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Besos contra el odio al colectivo LGTB en el Día de la No Violencia y la Paz
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EN 2013 452 PERSONAS FUERON AGREDIDAS

Besos contra el odio al colectivo LGTB en el Día de la No Violencia y la Paz

Por el simple hecho de besar a alguien del mismo sexo, 452 personas se han convertido en objeto de odio en 2013. Con #BesosContraLaViolencia se les da visibilidad

Foto: Personas de la comunidad de Gay, Lesbiana, Bisexuale y Transexual se besan en Ecuador. (EFE)
Personas de la comunidad de Gay, Lesbiana, Bisexuale y Transexual se besan en Ecuador. (EFE)

Robert Doisneau logró con un beso convertir su célebre fotografía en todo un icono. Lo mismo consiguió Alfred Eisenstaedt con aquel marinero y aquella enfermera que celebraban en Times Square el triunfo de EEUU sobre las fuerzas japonesas. Sean o no posados o fotografías robadas, ambos besos conservan su significado y, de alguna u otra manera, se convirtieron en un símbolo. Sin embargo, hay besos que no solo hacen temblar los cimientos de la sociedad sino que también son el germen de un odio que persiste en nuestro país y que se ha convertido en una lacra.

Por el simple hecho de besar o abrazar a alguien del mismo sexo, 452 personas se han convertido en objeto de odio en el último año según los datos del Ministerio del Interior, motivo por el cual la Federación estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales ha organizado este viernes una gran ‘besada’ en ciudades como Madrid -Puerta de Alcalá, 19 horas-, Barcelona –Plaça Universitat, 20 horas- Sevilla, Valencia o Vigo coincidiendo con el Día de la No Violencia y la Paz.

Con el hashtag #BesosContraLaViolencia, esta federación pretende hacer ver que las agresiones homófobas siguen siendo un estigma en una sociedad plural como la española. “Esos 452 delitos de odio con la punta del iceberg”, aseguran desde esta organización. Según la Agencia de Derechos Humanos de la UE, el 80 % de los homosexuales, transexuales y bisexuales no denuncia a la policía, lo que causa que asociaciones preocupadas por su libertad no maneje datos reales y no pueda dar una respuesta mucho más concreta.

Palizas a parejas homosexuales y bisexuales, impunidad del acoso escolar o la vulneración de derechos como el acceso a la maternidad son algunos de los motivos por los que se organiza esta ‘besada’. Ante esto, y según señalan en su manifiesto, exigen al Gobierno una “mayor implicación en políticas de inclusión social”. Firmado por diputados y eurodiputados de Izquierda Unida y miembros del PSOE como Pedro Zerelo y Carla Antonello, diputada en la Asamblea de Madrid), el texto busca encontrar un espacio para mostrar esta lacra. “La pedagogía y la visibilidad es lo mejor para lograrlo”, apuntan. Sin embargo, señalan que sus peticiones quedaron guardadas en el cajón cuando Alberto Ruiz Gallardón llegó al Ministerio de Justicia. “El Ejecutivo no ha continuado adelante con la Ley de Igualdad de Trato que propusimos a Zapatero. Tuvimos una reunión con Gallardón y nos dio un ‘no’ contundente”, aseguran para poner el foco poco después en lo importante que era para el colectivo LGTB la asignatura Educación para la Ciudadanía, que desapareció en 2012 porque, según Wert, adoctrinaba a los jóvenes.

De los 1.172 delitos de odio registrados en 2013, la mayoría han estado motivadas por la orientación y la identidad sexual dejando a las agresiones racistas y a los discapacitados en segundo y tercer lugar respectivamente. “No denuncian porque creen que no va a servir para nada”, apuntan desde la federación LGTB, que señala que la cantidad de personas que sufren discriminación podría ser mucho más elevada.

Con un mayor repunte de casos en los últimos años, solo Cataluña y Galicia han apostado por luchar contra esta lacra, pasos que posiblemente se den en Extremadura, Valencia y Baleares, que ya tienen listos sus borradores. “Solo dos comunidades lo han hecho, aunque para nosotros la gallega es muy ‘light’ y no satisface al resto de organizaciones”, aseguran desde la federación LGTB.

Robert Doisneau logró con un beso convertir su célebre fotografía en todo un icono. Lo mismo consiguió Alfred Eisenstaedt con aquel marinero y aquella enfermera que celebraban en Times Square el triunfo de EEUU sobre las fuerzas japonesas. Sean o no posados o fotografías robadas, ambos besos conservan su significado y, de alguna u otra manera, se convirtieron en un símbolo. Sin embargo, hay besos que no solo hacen temblar los cimientos de la sociedad sino que también son el germen de un odio que persiste en nuestro país y que se ha convertido en una lacra.

Izquierda Unida Activismo LGTB
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