Doctor Pablo Clavel: "El dolor de espalda es un problema de salud pública"
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DÍA MUNDIAL DE LA COLUMNA VERTEBRAL

Doctor Pablo Clavel: "El dolor de espalda es un problema de salud pública"

A los españoles nos duele la espalda. Prevenir este dolor y evitar su cronificación es esencial, pero también lo es entender en qué casos la cirugía puede ser la mejor opción

Foto: Doctor Pablo Clavel: "El dolor de espalda es un problema de salud pública"
Doctor Pablo Clavel: "El dolor de espalda es un problema de salud pública"

Pocos dolores son tan comunes como el de espalda; de hecho, se calcula que el 50% de la población activa lo padece al menos una vez al año, y que entre el 80 y el 90% de los españoles lo sufrirá en algún momento de su vida. Este dolor es, asimismo, la causa del 2% de consultas al médico de familia, del 20% de las bajas laborales y del 50% de los casos de las jubilaciones anticipadas. ¿Por qué nos duele la espalda? ¿Qué podemos hacer para prevenirlo? ¿En qué casos está indicada una cirugía? En el Día Mundial de la Columna Vertebral, entrevistamos al neurocirujano Pablo Clavel, creador en 2011 del Instituto Clavel en Barcelona, emplazado en el Hospital Quirón Salud, y que acaba de inaugurar un nuevo centro de neurocirugía en el Hospital San Francisco de Asís de Madrid.

PREGUNTA. Estamos viviendo un momento en que todo lo relacionado con la salud cobra especial importancia. Como médico acostumbrado a tratar el dolor con sus pacientes, ¿cuál ha sido su experiencia en tiempos del covid-19?

RESPUESTA. Han sido unos meses muy difíciles y siguen siéndolo. Lo he vivido desde dos perspectivas: por una parte, como médico, pasé una situación muy complicada, en la que todos los médicos del equipo nos ofrecimos como voluntarios para atender a pacientes de covid-19. Por otro lado, también he tenido que ver cómo mis pacientes lo han pasado mal con el confinamiento. Aunque alguno de ellos, curiosamente, ha mejorado con el reposo, en la mayoría de los casos la falta de actividad ha hecho que empeoraran.

"Estoy viendo muchos pacientes con neuropatías cubitales debidas a estar demasiado tiempo en malas posturas frente al ordenador"

P. Entiendo que, además, también les habrá influido el estrés, la tensión emocional…

R. Efectivamente, les ha afectado psicológicamente. Esa inseguridad que estamos viviendo, la incertidumbre, la alarma permanente… Todo eso afecta a los pacientes. Han estado y siguen estando con más dolor.

P. ¿Y el teletrabajo? ¿Trabajar desde casa ha repercutido en las molestias y patologías de columna?

R. Todo cuenta. Si nos desplazamos menos al trabajo, si nos movemos menos y pasamos más tiempo delante de la pantalla, es inevitable que termine repercutiendo desfavorablemente. Estoy viendo muchos pacientes, sobre todo mujeres, con problemas cervicales, neuropatías periféricas como el síndrome del túnel carpiano, dolor en codo o neuropatías cubitales debidas a estar demasiado tiempo en malas posturas frente al ordenador.

P. ¿Qué se puede hacer, entonces, para evitar estos dolores?

R. Yo recomiendo que se hagan pausas, estiramientos, paseos cortos. No debemos estar más de una hora seguida frente a la pantalla. Aprovechemos lo bueno de estar en casa, que es que podemos levantarnos y caminar 10 minutos.

Doctor Pablo Clavel
Doctor Pablo Clavel

P. Más allá de estos problemas puntuales, el dolor crónico de espalda es, probablemente, el más habitual entre la población española.

R. El dolor de espalda que aparece con la edad es un proceso degenerativo. No olvidemos que el disco intervertebral es una articulación más de las muchas que tenemos, y sufre un desgaste con el paso del tiempo. Un desgaste que es seguramente mayor que el de otras articulaciones que no soportan carga mecánica, como un codo. Pero sí, es cierto que es muy prevalente y que un alto porcentaje de los ciudadanos sufre dolor de espalda, cervical o lumbar.

P. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Es un peaje de la civilización?

R. En cierto sentido, sí. Sabemos que muchas patologías de la columna guardan relación con nuestros hábitos de vida. El sobrepeso y la obesidad están absolutamente contraindicados. ¿Cómo evitarlos? Comiendo mejor, reduciendo los azúcares, grasas y alimentos procesados. Y haciendo ejercicio, moviéndonos, combatiendo el sedentarismo. En Estados Unidos, país en el que he vivido muchos años, hay todavía más dolor que aquí, y puede ser porque allí no disponen de esa gran herramienta que es la dieta mediterránea. De todas formas, el dolor de espalda es un problema de salud pública que afecta a todas las sociedades.

P. En este sentido, desde la Fundación Clavel, trabajan para acercar la neurocirugía a países en vías de desarrollo de África del Este, ¿cómo está allí la situación de los problemas de columna?

R. Está cambiando, y no para bien. Cuando en 2007 comencé como voluntario en Addis Abeba (Etiopía), veíamos poca patología degenerativa de columna, ya que es más propia de las sociedades occidentales. Entonces había menos sobrepeso, menos sedentarismo y menos esperanza de vida. Hoy, en cambio, estamos viendo cada vez más a pacientes de en torno a los 60 años con problemas degenerativos de espalda.

"Muchas patologías de la columna guardan relación con nuestros hábitos. El sobrepeso y la obesidad están absolutamente contraindicados"

P. ¿Es, entonces, el momento de hacer allí una tarea de educación?

R. Efectivamente. Estas sociedades se están occidentalizando, viendo más la tele, haciendo una dieta peor, moviéndose menos… Se trataría de no importar los hábitos negativos de nuestra sociedad.

P. Volviendo a España, y a la gran prevalencia del dolor de espalda que tenemos aquí, una duda que siempre nos queda es si se debe o no operar. Entiendo que, en principio, la cirugía debe ser la última opción…

R. Sí, efectivamente, en principio es la última opción. Al fin y al cabo, es un procedimiento invasivo, estamos entrando en el cuerpo para arreglar algo. Se trata, por tanto, de prevenir, y no solo cuidando nuestra dieta y haciendo una adecuada actividad física, sino también evitando situaciones traumáticas, ya que los discos se degeneran por traumatismos sostenidos. Veo a muchos pacientes que están pagando los excesos de situaciones traumáticas repetidas, relacionadas con algunas profesiones o con deportes de impacto.

P. La prevención es esencial, sí, pero, una vez que ya tenemos el dolor, ¿qué opciones de tratamiento hay previas a la cirugía?

R. Una vez que uno tiene un dolor, no quiere decir necesariamente que se tenga que operar. En estos momentos, hay muchas estrategias de abordaje, y las utilizamos. Han mejorado mucho la fisioterapia, la rehabilitación… Hoy, el dolor de espalda se trata de forma multidisciplinar; es bueno que sea así, porque hay varias miradas que se complementan y permiten ofrecer lo mejor al paciente en cada momento. Dicho esto, no hay por qué huir de la cirugía. Muchas veces, la cirugía no solo es fiable y segura, sino también la mejor de las opciones.

P. ¿En qué casos sería así?

R. Hay múltiples situaciones. En general, si tenemos compresión de la médula, hay que descomprimir. No tiene sentido hacer otros tratamientos y no operar. Y si tenemos una inestabilidad mecánica, la solución también deberá ser mecánica. Aun cuando podamos mitigar el dolor, y soportarlo, seguramente será mejor intervenir.

"Una vez que uno tiene un dolor, no quiere decir que se tenga que operar. En estos momentos, hay muchas estrategias de abordaje"

P. Y surge ahí esa gran duda: la elección de la técnica. Es una cirugía que nos da miedo, y es desconcertante que unos cirujanos recomienden una técnica y otros recomienden otra…

R. La cirugía es complicada, y no siempre es fácil saber qué es lo mejor. Lo esencial aquí es partir de un buen diagnóstico. Hay que identificar con exactitud cuál es el problema del paciente, y no es tan sencillo: pensemos que hay 33 vértebras, 23 discos intervertebrales… Cuando hay una degeneración, puede estar en distintos sitios y los síntomas ser muy similares…

P. Primero, entonces, un buen diagnóstico. Y después, indicar qué cirugía es la mejor para cada paciente.

R. Claro: lo primero es tener claro si el paciente necesita o no una operación. Y si es necesaria, hay que decidir cuál será el mejor abordaje, teniendo en cuenta una serie de conceptos clínicos, médicos, mecánicos y biomecánicos. Cuando tocas una estructura, debes tener en cuenta que va a repercutir en las demás, y esta repercusión debe ser positiva. Hay que corregir y no estropear. Porque yo encuentro cirugías que no se han indicado bien y han terminado provocando un empeoramiento de la columna. Y también a la inversa: casos en los que, para evitar un problema en niveles adyacentes, se ha hecho una cirugía excesiva que puede terminar dando problemas.

P. Usted ha sido pionero en el abordaje anterior de la columna. Parece sorprendente que se opere ‘entrando’ desde el abdomen y no desde la espalda.

R. Desde hace muchos años, he trabajado en cirugía mínimamente invasiva. Desde esta perspectiva, el abordaje anterior es el menos invasivo que hay para la columna lumbar. Al principio se nos antojaba muy difícil por cuestiones técnicas, pero lo cierto es que vimos que, en muchos casos, ese abordaje era el mejor para el paciente y con menos riesgo de complicaciones. Y comenzamos este camino. Hoy, tenemos muchísima experiencia en este campo.

Foto: Carmen Castellón.
Foto: Carmen Castellón.

P. ¿En qué casos está indicado el abordaje anterior?

R. Existe un grupo de pacientes a los que hace 15 o 20 años no se le daba respuesta a su problema. Pacientes jóvenes, con discopatía degenerativa lumbar y dolor lumbar limitante que les impedía hacer deporte, jugar con sus hijos, agacharse… Si en esos pacientes el dolor no cede tras perder peso, hacer infiltraciones, radiofrecuencia, medicación, fisioterapeuta… puede estar muy bien indicado el abordaje anterior. Hay muchas más indicaciones: rescatar artrodesis y fusiones que han fracasado, o para recuperar la curvatura de la columna.

P. ¿Qué papel juega la tecnología en estas intervenciones?

R. En el abordaje anterior, la tecnología es fundamentalmente previa: es necesario un aparataje puntero para obtener una buena imagen que nos permita conocer bien la columna del paciente. En los abordajes clásicos, también es clave para que la cirugía sea más precisa y segura. Nosotros nos ayudamos de robots y navegadores, nos dicen dónde colocar los implantes y hacemos en el quirófano un TAC que nos da el mapa y la ruta, así como un TAC al acabar la cirugía, antes de que se vaya el paciente, para estar seguros de que todo está como debe estar. Otro punto esencial en la tecnología son los materiales: las prótesis que utilizamos hoy no tienen nada que ver con las que se usaban hace una década.

P. Más allá de técnicas y de tecnología, otro punto clave en cualquier cirugía es cómo se siente el paciente durante el proceso. ¿Qué se debe tener en cuenta para evitar un sufrimiento añadido?

R. Cuanto nosotros hacemos es por el bien del paciente, para que el resultado sea el mejor posible, con las mínimas complicaciones y una recuperación rápida y cómoda. Pero no todo son los instrumentos y la técnica: nos hemos dado cuenta (y lo puedo decir como paciente, que también ha sufrido una intervención) de que el trato humano es importantísimo. La cirugía supone estrés, y el paciente debe estar arropado antes, durante y después. Si no lo hacemos así, estamos fracasando.

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