entrevista al abogado álvaro écija

"El confinamiento junta a vulnerables y no vulnerables, y eso es un error"

El abogado Álvaro Écija, especializado en ciberseguridad y autor del libro 'Pandemia. Cómo gestionar una crisis de país y personal', apuesta por abandonar el confinamiento actual

Foto: Álvaro Écija es 'managing partner' de Ecix Group.
Álvaro Écija es 'managing partner' de Ecix Group.

En plena crisis del coronavirus, las opiniones vuelan. ¿Lo ha hecho bien España? ¿Debería haber hecho otra cosa? ¿Hay que prescindir ya del confinamiento? ¿O hay que endurecerlo todavía más?

Para aportar algo de luz, hemos hablado con el abogado Álvaro Écija, especializado en ciberseguridad y presidente del Instituto de Riesgos Legales, que acaba de publicar el libro 'Pandemia. Cómo gestionar una crisis de país y personal', en el que apuesta por un modelo de gestión de la crisis basado en el análisis de riesgos cuya aplicación permita la adopción de medidas dirigidas a mitigar y anticipar los daños en vidas humanas, al tiempo que posibilita una activación rápida de la actividad económica y la vuelta a la normalidad.

PREGUNTA. En su libro, defiende que España no está diferenciando entre amenaza y vulnerabilidad. ¿En qué se basa esta diferencia?

RESPUESTA. El covid-19 se ha convertido en una amenaza alta, pero la gente no está entendiendo bien la parte de la vulnerabilidad. Todo el mundo habla del potencial de la amenaza, creyendo que la amenaza es lo mismo que el peligro, pero eso es incorrecto. Tú puedes tener una amenaza muy alta, pero si no te afecta, no implica riesgos. Estamos rodeados de patógenos que no hacen nada al cuerpo. El covid-19 es un patógeno más y es una amenaza, pero la vulnerabilidad es la gente vulnerable, que en este caso son las personas de una determinada edad o sistema inmunológico débil.

En vez de la amenaza, debemos hablar de la vulnerabilidad, de meter todos los recursos —que son escasos— en las personas vulnerables

Todo esto significa que el impacto no es tan alto. Hay mucho miedo, pero poco impacto. Esto impacta en la salud, en la economía —porque ha parado el mundo— y en los derechos de la gente. Mucha gente dice: "El covid-19 es muy peligroso". Y yo digo: "¿Peligroso para quién?". Porque si fuese peligroso para todo el mundo, como el ébola, estaría muerto el 40% de la población. Ha muerto mucha gente, es extraordinario, pero el impacto es el que es. En vez de la amenaza, debemos hablar de la vulnerabilidad, de meter todos los recursos —que son escasos— en las personas vulnerables, en vez de en todo el mundo. Y de eso no se está hablando.

Así que la primera medida que está mal es parar y confinar a todo el mundo. Porque hemos juntado en las casas a personas sanas, que no son amenaza, con los que son vulnerables. Hay que diferenciar entre distancia social y confinamiento.

P. ¿Y en qué se diferencian?

R. El confinamiento es parar el mundo; la distancia social es que la gente sana se mueva, pero con distancia. Y que la gente vulnerable esté quieta y aislada durante la cuarentena. En dos meses de encierro, en Europa ha muerto más gente de la esperada, a diferencia de en países que han sabido separar a los ciudadanos en peligro de muerte del resto.

P. Y usted apuesta por un distanciamiento social.

R. Sí. Hay que separar la amenaza (el potencial de contagios, que somos todos) de la gente vulnerable (que es el 10-14%).

P. ¿Qué papel juega la tecnología en la lucha contra el virus?

R. La tecnología es una herramienta más para intentar reducir estos impactos en las personas vulnerables. Si somos 10 personas, ocho se deben poder mover y dos tienen que estar quietas. ¿Cómo? Con la ayuda de la tecnología que ya está disponible. Y no hace falta hacer una 'app', se puede hacer una lista de ese 10-14% de personas que son vulnerables porque superan los 65 años o porque su historial médico refleja una enfermedad con un sistema inmunológico débil.

Hay que hacer una lista de personas vulnerables y geolocalizarlas para obligarlas a estar en cuarentena

Y esa lista ya se puede hacer, porque esos datos están en los hospitales públicos españoles, y geolocalizar a esas personas con la señal de las empresas de telecomunicaciones para obligarlas a estar en cuarentena y dejar moverse al resto de personas con unas medidas de seguridad: dos metros de distancia y evitar aglomeraciones. Además, dentro de los vulnerables, también tienes que separar a los que están infectados de los que no.

P. ¿En algún país se ha hecho algo similar a esto?

R. Sí, sobre todo en los asiáticos. Corea del Sur, por ejemplo, ya lo hace: inmoviliza a las personas vulnerables y a las contagiadas. Ellos separan la amenaza de la vulnerabilidad. Pero hay más países: Singapur o Estados Unidos tampoco están haciendo un confinamiento como el nuestro.

P. En varios países, uno de ellos España, se han creado aplicaciones que muchos usuarios critican porque entienden que chocan con su privacidad. ¿Lo cree así?

R. La Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) permite que, ante razones de salud pública e interés público, prevalezcan esas razones por encima de la protección de datos. Tú a un enfermo que entra en la UCI no le pides su consentimiento, ¿verdad? Lógicamente, ese tratamiento de datos no te permite hacer nada con ellos más allá de esa situación. Desde el punto de vista legal, no hay un dilema entre seguridad sanitaria y privacidad.

Muchas multas son desproporcionadas, la gente solo puede ser multada si desobedece

P. Durante estos días, también se está hablando mucho de las multas impuestas por los cuerpos policiales a los ciudadanos que se saltan el confinamiento. El defensor del pueblo, de hecho, ha asegurado que investigará la política de multas. ¿Están siendo proporcionadas estas actuaciones?

R. Creo que muchas multas están siendo desproporcionadas, porque el decreto del estado de alarma no establece el régimen sancionador, sino que se limita a la Ley de Seguridad Ciudadana, y esa ley deja claro que el delito es desobedecer a las fuerzas de seguridad y enfrentarse a ellas. Si una persona va por la calle, la Policía le dice que se tiene que ir y se va, no puede ser multada. Solo puede ser multada si desobedece. Y no están multando a los que desobedecen sino a todos. Y cuando se recurran, esas multas no irán a ningún lado.

P. En esta pandemia, también estamos viendo crecer los bulos. ¿Se puede luchar contra ellos?

R. Es un tema más complejo que 'censura sí, censura no'. En los contenidos en internet, hay que ver si respetan el orden constitucional o no. El problema es que es un juez quien tiene que decidir si un contenido cumple o incumple la ley, pero faltan tribunales competentes en temas de internet. Quien no puede decidir si un contenido vulnera o no la ley es el Gobierno, porque no tiene poder judicial. El error es que el Gobierno crea que puede parar contenidos en internet.

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