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Compra los excedentes y lucha contra el desperdicio alimentario

María Corisco

Too Good to Go pone en contacto a sus usuarios con establecimientos que ofrecen sus excedentes de comida a un precio muy reducido

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ada noche, restaurantes, hoteles y establecimientos de alimentación tiran la comida que les ha sobrado. Es comida en perfecto estado pero que no encaja con el menú del día siguiente y el objetivo de ofrecer comida fresca y recién hecha cada día. Es una realidad incómoda en la que no nos gusta pensar, pero que ahora tenemos la opción de frenar.

Es la apuesta de Too Good to Go, una ‘app’ que nació hace tres años con el objetivo de combatir el desperdicio alimentario. Oriol Reull, ‘country manager’ del proyecto explica que “es una aplicación que pone en contacto a tiendas y restaurantes con los consumidores: a los primeros les ayudamos a que den salida a la comida que les sobra a lo largo del día; a los usuarios, a que sepan qué establecimientos están ofertando esa comida y puedan adquirirla a un precio bajo”.

Todo comienza como con el resto de las aplicaciones que llevamos en el móvil: nos la bajamos, nos registramos y, a partir de ese momento, por geolocalización, podemos encontrar cerca de nosotros aquellos restaurantes, tiendas o incluso hoteles que ese día van a tirar comida. “Con Too Good to Go vas a poder salvar esa comida. La reservas y vas a recogerla a la hora que te indican”.

La idea surgió en Dinamarca. Allí, en 2016, un grupo de amigos que estaba en un buffet vio cómo, al terminar el evento, toda la comida que había sobrado se tiraba a la basura. Aquella imagen se les quedó grabada y decidieron intentar hacer algo para evitar que restaurantes, hoteles y establecimientos de alimentación tiraran cada día comida en perfecto estado. Se propusieron plantar cara al desperdicio alimentario y crearon Too Good to Go. Tres años después, esta aplicación está presente en 13 países europeos, cuenta con más de 10 millones de usuarios y más de 24.000 establecimientos asociados.

A España llegó el pasado septiembre, nos cuenta Reull. “Al principio solo trabajábamos en Madrid, pero la acogida fue realmente buena que ya estamos en más de 20 ciudades españolas y en los próximos meses seguiremos creciendo, con más variedad de establecimientos que dicen no al desperdicio alimentario”.

Los packs tienen un valor de entre 10 y 15 euros, pero el usuario solo pagará por ellos entre dos y cinco euros

Y no se trata solo de salvar comidas: el objetivo de este proyecto pasa también por la sostenibilidad y la defensa del planeta: “El desperdicio alimentario es uno de los principales responsables del cambio climático, ya que supone un 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global -explica Reull-. Cada vez que salvamos una comida en Too Good to Go, estamos ahorrando el equivalente al CO2 que emite un coche tras recorrer 7.9 km. En Europa hemos salvado ya 15 millones de packs, lo que supone una reducción superior a 30 millones de kilos de CO2”.

Una de las características más curiosas del proyecto es que con él no compras productos en concreto. Son packs sorpresa, ya que “las tiendas y restaurantes no pueden prever con antelación lo que les va a sobrar; ellos lo saben al final de la jornada, o bien a media tarde, cuando ya han dado los menús de mediodía”. El usuario solo tiene una idea de lo que se va a llevar, es decir, si se trata de una panadería sabrá que en su pack habrá panes y dulces (hogazas, bollería…); si es un restaurante, el menú de ese día… “Viene una breve reseña del local y del tipo de comidas que ofrece, de forma que, si no lo conoces, te hagas una idea previa”.

Los packs tienen un valor de entre 10 y 15 euros, pero el usuario solo pagará por ellos entre dos y cinco euros. “Los establecimientos son conscientes de que esos alimentos iban a ir a la basura, por lo que están muy dispuestos a hacer una rebaja en el precio”.

“Nos sorprendió que tiendas de toda la vida, incluso regentadas por personas mayores, estuvieran tan interesadas”

El perfil de los usuarios es el de consumidores jóvenes, entre 20 y 40 años, con una presencia mayoritaria de mujeres. “Son personas concienciadas con el planeta que quieren marcar la diferencia y buscan establecimientos sostenibles, transparentes y con un producto de calidad. En cualquier caso, entre nuestros usuarios, a los que llamamos ‘waste warriors’, hay personas de todas las edades que están comprometidas con esta idea: la comida no se tira”.

El número de establecimientos colaboradores no deja de crecer, corrobora Reull: “En un primer momento, cuando desembarcamos en España, pensábamos que la mayoría iban a ser establecimientos con una filosofía más vegetariana, orgánica… Y nos sorprendió que tiendas de toda la vida, incluso regentadas por personas mayores, estuvieran tan interesadas. Y es que, para ellos, es tremendamente desagradable tener que tirar la comida”.

En definitiva, Too Good to Go es un ‘win-win-win’: “Ganamos todos: el usuario porque recibe alimentos a bajo precio y puede conocer en su zona nuevos locales; los establecimientos, porque pueden dejar de tirar comidas y atraer a nuevos posibles clientes… pero, sobre todo, gana el planeta”.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

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