un periodo clave para la futura salud del bebé

La ventana de los 1.000 días: así influye la alimentación de una embarazada en su bebé

Poca gente la conoce, pero hay una fase esencial en que la alimentación de una mujer incide de manera clave en la salud de su bebé. Analizamos este periodo con los expertos

Cuando hablamos de maternidad y alimentación, todas las mujeres reciben información muy completa durante su embarazo de qué alimentos comer, cuáles evitar, qué tipos de dietas seguir, de qué manera deben espaciarse las comidas, cuántas raciones, etc. Sin embargo, no se habla tanto de qué pasa después. Tras dar a luz, ¿hay que seguir pendientes de la alimentación? Lo cierto es que sí, porque es un periodo esencial tanto para la madre como para el desarrollo del bebé.

Ese periodo es conocido por los expertos como la ventana de los 1.000 días y, para saber en qué consiste y qué pautas de alimentación han de seguir las madres, hemos hablado con tres expertos: María Jesús Cancelo Hidalgo, secretaria general de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO); Ángel Gil, presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (Finut), y Gregorio Varela Moreiras, presidente de la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

El periodo clave para la salud del bebé

"La ventana de los 1.000 días abarca todo el embarazo y los dos primeros años de vida del niño", nos cuenta Ángel Gil. "En este periodo, una alimentación apropiada por parte de la madre es fundamental para el desarrollo fetal, para el mantenimiento de las propias actividades vitales maternas y, por supuesto, para tener luego hijos con mejores capacidades en el futuro".

Esto se debe, asegura, a que "el feto se caracteriza por un crecimiento rapidísimo y hay genes que se desarrollan en esos primeros 1.000 días". Así pues, "necesita nutrientes y materiales plásticos fundamentales: proteínas de alta calidad, minerales, vitaminas, etc. Especial incidencia tiene en esa alimentación requerida la leche, por ser una fuente de nutrientes importante, por tener proteínas de altísima calidad biológica y por ser una fuente de minerales como el calcio. Determina, en una medida importante, la densidad mineral ósea del recién nacido".

"Hay algunos nutrientes que si no se dan en cantidades adecuadas en ese primer periodo, ya no responden" (Ángel Gil, Finut)

La ventana de los 1.000 días, además, es "un periodo de formación y expansión de las estructuras que va a necesitar la madre durante el embarazo y también de los tejidos y órganos de su futuro bebé", añade Gregorio Varela, de modo que "cumplir con estas pautas ayuda al futuro desarrollo del bebé".

La nutrición es tan importante en esta fase que no puede ser complementada 'a posteriori': "Hay algunos nutrientes que si no se dan en cantidades adecuadas en ese primer periodo, ya no responden, aunque luego se aumenten. Por ejemplo, si una mujer tiene una anemia y el niño continúa con esa anemia, eso desembocará en su desempeño intelectual. Hay elementos que sabemos que o se aportan de manera adecuada durante y después del embarazo o habrá problemas", asegura Gil.

Las gestantes no consumen suficiente leche

Entre las defiencias nutricionales de las embarazadas españolas está la leche. "Hemos analizado el consumo de leche entre mujeres gestantes y el 52,3% no alcanza las recomendaciones de tres dosis diarias de queso, de yogur o de leche", se lamenta María Jesús Cancelo. Para la experta, estas cifras son preocupantes, ya que "durante el embarazo la mujer tiene unos requerimientos incrementados para permitir un adecuado desarrollo del feto, y esos requerimientos se prolongan también durante la lactancia. La leche tiene unos nutrientes y unas proteínas que favorecen el desarrollo evolutivo del feto, así que no podemos permitirnos que el 50% de las embarazadas no estén llevando a cabo el consumo adecuado", asegura.

María Jesús Cancelo Hidalgo, secretaria general de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia.
María Jesús Cancelo Hidalgo, secretaria general de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia.

¿A qué se debe esta deficiencia alimentaria? La experta apunta en dirección a la desinformación: "Alrededor del consumo de leche y de otros alimentos hay unos mitos que son de muy fácil acceso y que mucha gente puede ver en internet o en las redes sociales. El problema es que son informaciones que no solo no están contrastadas sino que, además, carecen de cualquier tipo de evidencia científica. Son cosas que se dicen sin más", incide.

Cuando se observan los bajos niveles de consumo de leche entre mujeres gestantes es cuando entra en el debate otro factor de la ecuación: los complementos o alimentos enriquecidos. ¿Son buenos para las futuras madres? ¿Son inocuos? "Si se cumpliesen las ingestas adecuadas, no tendría por qué haber alimentos enriquecidos", advierte Ángel Gil, "pero teniendo en cuenta que no se cumplen, los elementos fortificantes son una de las formas de paliar el déficit".

"La nutrición es esencial en las primeras semanas, cuando la mujer aún no sabe que está embarazada" (Gregorio Varela, FEN)

Y en ese sentido, asegura Varela, "la leche es uno de los mejores vehículos para este tipo de componentes. Sus características fisicoquímicas son buenas para las ocasiones en que la dieta de la gestante no ha sido suficiente y necesita fortificantes". Las deficiencias preocupan a los expertos porque, como apunta Cancelo, "son esenciales en las primeras semanas, cuando la mujer aún no sabe que está embarazada".

Gregorio Varela Moreiras, presidente de la Fundación Española de la Nutrición (FEN).
Gregorio Varela Moreiras, presidente de la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

La clave: la nutrición previa al embarazo

María Jesús Cancelo recuerda que si muchas mujeres no consumen toda la leche que deberían durante el embarazo no es porque disminuya su consumo en ese periodo, sino porque ya lo tenían deficitario antes de quedarse embarazadas. El problema aumenta si tenemos en cuenta que, según la Sociedad Española de Contracepción (SEC) y la Fundación Española de Contracepción (FEC), cerca del 50% de los embarazos que se producen en España no han sido planificados.

"Al embarazo ya se llega con deficiencias", insiste Gregorio Varela. "Entre un 40-60% de las mujeres no alcanza las dosis recomendadas de lácteos o leche. Hay componentes esenciales para las mujeres, como el fósforo, el calcio o el magnesio, que se encuentran en la leche. No solo tenemos que preocuparnos del durante y del después del embarazo, sino también de lo que ocurre antes".

"Hay que concienciar a todas las mujeres; si llegan al embarazo con el consumo adecuado, tendrán media carrera hecha" (María Jesús Cancelo, SEGO)

En su opinión, de hecho, "falta educación alimentaria y nutricional para adolescentes. A las mujeres jóvenes se las alerta de los riesgos de embarazo, pero no de las necesidades alimentarias y nutricionales para que, cuando decidan quedarse embarazadas, lleguen bien preparadas".

Por ello, Cancelo cree que hay que subir el listón: "No solo tenemos que concienciar a las mujeres embarazadas, sino a todas las mujeres fértiles, sobre todo a aquellas que tienen en mente ser madres en algún momento de su vida. Porque cuando ya estén embarazadas, quizá decidan amentar su consumo de leche, pero ya deberían tener unos niveles adecuados antes del embarazo. Si llegan al embarazo habiendo realizado el consumo recomendado, tendrán media carrera hecha", asegura.

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