471,9 millones de litros de agua y 66.374 árboles

Y Teruel volvió a existir: este es el proyecto que rescató sus bosques tras un incendio

Tras un gravísimo incendio, los bosques de Teruel han recuperado 471,9 millones de litros de agua, reforestado 58,74 hectáreas y plantado 66.374 árboles. ¿Cómo ha ocurrido?

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22 de julio de 2009: los medios de comunicación de Aragón sacuden a toda España. En el transcurso de una tormenta eléctrica en la provincia de Teruel, se han empezado a desatar hasta tres incendios forestales. Las noticias se suceden de manera tan rápida como terrible. De hecho, cerca de 1.000 personas acaban siendo desalojadas de sus casas e incluso un bombero muere en las interminables labores de extinción.

El balance es dramático. Fruto de los incendios (los más graves en los últimos 15 años), la comarca de las Cuencas Mineras ha perdido nada menos que 7.300 hectáreas. Pero el bosque no ha sido el único afectado: el manantial de Fuenmayor, muy cercano a la zona del incendio, también ha perdido las condiciones medioambientales favorables a consecuencia del deterioro de la vegetación.

¿Y ahora qué?

Tras esto, Teruel se ve inmersa en una de las mayores crisis ambientales de toda su historia. Acaba de sufrir la mayor ola de incenios en los últimos 15 años y el futuro no pinta mucho mejor: la situación y el desastre forestal son prácticamente inabarcables.

Después del 'luto' inicial, tocaba reponer lo más inmediato: las primeras labores, con escasísimos fondos, pasaron por limpiar la zona e intentar asegurarse de que, salvo catástrofe, no volvería a haber más incendios de aquellas magnitudes.

Teruel sufrió la mayor ola de incendios en 15 años y perdió 7.300 hectáreas de bosque

En los planes a medio y largo plazo, por suerte, hubo consenso: había que recuperar el bosque. Y para ello no iba a ser suficiente con las entidades públicas. Todos los actores sociales debían arrimar el hombro y hacer todo lo posible por aportar su granito de arena.

Así pues, en 2012, las entidades públicas, privadas, la administración, los grupos de investigadores y científicos y las ONG's se sentaron en la misma mesa. El objetivo estaba claro: había que trabajar juntos para devolver la comarca de las Cuencas Mineras a su estado original.

Foto: EFE/Emilio Naranjo.
Foto: EFE/Emilio Naranjo.

Objetivo 2013: recuperar el bosque

De esta forma, en 2013 nacería el Plan Director, un proyecto conjunto en el que diversos agentes sociales, tanto públicos como privados, comenzaron a recuperar todo lo perdido en el bosque. Su primer paso, inmerso dentro del macroproyecto Plantando agua, fue tan sobrio como ambicioso: recuperar 1.234 hectáreas repartidas entre los términos municipales de La Zoma, Cañizar del Olivar y Castel de Cabra.

Sin embargo, reforestar un bosque siempre tiene consecuencias en el resto del hábitat, como en el caso del suministro de agua. Y es que, según José Manuel Nicolau, asesor científico del Plan Director y profesor de Ecología de la Universidad de Zaragoza, "aunque existe la idea extendida de que cuantos más bosques haya más agua tendremos, no es del todo cierto. Con tantas hectáreas y con un terreno calizo, cuanto más densa sea la cobertura forestal, más agua consumirá y atrapará ese bosque. Y esa agua, la llamada 'agua verde', no irá a parar a ríos ni a acuíferos para el consumo humano".

Las claves de la recuperación: vegetación, reforestación controlada y 'aguas azules'

De hecho, "varios estudios atribuyen un descenso medio del 20% en el caudal de los ríos al aumento de la vegetación en las áreas rurales, como consecuencia de la despoblación y la disminución del ganado", asegura Nicolau.

Así las cosas, los trabajos del Plan Director se basaron en una reforestación controlada que asegurase el suministro de agua azul, pero también en fomentar la ganadería como productora de agua azul al controlar la vegetación y, por ende, también los incendios".

2016: 472 millones de litros de agua y 58,74 hectáreas

El proyecto Plantando agua no se quedó, ni mucho menos, en aquellos primeros años. De hecho, no solo sigue vigente, sino que aún le queda un camino por delante. Y hasta ahora, desde luego, las cifras son más que ilusionantes: a finales de 2016, esta iniciativa había conseguido recuperar 471,9 millones de litros de agua (157,3 en 2015 y 314,6 en 2016), reforestar 58,74 hectáreas y plantar 66.374 árboles.

El proyecto prevé recuperar otros 471,9 millones de litros de agua en 2017 y 629,2 en 2018

En un futuro se prevé tambié recuperar otros 471,9 millones de litros de agua en 2017, 629,2 millones en 2018 –año en que finaliza el proyecto– y, con un mantenimiento adecuado, cantidades similares en los años sucesivos.

La ambición de este proyecto no se queda en el presente. De aquí en adelante, esta forma de gestionar el monte y los diversos estudios de campo que se están realizando pueden servir de modelo a la comunidad científica: "El conocimiento generado se está aplicando en territorios cercanos que han sido también pasto de las llamas", asegura Manuel Nicolau.

Un bosque contra el cambio climático

Y en esa previsión a futuro, el proyecto Plantando agua en el que participan Ecodes, Coca-Cola, la Universidad de Zaragoza, el Gobierno de Aragón, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Barcelona, se ha marcado un objetivo a largo plazo: que los bosques de las Cuencas Mineras sean capaces de mitigar los efectos del cambio climático.

El diseño del monte persigue esa meta: "Usamos especies autóctonas, como el pino carrasco, porque se adaptan mejor a los periodos de sequía", asegura María Jesús Sanz, responsable de Relaciones Institucionales de Ecodes. Además, "estamos plantando menos árboles por hectárea, por lo que cada uno de ellos tendrá más ración de agua cuando llueva".

Para superar posibles incendios, se ha contado con especies que, tras el fuego, mantienen el tronco, del que salen nuevas ramas

Por otro lado, teniendo en cuenta que las Cuencas Mineras es una de las zonas de Europa donde más rayos caen, la iniciativa también pretende que el monte sea resistente a los incendios.

Para ello, según Sanz, se ha recurrido a "especies que, tras el fuego, mantienen el tronco, del que salen nuevas ramas, como las del género 'quercus'. También estamos haciendo parches de plantaciones discontinuas, lo que, en caso de incendio, dificultaría la propagación del fuego".

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