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EEUU confía en un refugio ‘made in Spain’ para luchar contra el covid-19

Jacobo Menéndez

SURI es un sistema de arquitectura modular de bajo coste y fácil transporte y montaje que nació como alojamiento para situaciones de emergencia

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on las 18:45 de un miércoles cualquiera. Sales del trabajo y lo único que necesitas es llegar a casa para descansar. De camino notas un fuerte temblor bajo tus pies y corres buscando un refugio. Llegas a tu portal pero los bomberos no te permiten entrar. La sacudida ha dañado la estructura del edificio y no es seguro. Terminas el día en una tienda de campaña desplegada en un campo de fútbol preguntándote cuándo podrás volver a tu hogar.

Esta es la situación que sufrieron cientos de familias durante el terremoto de Lorca en 2011 y el germen del nacimiento de Suricatta Systems, un ‘spin-off’ de la empresa de construcción alicantina Urbana de Exteriores. Suricatta nació con el objetivo de renovar el sector de los alojamientos transitorios en situaciones de emergencia. “Mientras colaboramos como voluntarios en las labores de reconstrucción tras los terremotos de Lorca y Haití, aportando nuestros conocimientos sobre rehabilitación de edificios, nos dimos cuenta de que las condiciones en las que se encontraban los afectados eran muy precarias. Creíamos que se podían encontrar mejores soluciones”, afirma Pedro Sáez, CEO de Suricatta Systems.

Después de conocer en primera persona esta realidad y visitar varios campos de refugiados, empezaron a trabajar en un boceto que presentaron en un evento internacional organizado por Naciones Unidas. “Nos reunimos con gente que lleva campamentos y con los Cascos Azules para conocer a qué problemas se enfrentaban durante los despliegues en zonas de conflicto”, recuerda Sáez. Después de recopilar toda esa información, la empresa Urbana de Exteriores organizó un equipo multidisciplinar para trabajar en el desarrollo de un producto que cubriera esas necesidades. “Empezamos este proyecto como una acción de responsabilidad social corporativa para crear un sistema de arquitectura modular de bajo coste, fácil transporte, con unas condiciones de habitabilidad muchísimo mejores y que respetara el medio ambiente”, comenta.

El resultado fue tres años de investigación y desarrollo, en colaboración con la Universidad de Alicante, Fab Lab Alicante y Barbarela Studio ¿El resultado? SURI (Shelter Unit for Rapid Installation), un módulo habitable con patente internacional que tiene un sistema de instalación rápida y sencilla —se puede montar entre dos personas— y está construido a partir de plásticos reciclables, reutilizables o biodegradables. Es más resistente que las tiendas de campaña, más rápido de transportar que los contenedores de metal y cada unidad se puede combinar de manera flexible para construir cualquier tipología de edificio. También está pensado para que pueda funcionar de manera completamente autónoma empleando paneles solares y un sistema de recogida de agua pluvial.

Es más resistente que las tiendas de campaña y más rápido de transportar que los contenedores de metal

Sáez subraya que el refugio está preparado para climas extremos. Se ha probado en zonas frías, con hasta 20 grados bajo cero, y en lugares cálidos, con más de 50. “Está demostrado, por ejemplo, que nuestro refugio rebaja 10 grados la temperatura ambiente sin necesidad de aire acondicionado. Y para demostrarlo hemos tenido que hacer una fase de testeo en localizaciones que van desde Letonia hasta Somalia”, explica. El apoyo financiero del Fondo Santander Smart, de Banco Santander, con un millón de euros, les permitió, tras las pruebas, comenzar el proceso de industrialización.

El Ejército y EEUU, interesados

Aunque nació para mejorar las condiciones de los refugiados y los equipos de emergencia, inmediatamente empezaron a despertar interés en mercados como el de la construcción, el ocio o, incluso, la defensa. “Durante una convención nos encontramos con representantes del Ejército de tierra español que querían adaptar SURI del mundo civil al mundo militar”, recuerda Sáez. Cuando empezaron a trabajar con ellos su sistema tuvo que dar un “salto de calidad importante” para poder obtener las homologaciones propias del ejército.

“El coronavirus ha reactivado nuestros pedidos en Estados Unidos y hemos visto imágenes del ejercito usándolo para combatir el coronavirus”

Sáez reconoce que el objetivo de la empresa a medio-largo plazo es la internacionalización y no descarta que, en un futuro, puedan empezar a producir en otros países para ser más eficientes y reducir el coste y el impacto ambiental del transporte de los materiales. “Estamos llegando a acuerdos con distribuidores en diferentes países, entre ellos, EEUU, con el que llevamos alrededor de un año, está muy activo. El covid-19 ha reactivado nuestros pedidos y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) lo está empleando en proyectos para luchar contra el virus”, apunta el CEO de la empresa.

También tienen el foco puesto en el mercado del ‘glamping’ —de la unión de ‘camping’ y ‘glamour’— una tendencia al alza en el norte de América. “Los americanos no tienen miedo a probar cosas nuevas y quieren ser los primeros. Como suele pasar en otros ámbitos, aprecian más el producto fuera de España”, lamenta. Por eso su objetivo primordial es “conseguir mayor penetración en el mercado, que se conozca el producto como una propuesta que va más allá del refugio”.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

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