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El proyecto que anima (y ayuda) a las mujeres a ser ingenieras

Sandra Carbajo

‘Mujer e Ingeniería’ nació hace tres años con la vocación de mostrar la vertiente social de las materias STEM a los niños y niñas, con especial foco en ellas

E

l mundo necesita ingenieros. Desde 2010, la UNESCO está alertando que el déficit de estos profesionales es una amenaza para el desarrollo. Y es que las denominadas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) han transformado el mundo en el que vivimos: la invención de la rueda, la máquina de vapor, la aparición de la energía, la computación o internet. Cada revolución industrial ha sido una transformación social y la ciencia y la tecnología, las herramientas para llevarlas a cabo. Sin embargo, se está perdiendo vocación y cada vez son más los jóvenes que desechan demasiado pronto este camino profesional. En Alemania, por ejemplo, se necesitan 12.000 ingenieros cada año y en EEUU solo titulará el 29% de los profesionales que se requieren. Dentro de esta carencia, si hablamos de género, las cifras caen estrepitosamente. La principal dificultad reside en que las mujeres ni siquiera se plantean ser ingenieras.

“El problema es estructural y muy complejo. Creo que tiene mucho que ver el entorno, la cultura y probablemente algo de ciencia. Para ser ingeniero no hay que ser ningún genio. Hay carreras como medicina, bioingeniería o química que son complejas y el porcentaje de mujeres es mayor”, explica Sara Gómez Martín, directora general de Universidades y Enseñanzas Artísticas Superiores de la Comunidad de Madrid. Para dar solución a este enigma, la Real Academia de Ingeniería creó hace tres años el proyecto ‘Mujer e Ingeniería’, cuyo objetivo es “fomentar y poner en valor la ingeniería entre nuestros niños y niñas, con un foco especial en las niñas, que es donde tenemos un gran déficit en España y en el mundo”, reconoce Sara.

Lo que empezó siendo un embrión, ahora se ha convertido en una gran red, donde participan diferentes estratos de la sociedad. Desde la comunidad educativa (profesores, padres y alumnos de Educación Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y enseñanzas superiores) hasta empresas como Indra, Reale Seguros, Airbus, Telefónica, Red Eléctrica o Nippon Gases, administraciones autonómicas y nacionales como la Comunidad de Madrid e incluso el Comité de Honor de la Reina. Pero, ¿cómo funciona?

‘Mujer e Ingeniería’ pretende dar a conocer esa vertiente social tan desconocida, a través de distintos programas. Una de las primeras experiencias fue el ‘mentoring’, que consistía en acompañar a las estudiantes de los últimos cursos de ingeniería en el tránsito a la vida laboral, y que estas, a su vez, guiaran a las jóvenes que estaban comenzando la carrera. “Pretendíamos que el escaso talento femenino que salía de las escuelas de ingeniería no se perdiera”, recuerda Sara. Puesto que a pesar de que se gradúan un 23% de mujeres, en los consejos de administración y dirección solo hay un 11%.

A través del programa ‘Techmi’, niños y niñas de seis a doce años tiene que desarrollar un prototipo que ayude a las personas de su entorno

“Inmediatamente nos dimos cuenta de que necesitábamos acudir a la enseñanzas previas a la universidad para paliar este problema. En este momento, montamos ‘Techmi’”, recuerda la directora. Una iniciativa con formato de concurso, en el que unos 400 alumnos y alumnas de 6 a 12 años, divididos en 40 grupos diversos, tienen como objetivo desarrollar un prototipo que ayude a las personas de su entorno. Con un kit de materiales, unas nociones básicas de programación, imaginación e ingenio, los chavales han ideado mecanismos como un pequeño ascensor dentro de la mochila para que un compañero con discapacidad fuese capaz de sacar rápidamente los libros; otro para que las sillas de ruedas pudiesen bajar y subir escaleras o un armario pensado para los abuelos en el que pulsando un botón la percha acercarse la ropa sin mayor esfuerzo. Ambos programas piloto comenzaron en Madrid y ahora se han expandido a otros puntos como Valladolid y Valencia; y con el foco puesto en Barcelona y la región andaluza como próximos destinos.

Están trabajando también con programas enfocados a la población reclusa, el medio rural, el emprendimiento tecnológico y los formadores

Además de esta difusión nacional, ‘Mujer e Ingeniería’ está trabajando paralelamente en nuevas iniciativas, enfocadas a la población reclusa, el medio rural, emprendimiento tecnológico y formación de formadores. Los primeros, centrados en dar las competencias digitales demandadas actualmente, con el propósito de ayudar a la reinserción, pero también para dar respuesta a la España vacía y aumentar el liderazgo de las mujeres en empresas con base tecnológica. En cuanto al último, los profesores de infantil no tienen formación en este tipo de materias, por tanto ¿cómo uno puede enseñar lo que no sabe? “Tenemos que influir en esa educación desde todos los puntos de vista, que la gente crea que es la palanca más poderosa de ese cambio social”, concluye Sara Gómez.

“La quinta revolución es la de las personas y el planeta y, por tanto, tenemos que poner la ciencia, la tecnología y la ingeniería al servicio de esas dos cosas. Ese es el centro de gravedad, que además tiene que estar alineado con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, el Horizonte 2030. Tenemos diez años para revertir esta situación. Y desde ‘Mujer e Ingeniería’ estamos convencidos de que podemos mejorar la vida de las personas y salvar el planeta”.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

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