¿bienestar animal?

Bronca en Veterinaria de la Complutense por el estado de los perros para prácticas

Sufren trastornos de conducta, no están bien atendidos y huelen mal, o así lo denuncian algunos alumnos. Pasamos la lupa a sus instalaciones para ver si cumplen con la normativa

Hoy no es una semana cualquiera en la facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense. Decenas de estudiantes esperan sentados en la puerta de la sala de juntas, donde van a reunirse con los responsables de bienestar animal. ¿Motivo? La situación de los perros de prácticas y su estado de salud, algo que preocupa a los alumnos que trabajan con ellos como parte de su formación. “Algo pasa con los beagles", pero nadie ofrece explicaciones. Hasta hoy, o eso pensaban ellos.

Los responsables han estado a punto de darse media vuelta en cuanto han visto a tal cantidad de estudiantes esperando para entrar en la sala de juntas. Visiblemente nerviosos, han increpado a los allí presentes: “Así no se hacen las cosas. Esto no es una asamblea”. Lo que iba a ser una “reunión informativa” en abierto se ha convertido en un acto a puerta cerrada, donde solo unos pocos han conseguido entrar, pese al gran número de personas interesadas.

Los estudiantes ponen en duda que las instalaciones cumplan la normativa de bienestar animal.
Los estudiantes ponen en duda que las instalaciones cumplan la normativa de bienestar animal.

No es la primera vez que los futuros veterinarios se preguntan por qué sale "mugre" de sus manos cada vez que acarician a los perros para prácticas, un hecho que ha podido comprobar El Confidencial en primera persona tras estar en contacto con los animales. "Huelen fatal, tienen los dientes llenos de sarro y las orejas repletas de porquería. Están en mejores condiciones en la perrera donde yo colaboro que aquí", explica Bea (nombre falso) a este periódico. Según el borrador del acta de la reunión que se celebró el pasado lunes, "algunos perros llevan dos años sin limpieza de boca debido a problemas ajenos". Los responsables sostienen además que "los beagles generan mucho sarro".

Esta alumna no es la única inquieta ante la situación de los 21 beagles que residen en el animalario del Hospital Clínico Veterinario de la Complutense. "Cuando los traen a las prácticas, se hacen sus necesidades encima. Cualquiera diría que no los sacan", añade Mónica. La suciedad de los animales no es el único motivo de preocupación.

Los alumnos denuncian que los beagles tienen mucho sarro. Este perro tiene periodontitis, según los expertos.
Los alumnos denuncian que los beagles tienen mucho sarro. Este perro tiene periodontitis, según los expertos.

Distintos estudiantes que han pedido permanecer en el anonimato dicen haber visto problemas de comportamiento, animales excesivamente delgados, peleas frecuentes que acaban en desgarros, tumores, alopecias en pecho, granulomas o heridas por lamido en las patas y perros con miedo que retroceden cuando alguien se aproxima a ellos, como puede apreciarse en el vídeo. "Las lesiones de dermatitis acral por lamido son indicadores claros de malestar psíquico, principalmente asociado al aburrimiento" y a las emociones negativas que sienten los animales, explica Rafael Alfonso Luna, veterinario colegiado y etólogo.

Según los documentos gráficos a los que ha tenido acceso este periódico, no hay zona de descanso en ninguna de las ocho jaulas -con tres o cuatro ejemplares cada una- donde los beagles pasan la mayor parte de su vida. Los animales duermen sobre rejillas de plástico. Así lo hemos corroborado tras visitar el animalario por invitación de la propia Universidad Complutense de Madrid. Los responsables argumentan que no tienen nada que ocultar. Sin embargo, no nos han permitido hacer fotos ni vídeos.

"Cumplimos todas las normas"

"Los perros viven en colectividad, con sus ventajas e inconvenientes. No hemos detectado nada más allá de problemas puntuales, como un perro con un desgarro tras pelearse con otro. Los animales están controlados y tienen cuidadores especialistas exclusivamente para ellos. Cumplimos todas las normas de bienestar animal", zanja el decano de la facultad de Veterinaria, Pedro Luis Lorenzo. La directora del Hospital Clínico Veterinario de la universidad, Consuelo Serres, asegura que todo se debe a una "mala interpretación" por parte de los estudiantes que no se corresponde con la vida real de los animales. "Los alumnos no son conscientes de cómo están ni de dónde están".

¿Qué capacidad de exploración tiene un animal cazador que se pasa casi todo el día encerrado en una jaula?Los perros del animalario del hospital nunca salen a pasear. Su único contacto con el exterior son las prácticas con estudiantes y la salida diaria a un patio de unos 20 metros cuadrados con una escalera, una plataforma y una rampa mientras un encargado limpia las instalaciones. Nunca les sacan fuera de ese recinto, una decisión muy criticada desde las aulas y desde los despachos de los expertos. ¿Qué capacidad de exploración tiene un animal -cazador por naturaleza- que se pasa casi todo el día encerrado en una jaula?

Los estudiantes no entienden por qué ya no se hace algo que sí se hacía en el pasado. "No los sacamos para que no se crucen con otros perros (del hospital) ni se contagien", como ya ocurrió unos años atrás. El director de bienestar animal, Ignacio Álvarez, explica que un can cogió el virus del moquillo y lo transmitió a sus compañeros. Varios animales tuvieron que ser sacrificados. "No creemos que sacarlos sea mejor para ellos. Si no, lo haríamos", apostilla Serres. 

La mayoría de los beagles padecen alopecia de pecho.
La mayoría de los beagles padecen alopecia de pecho.

No obstante, los etólogos consultados por este diario coinciden en que es importante que los beagles salgan a correr, interactúen con los humanos y entren en contacto con el entorno como vía para mejorar su calidad de vida. Todos ellos han visto los documentos gráficos y han extraído conclusiones parecidas. "Las fotos y vídeos demuestran un bienestar comprometido en los animales allí instalados, con carencias importantes como la falta de enriquecimiento ambiental".

Las instalaciones, a examen

Según el Real Decreto 53/2013 que establece las normas de protección de animales utilizados en experimentación y docencia, los ejemplares "deben disponer siempre de estructuras de descanso o materiales de cama adaptados a la especie". La directora del animalario, Carmen Martín, disculpa su falta porque los beagles "son como aspiradoras" y se lo comen "todo". Tanto es así, que el jueves de la semana pasada más de una veintena de perros tuvieron que pasar por rayos porque uno de ellos había ingerido parte del alambrado, relatan los alumnos. Esta conducta no es normal en absoluto, o así lo consideran los expertos.

"El recinto debe contar además con técnicas de enriquecimiento ambiental adecuadas (...) como el ejercicio físico, la búsqueda de comida y las actividades de manipulación" para reducir los comportamientos inducidos por el estrés, reza la legislación. "Un palé en forma de L y un triángulo colgado del techo, como si fueran monos; ese es su enriquecimiento", denuncian los futuros veterinarios.

Algunos perros muestran síntomas de miedo cuando alguien se acerca.
Algunos perros muestran síntomas de miedo cuando alguien se acerca.

"En las instalaciones solo hay un punto de agua para varios animales. La falta de estímulos en perros que se mantienen en cautividad por largos periodos de tiempo puede provocar mermas en su bienestar psíquico", explica Luna. Uno de los perros se queda paralizado en el centro de la jaula, "lo que demuestra un elevado estado de ansiedad" a ojos de los expertos. El Confidencial confirma que al menos cinco canes no atendían a las llamadas de la periodista, retrocedían y no se dejaban acariciar. "Son tímidos y siempre reaccionan así ante un extraño", justifican los responsables.

Otras voces denuncian que no exista un protocolo claro para jubilar a los ejemplares mayores o con patologías, como sí ocurre con los perros policía o los de la ONCE. Oliver tiene 10 años y un soplo, pero sigue 'trabajando'. Otros muestran signos de estar atemorizados, como Gutiérrez. Croqueto presenta problemas de conducta y se pelea con frecuencia; por eso tuvo que pasar por el quirófano hace un mes. "El hecho de que aparezcan animales con heridas, lesiones y enfermedad, así como miedo, es indicador de falta de bienestar en los mismos", sostiene el etólogo.

Croqueto está en cuarentena porque sufrió un desgarro por una pelea con otro perro. En la imagen, se aprecian puntos, alopecia de pecho y herida por lamido, provocada por situaciones de estrés o aburrimiento.
Croqueto está en cuarentena porque sufrió un desgarro por una pelea con otro perro. En la imagen, se aprecian puntos, alopecia de pecho y herida por lamido, provocada por situaciones de estrés o aburrimiento.

Álvarez explica que sí existe un programa de acogida para aquellos perros que muestren problemas de salud, envejecimiento o ciertas conductas. "Promovemos un cambio a partir de los 10 años". No obstante, este diario ha visto a varios canes de esa edad y al menos a uno de 11. Los perros comen una vez al día y se les baña en una pila "una vez al mes", aunque los alumnos lo cuestionan. "Me atrevería a decir que no les bañan desde hace años", asegura Mónica. 

¿Conflicto de intereses?

Los perros destinados a docencia se someten a procedimientos no invasivos como sondaje, control de temperatura o electrocardiogramas, explica el decano. "Solo se utilizan para prácticas con los alumnos" y en este momento no se hacen investigaciones con ellos, aunque los responsables no descartan que se pudieran hacer en el pasado o en un futuro. La ley lo permite, siempre que el comité ético del centro presente un informe que deberá ser avalado después por el Comité de Ética de Experimentación Animal (CEEA) y autorizado por la Comunidad de Madrid. Los procedimientos deben ser siempre leves.

Los dos encargados limpian las jaulas una vez al día con una manguera. Mientras, sacan a los perros al patio.
Los dos encargados limpian las jaulas una vez al día con una manguera. Mientras, sacan a los perros al patio.

A diferencia de lo que ocurre en otras instituciones científicas, el CEEA no es un organismo formado por personas externas a la propia Universidad Complutense. La Comunidad de Madrid permite esta excepción. Algunos de sus profesores son miembros de dicho comité, como es el caso del director del departamento de Fisiología de la facultad de Veterinaria de la Complutense. Juan Carlos Illera es asesor del comité y conocido por un polémico trabajo científico en el que asegura que los toros de lidia no sufren en la corrida porque liberan elevadas cantidades de endorfinas.

La UCM se desvincula de la polémica

La Universidad Complutense de Madrid se ha desvinculado de la polémica con un comunicado oficial donde asegura que “los perros empleados en docencia veterinaria tienen todos los cuidados necesarios, con supervisión externa y un programa de socialización previo a las prácticas de los estudiantes”.

Asegura que un comité de ética interno, una revisión externa y las inspecciones periódicas de la Comunidad de Madrid garantizan las “buenas condiciones” de alojamiento, atención, cuidados médicos y bienestar dentro de un sistema “perfectamente regulado y garantista”.

Sí admite que se celebró una reunión motivada por la “inquietud” de algunos estudiantes de Veterinaria sobre el estado de salud de los perros, con el objetivo de resolver las dudas que pudieran tener. “Desde el Hospital Clínico Veterinario y desde la Facultad de Veterinaria siempre se ha velado por el bienestar de los animales, como no podía ser de otra manera”.

Objetivo: mejorar su calidad de vida

Todos los estudiantes de la Universidad Complutense consultados por El Confidencial dicen buscar una mejora inmediata de las condiciones de estos animales para garantizar su bienestar, algo que llevan reclamando desde hace tiempo. "También son nuestros perros. Tenemos que dar ejemplo, y más en una facultad de Veterinaria que está en el puesto 43º del 'ranking' mundial". Ya en 2015 hubo una recogida de casi 500 firmas con las que se pedía "proporcionar a los perros paseos frecuentes cada semana en zonas verdes externas a las instalaciones", como se hacía en el pasado. Desde el decanato de Veterinaria defienden que la transparencia del centro "es del 120%" porque no hay nada que esconder. "Si los estudiantes notan alguna incidencia, estaremos encantados de solucionarla".

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