los niveles de decibelios permitidos varían

Un texto apto para ligirofóbicos: todo lo que debes saber para luchar contra el ruido

Convivimos con él día a día, pero son pocas las nociones que tenemos sobre él. El ruido puede ser un mal compañero de viaje si no se sabe atajar a tiempo

Foto: Este miércoles se celebra el Día Internacional de Concienciación respecto al Ruido (Corbis)
Este miércoles se celebra el Día Internacional de Concienciación respecto al Ruido (Corbis)

Obras, ladridos, música a altas horas de la madrugada. Los que han sufrido problemas con el ruido saben bien que estos son sólo algunos de los problemas a los que tienen que enfrentarse jornada tras jornada. Este miércoles, Día Internacional de la Concienciación respecto al Ruido, las asociaciones y entidades que promueven unos niveles acústicos saludables animan a tomar conciencia sobre un hecho que, lejos de quedarse en reyertas vecinales, puede acarrear serias complicaciones al bienestar del organismo –entre ellas, insuficiencias cardiacas, estrés o insomnio–.

En el caso de estos sonidos no deseados podría aplicarse, nunca mejor dicho, el refrán popular “mucho ruido, y pocas nueces”. Y es que aunque es omnipresente y nos acompaña durante todo el día son pocas las nociones que tenemos sobre él. Por ejemplo, ¿sabría decir qué volumen de ruido se considera legalmente aceptable? ¿Está al tanto de las sanciones que puede recibir una persona que contravenga la tranquilidad de una comunidad a deshora?  ¿Puede ir a la cárcel un inquilino porque moleste a sus vecinos?

El límite legal de ruido permitido depende de factores como la franja del día y la zona donde se produce el sonido

Antonio García, jurista de Abogado del Ruido, se presta a dar respuesta a todos estos interrogantes. Este abogado explica que los niveles límites de ruido varían en función de condicionantes como la hora o la zona urbanística de la que se esté hablando. En zonas residenciales de día no deben sobrepasarse los 40 decibelios, una cifra que se reduce hasta los 30 decibelios en la misma zona por la noche. En lugares calificados como “dormitorio”, el límite se establece en los 35 decibelios de día, aunque baja hasta los 25 de noche. “La vigente Ley del Ruido y los Decretos que la desarrollan intentan homogeneizar estos límites, pero siempre entendiendo que de esta regulación está excluido el ruido generado o derivado de la actividad doméstica o relaciones de vecindad”, apunta García.

Además de insomnio, el ruido puede provocar problemas vasculares (Corbis)
Además de insomnio, el ruido puede provocar problemas vasculares (Corbis)

Sin embargo, que no canten victoria los que consideran que la Ley –en este caso el Real Decreto 1367/2007 de 19 de diciembre que desarrolla la Ley 37/2003 de 17 de noviembre– les ampara y van a poder poner fin al exagerado volumen que emana de la casa contigua. El mismo jurista indica que el ruido molesto “generado por un vecino por su taconeo o por el constante griterío o música elevada no está sometido a dichos límites”, y matiza que dicha regulación “es aplicable a las derivadas de las distintas actividades sometidas a licencia o autorización”.

Además, cada Comunidad Autónoma y municipio tiene su propia normativa respecto al ruido, aunque en la jurisprudencia española exista una pauta de ámbito nacional a la que recurrir en determinados casos. Incluso las reglas marcadas pueden brotar de un ámbito mucho más cerrado y nacer en las juntas de vecinos de cada comunidad. Así, García explica que “se pueden establecer reglamentos de régimen interior que, acordados con las mayorías necesarias, pongan límites a las actividades ruidosas, entendiendo las mismas como actividades molestas en el seno de la comunidad”. Este punto se podría ejemplificar tomando como referencia algunas urbanizaciones con piscina que restringen su uso en la hora de la siesta para el correcto descanso de sus inquilinos.

7 años de cárcel y 300.000 euros de multa

Más allá de soportar golpes en las paredes del vecino de al lado o miradas reprobatorias en el ascensor, los causantes de ruidos pueden ser objeto de graves sanciones que pueden incluso dar con sus huesos en la cárcel. Antonio García, Abogado del Ruido, detalla que “la responsabilidad derivada de la agresión acústica es variada” y, en función de una serie de parámetros que el juez tendría que valorar, las penas pueden ir desde multas administrativas de escasa cuantía hasta 300.000 euros en casos de infracciones graves –tal y como recoge la reciente Ordenanza de ruidos de la ciudad de Murcia–.

El ruido puede tener repercusiones negativas para el organismo (Corbis)
El ruido puede tener repercusiones negativas para el organismo (Corbis)

Además, “el reproche penal contenido en los artículos 325 y siguientes de nuestros Código Penal” estipula que los castigos por superación de límites de ruido permitidos pueden oscilar entre los 2 y los 7,5 años de cárcel y la multa de 8 a 36 meses e inhabilitación especial para su profesión u oficio por un periodo de hasta 4,5 años. Tal y como apunta García, “esta regulación cambiará a partir del próximo 1 de julio tras la reforma operada por la LO 1/2015 de 30 de marzo, que modifica nuestro actual Código Penal”. Tras el cambio en la normativa, las penas se reducirán en los casos más graves hasta 3 años de cárcel y  multa de 21 meses e inhabilitación para la profesión u oficio por un periodo de 3 años”.

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