madrugada. La procesada, que ha manifestado que recibe tratamiento psicológico en la cárcel donde permanece en prisión provisional, apuñaló a la bebé hasta en nueve ocasiones con un arma blanca — presuntamente unas tijeras — antes de limpiar la sangre con papel de cocina, ducharse e irse a la cama.

Para la defensa de la joven interesa la absolución porque considera que cometió el crimen en mitad de un brote psicótico sin ser plenamente responsable de lo que hacía y reclama, si hubiera condena, la eximente incompleta por una depresión grave.

La acusada ha seguido la vista al lado de su abogado con la cabeza entre las manos, sin alzar la vista mientras las partes interrogaban como testigos a su madre y a los familiares de su expareja, con quienes convivía durante la semana de lunes a jueves. Tanto la madre de la acusada, como su exnovio y la madre de este han dicho que ignoraban el embarazo.

Una bolsa con "tacto raro"

Su madre ha puesto de relieve que la notó cambiada tras una caída con una bicicleta: "No contestaba, dormía en el suelo, hablaba con el espejo y decía ver una sombra negra que la llamaba". Asimismo, la defensa de la acusada ha alegado que su clienta ha sufrido intentos de suicidio y ha insistido en que los informes médicos y forenses consultados avalan que la procesada no era "plenamente responsable" de sus actos; una circunstancia que no ha sido admitida por el fiscal. "Los deprimidos no tienen un cartel luminoso y hay muchos deprimidos que no se ve que la padecen", aseveró el letrado en declaraciones recogidas por Europa Press.

Tanto su pareja como la familia desconocían que la joven estuviera embarazada

El que fuera su novio ha tachado de "shock" el momento en el que su madre le llamó para decirle que había encontrado un bebé fallecido en la mochila, sobre la silla de la habitación y en la que la chica solía llevar sus cosas. Desconocía, según ha declarado, que su pareja, acostumbrada a ponerse faja para entrenar y a vestir ropa ancha, como hizo mientras gestaba a su primer hijo, estuviera embarazada. "Si me lo hubiera contado, estoy seguro de que no hubiera ocurrido", ha resaltado el chico, a quien la joven le aseguró que él era el padre de la niña, pero una prueba de paternidad lo descartó.

La madre del chico ha relatado que el día de los hechos no vio nada raro cuando se fue a trabajar alrededor de las cinco de la noche, solo que la joven se había quejado de un dolor de tripa. Según la mujer, que regresó del trabajo por la tarde, ella le dijo que creía tener una hemorragia y no fue hasta dos días después cuando la llevaron al hospital. "Estaba decaída, no hablaba mucho, se levantó a comer, no con mucha gana", ha descrito.

La tarde del ingreso volvió a la vivienda para prepararle ropa por si a la mañana siguiente le daban el alta y fue su hija quien abrió la mochila, llena de bolsas con un "tacto raro", que al instante desprendió un olor que las obligó a abrir la ventana.

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