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La energía eólica puede salvar cuatro millones de vidas para 2030

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entro del auge que las energías renovables están experimentando en todo el mundo, la energía eólica es una de las más prometedoras. Las cifras así lo avalan: en Estados Unidos, por ejemplo, en 2018 la generación neta alcanzó los 275.000 millones de kilowatios/hora; doce años antes esa cifra solo alcanzaba los 27 millones.

España es uno de los líderes en el ranking. Nuestro país es el quinto del mundo y segundo de Europa en capacidad instalada, por delante de otras potencias como Francia o Canadá.

De hecho, tal y como demuestran los datos de Red Eléctrica de España (REE), la eólica jugó un papel esencial en la potencia eléctrica instalada en nuestro país el año pasado.

Distribución del mix energético en España (2018)Capacidad instalada acumulada de energía eólica (2018)

A la hora de comentar las ventajas de este tipo de energía siempre se habla del ahorro energético y de las reducciones de emisiones de CO2 a la atmósfera, pero hay un dato que pocas veces se menciona pese a estar íntimamente relacionado: el efecto sobre la salud de las personas. Es justo uno de los factores que trata el informe ‘El impacto socieoeconómico de la energía eólica en el contexto de la transición energética’, elaborado por KPMG y promovido por Siemens Gamesa Renewable Energy, compañía referente en el sector eólico a nivel mundial.

“Si se cumplen los objetivos de renovables del Gobierno, España se ahorraría 12.000 millones de euros al año en costes sanitarios”

Dicho estudio estima que para 2030, la energía eólica puede ser capaz de salvar hasta cuatro millones de vidas en todo el mundo gracias a la reducción de la contaminación. El informe evalúa la evolución de la contaminación y dibuja dos escenarios: el tendencial (TND) y el sostenible (SUS). En España, el primer escenario refleja que, si seguimos como hasta ahora, 8.951 personas morirán anualmente de forma prematura a causa de la contaminación. Sin embargo, si nos movemos en un escenario más sostenible, esa cifra se quedaría en 6.729 muertes prematuras dentro de nuestras fronteras. Es decir, la energía eólica evitaría más de 2.000 fallecimientos.

En estas previsiones coincide Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas de la Asociación Empresarial Eólica (AEE). Willstedt prefiere no hablar de salvar vidas, pero sí de costes sanitarios: "Si se cumplen los objetivos de renovables del Gobierno, España se ahorraría 12.000 millones de euros al año en costes sanitarios (ingresar a gente por afecciones pulmonares, tratar ataques al corazón, etc). Y en los diez años del plan, el ahorro sería de unos 50.000 millones de euros".

Energía eólica

Para que el escenario sostenible se haga realidad, según el informe, hemos de prever un auge de las energías renovables y que las emisiones contaminantes disminuyan debido al mayor despliegue de estas energías, a la reducción del consumo de carbón, a la mejora en la eficiencia de los motores de combustión interna y a la electrificación.

Influencia en medioambiente, empleo y PIB

La posibilidad de evitar estas muertes va ligada directamente al efecto de la energía eólica sobre el medioambiente. Según los cálculos de KPMG, si nuestro país apostase definitivamente por la eólica en 2030, las partículas en suspensión de menos de 2,5 micras (PM2,5) bajarían un 31%, el dióxido de azufre (SO2) un 44% y el óxido de nitrógeno (NOx) un 29%. Además, al reducir estas emisiones, España ahorraría unos 537 millones de dólares en costes relacionados con la contaminación así como 142 millones de metros cúbicos de agua, dado que este tipo de energía consume menos que otras para generar electricidad.

Precisamente en este sentido, Heikki Willstedt recuerda que "la labor de la energía eólica de reducir la contaminación es doble: por un lado, sustituye las centrales de carbón; y por otro, ayudará al desarrollo del coche eléctrico en España".

En un escenario sostenible, España ahorraría 537 millones de dólares en emisiones de CO2 y 142 millones de metros cúbicos de agua

Otros sectores esenciales de nuestro país como el empleo y la economía también se verían afectados. El desarrollo de las renovables fomentaría alrededor de 150.000 empleos (directos e indirectos) al año, 30.000 de ellos pertenecientes al sector eólico, según el informe. Además, impulsaría el PIB en más de 6.000 millones de euros anuales entre 2021 y 2030, es decir, 130 euros per cápita al año. Y conllevaría reducciones adicionales en el precio mayorista de la electricidad, lo que supondría el 35% de la tarifa total en la actualidad.

Para que todas estas cifras sean posibles, nuestro país debería contar con un fomento adecuado de las renovables. En el escenario actual, el conjunto de las energías renovables representan el 37% del total, y la eólica el 45% de la generación renovable, según datos de 2017. En el escenario tendencial, es decir, si seguimos como hasta ahora, en 2030, las renovables supondrán el 55% y la eólica el 24%. Sin embargo, el escenario sostenible pintado por la consultora augura que para ese año las renovables alcancen el 74% y la eólica el 34% de todo el mix energético español.

Capacidad instalada acumulada de energía eólica (2018)

Una transición inevitable

"La transición a las energías renovables es más que un cambio en la forma en que producimos energía", asegura Markus Tacke, CEO de Siemens Gamesa Renewable Energy, que quiere que su compañía, como referente en el sector de las renovables, siga actuando como un agente que lidere la lucha contra el cambio climático dibujando el futuro de las energías limpias.

Tacke, no obstante, es consciente de la complejidad del proceso: "Estamos ante una transformación profunda, con implicaciones que van más allá del sector energético. En los últimos años, la eólica está siendo cada vez más competitiva en términos de costes y tiene el potencial de mitigar tensiones socioeconómicas, reducir la contaminación del aire y aliviar la competencia por los escasos recursos naturales".

Además, el máximo responsable de la compañía subraya que este reto energético es también una cuestión de talento joven e identifica la falta de interés en disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas -por sus siglas en inglés-) como un obstáculo potencial en la lucha contra el cambio climático.

Para Tacke es clave “que los jóvenes más brillantes quieran trabajar en la industria de las renovables. Para ello, considera capital que tengan a su disposición la formación y los recursos necesarios para "hallar e impulsar las soluciones innovadoras que requiere la transición energética". “Debemos asegurarnos de que sea un destino atractivo para las mejores mentes" apostilla.

"Necesitamos que los jóvenes más brillantes quieran trabajar en la industria de las energías renovables"

En cualquier caso, asegura que "todavía faltan incentivos financieros y políticas claras. Las barreras para una transición a gran escala a las energías renovables se encuentran no solo en los costes de la tecnología, sino también en las estrategias e inversiones a largo plazo para hacer realidad esos planes".

"La energía eólica es clave para lograr la transición energética", añade David Mesonero, CFO de la compañía. “Los inversores ya están avanzando hacia las energías renovables con una perspectiva positiva: la inversión en tecnologías limpias se duplicaría aproximadamente para 2040 con respecto a los niveles actuales, de los 50 GW instalados anualmente hasta los 130 GW en 2040” explica.

Una visión similar tiene Michael Hayes, líder global de Renovables de KPMG, quien va más allá e incide en los beneficios empresariales de la energía eólica: "La comunidad inversora ha adoptado las energías renovables como activos muy interesantes y hoy en día nos encontramos en un entorno donde no existen suficientes proyectos renovables listos para invertir de cara a satisfacer lo que se ha convertido en una demanda insaciable de los inversores a nivel mundial".

Como recuerda Miguel Arias Cañete, comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, "el sector eólico representa más de 300.000 empleos en la UE, una cifra que seguirá aumentando a medida que avanzamos hacia unas emisiones netas de gases de efecto invernadero nulas. A menudo se trata de trabajos de alta calidad, que contribuyen al empleo local en zonas rurales o desfavorecidas”. El exministro español también hace hincapié en los beneficios que puede tener sobre la salud: “Sustituir la dependencia de los combustibles fósiles por energía eólica tendrá un efecto directo en la contaminación del aire de la UE, que se estima que provoca casi medio millón de muertes prematuras al año".