LOS AGENTES SOSPECHAN QUE UTILIZA OTRO COCHE

Un mismo pederasta, diferentes conductas: varía sus ataques para despistar a la Policía

El criminal más buscado de España, el conocido como pederasta de Ciudad Lineal, está variando su forma de actuar para dificultar el trabajo de los investigadores.

Foto: Agentes de Policía a caballo patrullan en el Parque Calero, en el distrito de Ciudad Lineal. (EFE)
Agentes de Policía a caballo patrullan en el Parque Calero, en el distrito de Ciudad Lineal. (EFE)

El criminal más buscado de España, el conocido como pederasta de Ciudad Lineal, está variando su forma de actuar para dificultar el trabajo de los investigadores. Así lo creen los agentes de la Policía involucrados en la operación Candy, el dispositivo diseñado por la Dirección Adjunta Operativa (DAO) del cuerpo para tratar de identificar y detener cuanto antes al autor de al menos tres secuestros de niñas en los últimos cuatro meses.

Los investigadores barajan la posibilidad de que el número total de víctimas sea aún mayor, pero sus pesquisas se centran en los tres episodios en los que el criminal logró engañar a las menores, subirlas a un vehículo y tenerlas en su poder durante unas horas. Los dos primeros casos tuvieron lugar los pasados 10 de abril y 27 de junio. El tercero y último se produjo hace sólo una semana, el viernes 22 de agosto.

¿Cómo actúa la Policía para atrapar al pederasta?

Vídeo: ¿Cómo actúa la Policía para atrapar al pederasta?

 

Los tres casos presentan diferencias sustanciales entre sí. En especial, el secuestro de hace una semana en el que, al contrario que en los anteriores, el pederasta no drogó a su víctima ni la llevó a una vivienda, sino que la retuvo en la caseta de un descampado. Esas novedades llevaron a los agentes a pensar que el tercer rapto podría ser en realidad obra de un imitador. Sin embargo, el testimonio de esta última víctima y las pruebas recabadas han terminado por imponer la hipótesis de que los tres secuestros fueron ejecutados por la misma persona.

Diferentes coches

La Policía no descarta que los cambios en su forma de actuar hubieran sido intencionados. Los agentes sospechan, por ejemplo, que podría haber utilizado diferentes coches en sus tres apariciones, algo que explicaría los problemas de concordancia entre las declaraciones de las víctimas. Las dos primeras llevaron a la Policía a centrarse en la búsqueda de un utilitario pequeño de color oscuro de una marca japonesa. Sin embargo, la niña de siete años secuestrada el pasado viernes ha descrito un automóvil diferente, de color claro y mayor tamaño que el que se estaba analizando hasta ahora, según las fuentes policiales consultadas. Los investigadores mantienen que el pederasta ha decidido recurrir a otro vehículo para dificultar su identificación.

También habría alterado voluntariamente su actuación con las menores. Al contrario que en sus dos primeros secuestros, no llevó a la tercera niña a una vivienda, sino a un parque perfectamente comunicado, en las inmediaciones del cruce de la A-2 y la M-40, dos arterias que le ofrecían una rápida escapatoria. Las fuentes consultadas atribuyen igualmente este otro cambio a las medidas de precaución que adopta para torpedear las pesquisas. Los agentes han revisado de arriba abajo la caseta de ese parque en la que retuvo a la niña durante casi una hora, pero no han encontrado indicios valiosos.

El pederasta también ha acortado el margen de tiempo entre actuación y actuación. Si en sus primeros ataques dejaba dos meses de margen para asaltar a la siguiente víctima, ahora cada vez reincide antes. De hecho, la Policía estaba la semana pasada en alerta máxima ante la posibilidad de un rapto inminente, como finalmente ocurrió, y tienen la certeza de que volverá a actuar. 

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Esas modificaciones en su comportamiento, así como la destreza que ha demostrado hasta ahora para no dejar pistas ni permitir que su imagen fuera captada por cámaras, refuerza las sospechas policiales de que el pederasta dispone de grandes conocimientos sobre la forma de trabajar de los agentes. Sus itinerarios están diseñados para transitar sólo por calles que no cuentan con dispositivos de videograbación. Y toma medidas para impedir que su ADN deje rastro en las menores.

Técnicas antiterroristas

Pese a la perspicacia del autor para sortear todas las medidas de seguridad puestas por todo Madrid, los agentes trabajan sin descanso para atraparlo cuanto antes. Según fuentes cercanas a la investigación, se están aplicando las mismas metodologías que se utilizan en la búsqueda de terroristas. Se comprueba hasta el último indicio, se están cruzando informaciones con bases de datos españolas e internacionales y se ha intensificado la presencia policial para reducir el tiempo de reacción en caso de que vuelva a atacar.

El aumento de la presencia de agentes en el distrito de Ciudad Lineal también busca minimizar la sensación de inseguridad que se ha apoderado de los vecinos. La psicosis desatada por las últimas informaciones ha estado a punto de provocar esta semana el linchamiento de dos hombres que fueron identificados erróneamente como autores de los secuestros. Los viandantes consideraron que sus rasgos y sus vehículos encajaban en la descripción que se ha hecho del pederasta. La Policía tuvo que intervenir para evitar que los vecinos tomaran represalias contra ellos.

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