FERIA DE SAN ISIDRO - LAS VENTAS

'A-barrotadas'

Paco Ureña consiguió cortar una oreja en una meritoria actuación, donde sólo el barro y un primer pinchazo evitaron que pudiera haberse hecho con el par en Las Ventas

Foto: Paco Ureña, entrando a matar en su primer toro en una plaza llena de barro (Efe).
Paco Ureña, entrando a matar en su primer toro en una plaza llena de barro (Efe).

Plaza de toros de las Ventas
11 de mayo de 2016
6ª de Feria
Fuerte lluvia intermitente que dejó el ruedo en peligroso estado.
Tres cuartas partes de aforo concentrado sobre todo en gradas y andanadas.
Cinco toros de El torero y sexto de Torrealta de entre 503 y 580  kilos de variada presentación y juego variado destacando el lote de Paco Ureña.
Muy complicado el quinto, espectacular de presencia el sexto que dio muy buen juego en la muleta.
Manuel Escribano, de berenjena y azabache, silencio y protestas
Ivan Fandiño, de barquillo y oro, silencio y pitos
Paco Ureña, de lila y oro, ovación tras aviso y oreja

 

Abarrotadas gradas y andanadas buscando protección ante el diluvio. Intermitente sí, pero diluvio. Abarrotadas las barras de bar de los pasillos de la plaza buscando alivio hasta bien acabado el paseíllo. Abarrotadas las cajas de los vendedores de chubasqueros, esos ponchos amarillos… Pero sobre todo 'a barrotadas' anduvieron los toros y los toreros.

Barruntábamos la tormenta y la situación después de la suspensión de este miércoles, donde parecía que los que untaban barro de verdad en vez de peinar albero eran los areneros. Pero era difícil de prever que el 'barrómetro' podría llegar a los niveles que alcanzó en el sexto toro. ¿Barro para casa si digo que estuvieron por encima de los toros los toreros? Pues creo que no. Los toros de El torero de procedencia Veragua hicieron honor a su estirpe y se hincharon -de ver agua, por supuesto- de demostrar capacidad, condiciones y voluntad de embestir como sus mejores ancestros. Capacidad por hechuras y voluntad por bravura demostraron al menos tres y medio, que el tercero se apagó pronto. Precisamente, las condiciones del ruedo influyeron en el desarrollo de su juego en la muleta y los que estaban más justitos de empuje son los que sucumbieron a estrategias más defensivas que ofensivas. Especialmente el quinto se defendió literalmente a puñetazos de la muleta de Fandiño hasta quitársela en cuatro ocasiones de las manos. En mejores condiciones hubieran rendido más y se hubieran rendido menos. Salvo el segundo, un poquito más justo de presencia, el encierro fue de menos a más llegando a su culmen con un precioso, aunque pésimo, quinto y un impresionante, aunque bueno, sexto. Y a pesar de todo eso, tremendamente meritorio lo de los toreros…

El diestro Manuel Escribano, dando un pase con la muleta a su primer toro (Efe)
El diestro Manuel Escribano, dando un pase con la muleta a su primer toro (Efe)

'Embarrazoso' compromiso el de Manuel Escribano: pasar por Madrid después de indultar un toro en Sevilla. Difícil triunfar en dos plazas tan antagónicas la misma temporada y él viene de triunfar a lo grande en la feria de Abril. Derrochó voluntad y firmeza, culminando su entrega en un arriesgadísimo par de banderillas al quiebro sentado desde el estribo y que a poco le cuesta un disgusto de los muy gordos. La afición de Madrid, al menos la más provinciana, parecía dispuesta  a ajusticiarle a 'barrote vil' por osar comparar su baremo con el de plaza tan torerista.

Ivan Fandiño Barros -no es broma, es su nombre completo- sufrió también un 'barricidio' con premeditación y alevosía. Es verdad que culminó su peor racha en esta plaza desde su presentación y acumula 17 toros lidiados sin cortar una oreja, y de aquellos barros estos lodos, pero no es menos cierto que entregó su arte a esta plaza jugándose la vida en numerosas ocasiones y que merecería un respeto mucho mayor a su concepción del toreo, este miércoles de imposible cumplimiento. Fandiño mostró su desencuentro con el quinto y el público su desencuentro con el torero con respectivas broncas del publico a Fandiño y de Fandiño al toro de El Torero.

Iván Fandiño no tuvo su mejor día en Las Ventas (Efe)
Iván Fandiño no tuvo su mejor día en Las Ventas (Efe)

Prometía triunfo Paco Ureña después de la feria de otoño del año pasado, donde solo la espada le privó de una triunfal puerta grande en esta plaza y Ureña cumplió. Con creces diría yo. Porque este torero de Lorca, que brindó su primer toro a su pueblo natal en el aniversario del terremoto, creció como torero. Creció y pudo formar un verdadero terremoto si no falla con la espada. Tandas profundas, de figura firme y estética compostura arrancaron oles de los que hacen reconocer Madrid y demuestran que Madrid reconoce tu valía. Épica en el torero al sobreponerse a las condiciones de la plaza y ética en la afición que aguantó igual de firme y con idéntica compostura las inclemencias del tiempo para celebrar con una grandiosa ovación una faena cercana a las dos orejas en el tercero y que no acabó en oreja o vuelta al ruedo por la intensidad de la lluvia en ese preciso instante.

El tremendo sexto que arrancó una ovación de salida tuvo tranco, fijeza en el caballo y alegría en la muleta. Ureña, empapado de verdad y de verdad de agua, dio posiblemente las mejores tandas de la feria, sobre todo por la derecha, rematándolas con una magnifica serie de frente y con unos soberbios ayudados por bajo que dejaban la afición soltando los paraguas y cogiendo los pañuelos. No para secarse, sino para pedir las dos orejas. Lástima que la perfecta estocada estuviera precedida de un pinchazo y el premio se quedara en tan solo en una.

Ureña dejó profunda huella en esta plaza y para eso no le hubiera hecho falta ni tanta agua, ni por supuesto tanto barro.

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