Zonas de bajas emisiones: cómo descongestionar y hacer más sostenibles las ciudades
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Zonas de bajas emisiones: cómo descongestionar y hacer más sostenibles las ciudades

Las ciudades necesitan descongestionar su tráfico y hacerlo más sostenible. Las ZBE surgen como alternativa para favorecer la presencia de vehículos menos contaminantes

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En el mundo tenemos un problema de contaminación. O mejor dicho, varios. Para empezar, 9 de cada 10 personas respiran aire altamente contaminado, según la OMS. Y en España los datos no son mucho mejores: la Agencia Europea de Medio Ambiente determina que en nuestro país se producen 33.200 muertes prematuras al año a causa de la mala calidad del aire.

¿A qué se debe todo esto? Es difícil establecer un único motivo, pero hay un sector sobre el que siempre se pone la lupa: el transporte. Según el Informe Anual del Observatorio del Transporte y la Logística en España, el transporte es responsable del 27,7% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en España. Es cierto que entre 2019 y 2020 ha bajado su incidencia en un 17,6%, pero sigue siendo el sector más contaminante.

Más allá de sectores, hay otro foco importante de actuación: las ciudades. "Según Naciones Unidas y el Banco Mundial, alrededor de 4.000 millones de habitantes viven en entornos urbanos. Estas entidades proyectan que el 60% de la población mundial en 2030 va a vivir en ciudades y para el año 2050, será el 70%. Esto implica que entre 1.000 y 1.500 millones de personas en el mundo se van a incorporar a las ciudades en los próximos años", afirma Christian Barrientos, director general de Abertis Mobility Services. "Si además miramos los datos de ventas anuales de coches en España vemos que actualmente, al año, se venden alrededor de un millón de coches, un 4% de crecimiento del parque total anual. En 10 años, habrá un 50% más de coches en España; y en 18 años más, el doble".

El reto, por tanto, está claro: España necesita bajar sus emisiones, pero para eso no basta con la voluntad individual de cada uno de los agentes involucrados, sino que hay que ir más allá y luchar por encontrar modelos más sostenibles. Y en lo que se refiere al transporte, esos nuevos modelos pasan por nuevas formas de movilidad, especialmente urbana.

Una nueva movilidad: Zonas de Bajas Emisiones (ZBE)

Entre las alternativas a la movilidad actual surgen las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), que limitan el acceso de los vehículos más contaminantes a determinadas zonas de la ciudad con el objetivo de reducir la contaminación y la congestión. Además, con este sistema también se disminuye la contaminación acústica y la posibilidad de accidentes de tráfico. Este sistema cuenta con el respaldo por parte de la Unión Europea, ya que La Ley del Cambio Climático y Transición Energética obliga a los municipios españoles de más de 50.000 habitantes a instaurar zonas de bajas emisiones para el año 2023.

Desde Abertis se lleva tiempo trabajando en su propia plataforma de ZBE, que "es flexible y escalable", asegura Barrientos. "La implementamos trabajando desde el análisis de lo que necesita cada ciudad y realizando asesoría para los ayuntamientos, implantamos el sistema que mejor se adapte a sus necesidades". Sus servicios, partiendo de soluciones y servicios 'end-to-end' para Zonas de Bajas Emisiones y peaje urbano, elaboran sistemas y operaciones con los protocolos de seguridad y privacidad, buscan la eficiencia en las operaciones, ponen foco en la experiencia del ciudadano mediante metodologías 'lean', establecen campañas de comunicación y sensibilización para facilitar la aceptación de la regulación e impulsan el desarrollo tecnológico, productos y soluciones ya disponibles.

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Foto: Pixabay.

Un ejemplo de implantación de una ZBE se encuentra en Londres, donde "se ha consolidado un sistema integrado de Pago por Congestión y Zonas de Bajas Emisiones. En tres años se consiguió reducir en un 50% el número de vehículos antiguos y contaminantes en el centro, lo que se traduce en 17.400 coches contaminantes menos y el equivalente a un atasco de 48 kilómetros de largo". Con esta limitación de entrada a los vehículos "se consiguió una reducción del 44% del dióxido de nitrógeno (NO2) y del 94% de los londinenses afectados por la mala calidad del aire". Además, "los ingresos que se generan por el Pago por Congestión se reinvierten en mejorar el sistema de transporte público, la habilitación de más carriles bici y nuevos espacios urbanos que permiten una mayor infraestructura peatonal".

Desde la compañía, en definitiva, tienen una prioridad clara: "Ofrecer un sistema que cubra las necesidades de las ciudades, adaptando nuestro sistema a lo que necesiten, ofreciendo un servicio 'end to end' y gestionando directamente las consultas de los ciudadanos", concluye.

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