LAS ALARMAS HAN SALTADO EN ESPAÑA

Crimea-Congo: las 10 cosas que hay que saber de la fiebre hemorrágica

El temor por la aparición de la fiebre hemorrágica de Crimea Congo en España es una evidencia

Foto: La fiebre hemorrágica es transmitida por la picadura de la garrapata (Efe).
La fiebre hemorrágica es transmitida por la picadura de la garrapata (Efe).

El temor por la aparición de la fiebre hemorrágica de Crimea Congo en España es una evidencia. El descubrimiento de los dos primeros casos de contagio ha dado lugar a que salten la alarmas en nuestro país, sobre todo después de que uno de los afectados falleciera por culpa de esta enfermedad que, tradicionalmente, poco o nada tenía que ver con España. Ahora, el miedo es claro: se trata de los dos primeros casos autóctonos y no importados de otros países.

[2018: Un hombre de 74 años muere por la fiebre Crimea-Congo en Ávila]

Los expertos han destacado que ya conocían varios casos de este virus en nuestro país, pero siempre en personas que habían estado en contacto con grupos de riesgo en el extranjero, por lo que se encontraba muy localizado. El problema nace en los nuevos casos: el fallecido sufrió el contagio por la picadura de una garrapata en Ávila, sin viajar al extranjero, mientras que el segundo caso es una de las enfermeras que lo trató, que sufrió el virus por el contacto con el paciente.

El gran temor a esta enfermedad, hasta ahora prácticamente desconocida en España, tiene que ver con el hecho de que no existe una cura, sino que la mortalidad simplemente depende de cómo reaccione el cuerpo de cada uno de los infectados. Para tratar de paliar el temor en la medida de lo posible, El Confidencial les ofrece un decálogo de todo lo que se conoce sobre la fiebre hemorrágica de Crimea Congo y cómo tratar de evitar una posible infección.

Qué es la fiebre hemorrágica

Se trata de una enfermedad viral, que puede ser de diferentes familias (arenavirus, filovirus, bunyavirus, togavirus y flavivirus). No demasiado conocida hasta la fecha en España, los seres humanos se pueden contagiar a través de insectos y animales -con sus picaduras o por estar en contacto con sus excrementos-, mientras que el contagio entre personas se produce a través de los fluidos.

¿Cuáles son los síntomas?

Es una enfermedad que muestra sus síntomas muy rápido y se manifiesta en forma de fiebre, dolor muscular, mareos, rigidez de cuello, lumbago, dolor de cabeza y fotofobia. Incluso puede llevar a tener otra serie de complicaciones, tales como vómitos, diarrea o dolor de garganta, a los que se pueden sumar otros síntomas menos comunes y más extremos, como cambios de humor o desorientación.

Qué efectos sufre el cuerpo humano

Una vez que la persona ha incubado el virus, empieza a sufrir otra serie de síntomas: entre ellos, los más comunes suelen ser adenopatías, hepatitis e incluso deterioro renal y pulmonar, en ambos casos muy repentino, al que se le pueden sumar taquicardia o incluso depresión. Eso sí, se muestran mucho más rápido cuando la infección llega vía animal -entre uno y tres días- que cuando es por contacto con humanos -entre cinco y nueve días-.

¿Cómo se puede curar?

A día de hoy no existe una vacuna que sirva para acabar con el virus, pasando a ser fundamental el soporte vital. Es decir, la fortaleza de la persona infectada pasa a jugar un papel definitivo, siendo la segunda semana de infección fundamental: ahí es donde mitigan los efectos o, por el contrario, donde se agravan. Además, algunos expertos recomiendan la administración de ribavirina, un antiviral que ha demostrado buena respuesta en muchos casos.

¿Es siempre mortal?

Como bien hemos dicho, no siempre es así, pues cada cuerpo reacciona de una manera. Pero, además, es importante reseñar que no todas las picaduras de garrapata infectadas provocan que el virus se transmita en seres humanos. Sólo un porcentaje pequeño termina por desarrollar la enfermedad, y en muchos casos, con síntomas leves. Eso sí, en los casos graves, la bajada de las plaquetas hace que la sangre no coagule.

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Por qué es tan importante el caso español

Hasta la fecha, la enfermedad no se había desarrollado a nivel autóctono. Es decir, entre personas que no habían viajado al extranjero ni habían tenido contacto con otros que sí lo hubieran hecho. O, lo que es lo mismo, existe el temor a que se pueda tratar de un virus que se adapte a algunos de los climas de nuestro país. De hecho, se trata del caso más occidental que existe en la actualidad. Hasta la fecha, sólo existía hasta países como Grecia o Bulgaria.

Cómo ha llegado el virus a España

Los expertos apuntan en la misma dirección: el cambio climático. Hasta la fecha, se tenían constancia de algunos casos por contacto con personas que habían estado en el extranjero y que lo habían 'importado' a España, aunque siempre muy localizados. Sin embargo, el hecho de que los otoños sean cada vez más suaves, no hiele en los inviernos y haya aumentado la temperatura en verano, convierte a las garrapatas en animales más agresivos.

¿Puede haber más casos?

De momento, no hay señales que puedan indicar que se puedan producir más casos de contagio, si bien es cierto que Sanidad está monitorizando a más de 200 personas que tuvieron contacto con los dos primeros casos, aunque ninguno de ellos ha presentado síntomas. Es decir, de momento, se cree que la posibilidad de que pueda haber un nuevo infectado tendría que ver más con el contacto de fluidos entre seres humanos, al no poder controlar qué número de garrapatas podrían estar infectadas en nuestro país.

Dónde se ha encontrado esta garrapata

Hasta la fecha, han sido escasos los lugares de España en los que se tiene conocimiento de la existencia de animales contagiados con el virus. Antes de la infección mortal que ha tenido lugar en Ávila, sólo se tenía constancia de garrapatas con capacidad para transmitir la fiebre hemorrágica en Extremadura, descubiertas en el año 2011. Eso sí, cualquier lugar excesivamente caluroso y con temperaturas altas tiene el clima ideal para su supervivencia.

Recomendaciones en el campo

En el caso de las garrapatas, los repelentes químicos no tienen tanto éxito como en el caso de los mosquitos, sobre todo porque su duración no es la misma. Por ello, la mejor protección que se puede llevar es vestir ropa adecuada, sobre todo cuando vamos al campo: siempre pantalones largos, llevar botas, vestir con calcetines y llevar pantalones por dentro de los mismos, así como no vestir con la camiseta por fuera.

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