Lossorteos y juegos de azar forman parte del día a día de millones de personas en todo el mundo. Aunque las probabilidades de ganar suelen ser muy bajas, la ilusión por un cambio de vida instantáneo hace que cada boleto se convierta, por unos minutos, en una esperanza.
Estuvo a punto de dejar pasar el que sería el mayor premio de su vida. Una mujer de 70 años, habitual de los boletos ‘rasca y gana’ en un estanco de la ciudad italiana de Riccione, decidió no terminar de comprobar su cupón por pura frustración. Lo que no imaginaba es que ese billete escondía un premio de dos millones de euros. Fue el personal del establecimiento quien acabó rascando los últimos números y confirmando el golpe de suerte, según relataron al Corriere di Bologna.
La protagonista de esta historia, una pensionista que jugaba de forma esporádica, había comprado su billete en el estanco “Gabri”, situado en Viale Diaz. Como otras veces, el juego no parecía traerle suerte, y, resignada, entregó el cupón a los propietarios con una moneda para que fueran ellos quienes lo terminaran. Tal y como confirmaron los responsables del local: “Nos dejó la moneda para que acabáramos de rascar nosotros”.
La jugadora no podía imaginar que su boleto, perteneciente al sorteo 50X, escondía el premio máximo posible: dos millones de euros. La mujer quedó en estado de shock. Los propietarios del estanco, igualmente sorprendidos, confesaron que jamás habían registrado un premio de semejante magnitud en su establecimiento.
Según los datos del sorteo, las probabilidades de conseguir una cantidad así eran extremadamente bajas: una entre 8,88 millones de boletos. A diferencia de otros jugadores compulsivos, esta mujer no era conocida por apostar con frecuencia ni de forma excesiva. “La clienta es ocasional, desde luego no es una ludópata empedernida, tanto que no se lo creía”, aseguraron.
Lossorteos y juegos de azar forman parte del día a día de millones de personas en todo el mundo. Aunque las probabilidades de ganar suelen ser muy bajas, la ilusión por un cambio de vida instantáneo hace que cada boleto se convierta, por unos minutos, en una esperanza.