Es noticia
'Bon dia, l'atén Rodrigo Cascajosa, en què el puc ajudar?'
  1. Sociedad
  2. España is not Spain
Juan Soto Ivars

España is not Spain

Por
Juan Soto Ivars

'Bon dia, l'atén Rodrigo Cascajosa, en què el puc ajudar?'

Los de Míriam Nogueras le han arrancado al PSOE la promesa de que las empresas de más de 250 empleados o más de 50 millones de facturación atiendan obligatoriamente en catalán, da igual si están en Murcia o Jaén

Foto: El senador de Junts de Catalunya Josep LLuis Cleires (d) toma imágenes con su teléfono en el Congreso de los Diputados. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
El senador de Junts de Catalunya Josep LLuis Cleires (d) toma imágenes con su teléfono en el Congreso de los Diputados. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)
EC EXCLUSIVO

Junts es un poco como el perrete que tiene el instinto de mear en los árboles y las paredes y las motos aparcadas y las piernas de los despistados para marcar su territorio. La meada permanente de Junts es el idioma catalán.

En Cataluña levantan la pata contra todo lo que pillan sin aroma, como si no los hubieran paseado en dos días: carteles rotulados en español, heladerías argentinas, tiendas de arepas y hasta empleadas domésticas sin el C2.

Pero no basta. Según se publica en este periódico, los de Míriam Nogueras le han arrancado al PSOE la promesa de que las empresas de más de 250 empleados o más de 50 millones de facturación atiendan obligatoriamente en catalán, da igual si están en Murcia o Jaén. Posiblemente, Míriam Nogueras piensa que en Murcia o Jaén no hay empresas de más de 250 empleados o que facturen más de 50 kilos.

Vamos, hombre, qué va a ser eso de llamar a Iberdrola para quejarse porque en la factura te han chorizado catorce céntimos y que la colombiana no sea capaz de reaccionar a los estímulos sonoros que alegran el recuerdo de Gaudí y la Moreneta.

Foto: comandos-linguisticos-locales-cataluna-rotulos

Eso quiere decir que tendrán que contratar a teleoperadores en Cataluña o formar a los que tienen dispersos en el manejo de esta lengua, por si Antonio Baños tuviera alguna reclamación que hacer a Movistar, por ejemplo si se le fastidia el wifi mientras está señalando en X a una tienda de pollofres cuya dependienta no comprende en la lengua de Tarradellas los sabores del sirope.

Junts, y el nacionalismo catalán en general, no entienden su idioma como vehículo para comunicarse, sino como sirena para decir: estamos aquí. Responder a un “bon dia” es la señal de respeto que les debe el resto del mundo, y por eso los más puros no van a los comercios esperando encontrar un dependiente que hable catalán, sino deseosos de que no hable para montar un pollo.

No van a los comercios esperando encontrar un dependiente que hable catalán, sino deseosos de que no hable para montar un pollo

La denuncia del “no sabe, no comprende” ha logrado entretener a los que en 2017 creían que iban a ser independientes y les ha dado algo mejor que fronteras: un motivo para la queja y el victimismo permanentes, que es, finalmente, la mayor aspiración de todo nacionalista por encima de la autodeterminación.

Lejos, pues, de tener una República, se contentan por el momento con vigilar los patios de las escuelas, las peluquerías caninas y las bisuterías rumanas de su comunidad autónoma. Es una actividad recreativa como cualquier otra.

Tan convencidos están de que la servidumbre debe abrazar el regalo de la lengua, que han inventado una etiqueta con la que logran poner patas arriba todo lo que sabíamos sobre clases sociales: la discriminación lingüística.

Foto: informe-educacion-cataluna-lengua-espana-aulas

¡El inmigrante pobre oprimiendo al señor! ¡En 'casa nostra', discriminados por esa gente tiránica que vienen de fuera a trabajar vendiendo bocatas! Hay que reconocerles el arte para ponerse siempre como víctimas de alguien.

Gracias a esta etiqueta puede el nacionalista sentirse confortablemente discriminado por el paquistaní, y reprenderlo a gritos, y elevar una queja engolada a los servicios sociales, si ese discriminador atrincherado tras una barricada de Risketos no comprende que el cliente le está preguntando el precio del cogombre.

Pues bien: dado que el Gobierno no puede lograr que el catalán le parezca un asunto de importancia capital a nadie más arriba de Andorra, y dado que la Unión Europea está llena de lenguas regionales que tendrían el mismo derecho a ser escuchadas por nadie que el catalán, Sánchez le ofrece al empresariado.

Foto: ocho-razones-paises-no-quieren-catalan-ue-hartazgo-espana

Ahora que Junts los ha liberado de reducir la jornada laboral por decreto, sin duda los accionistas estarán encantados de brindar a Cataluña el respeto que merece, sin necesidad de dar un solo curso de formación en catalán, sino sustituyendo definitivamente a toda la plantilla de teleoperadores por una inteligencia artificial sin prejuicios a la hora de responder a Míriam Nogueras en la lengua de su tribu.

Junts es un poco como el perrete que tiene el instinto de mear en los árboles y las paredes y las motos aparcadas y las piernas de los despistados para marcar su territorio. La meada permanente de Junts es el idioma catalán.

Catalán Junts per Catalunya Empresas
El redactor recomienda