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Préstamos a agricultores mexicanos gracias al Blockchain

Jaume Esteve

Ethic Hub pone en contacto a pequeños inversores con agricultores latinoamericanos que necesitan créditos para seguir expandiendo sus negocio

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Poner en contacto a pequeños inversores en países desarrollados con agricultores en zonas en vías de desarrollo que no pueden acceder a líneas de crédito con intereses razonables. Esta idea, tan sencilla de primeras pero más complicada de poner en marcha, es el pilar de Ethic Hub, una plataforma de crowdlending creada en España en 2017 y que basa su ventaja competitiva en el uso de Blockchain.

Como suele suceder con las buenas ideas que prosperan, se han tenido que dar varias circunstancias para que este proyecto salga adelante. La coyuntura económica occidental ha hecho atractivo un proyecto que promete retornos del 10% o el 15% a los pequeños inversores, mientras que ofrece una vía de escape a agricultores en Latinoamérica que debían financiarse con unas tasas de interés cercanas al 100%.

“Estas personas que no tienen acceso a líneas de crédito bancario tienen un problema enorme. Los préstamos que tienen que solicitar para financiar sus cosechas son en efectivo y con unos intereses bestiales”, ilustra Íñigo Molero, uno de los asesores de Ethic Hub y experto en la tecnología Blockchain. Es en este punto donde entra en juego esta plataforma de crowdlending “para que cualquier persona pueda prestarles dos, doscientos o dos mil euros. Les estamos dando una herramienta de financiación a tipos mucho más baratos y accesibles”.

Ethic Hub no podría ser posible sin el uso de una tecnología como Blockchain, que ha hecho posible el surgimiento de las criptomonedas. “En el sistema actual es imposible hacer una transferencia internacional de diez dólares porque tarda mucho y con Blockchain se pueden enviar 20 céntimos al otro extremo del mundo, sin comisiones, en cuestión de un minuto”, explica Molero. Esta “optimización” es la que permite que proyectos como Ethic Hub se puedan alimentar de las pequeñas donaciones de inversores en todo el planeta.

“Un agricultor sube un proyecto, solicita una cantidad y los diferentes usuarios le prestan hasta que se consigue esa cifra”

Cada una de las campañas de Ethic Hub va de la mano de unos objetivos concretos. Algunas se centran exclusivamente en actividades relacionadas con la cosecha del café y el dinero recaudado se invierte en mano de obra, alojamiento para los trabajadores o herramientas básicas como sacos o cestas. Otras actividades están relacionadas con el mantenimiento de las áreas de cultivo. En este ejemplo se recaudaron algo más de 8.000 euros para que una veintena de trabajadores pudieran eliminar las malas hierbas que pueden perjudicar el cultivo de las plantas cafeteras.

En la actualidad, el proyecto está centrado en México y basta con echar un ojo a su página web para ver que ya se han puesto en marcha un puñado de proyectos que, además de haberse financiado, han devuelto ya los intereses prometidos a los inversores. “Para nosotros era importante prototipar el modelo. Montar una plataforma, contactar con las comunidades, localizar agricultores sin acceso a la banca, hacerles llegar el dinero y, lo más importante, que lo pagaran de vuelta con los intereses estipulados. Y eso ya ha sucedido”, apunta Molero.

El proceso por el cual se recoge el dinero solicitado suele ser muy similar al de una plataforma de crowdfunding. “Un agricultor sube un proyecto, solicita una cantidad y los diferentes usuarios le prestan hasta que se consigue esa cifra”, ilustra Molero. Es en ese momento en el que el campesino recibe el microcrédito sin intermediario alguno, ya que Ethic Hub solo pone la plataforma: “Ese dinero no pasa por nosotros, no somos intermediarios financieros. Así ahorramos muchos costes ya que eliminamos intermediarios que no aportan nada a la cadena de valor”.

Tal y como señalaba Molero, la primera fase del plan de Ethic Hub pasaba por poner en marcha la plataforma y validar que la idea se podía llevar a cabo. Pero el equipo tiene planes de expansión por todo el globo. “Tenemos vocación global porque estos agricultores están por todo el mundo”, admite. Aunque han escogido México porque uno de sus fundadores tiene raíces en ese país y otro miembro del equipo “tenía contactos con pequeños productores cafeteros”. ¿El siguiente paso? Demostrar que Blockchain es algo más que palabrería y que la tecnología, aplicada con fines sociales, puede generar oportunidades de valor donde todos, trabajadores y pequeños inversores, salgan ganando.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

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