crisol de políticas en la unión europea

Europa, por la abolición de la prostitución

La Unión Europea no es unión cuando el tema a tratar es la prostitución. En cada país del continente existe un marco legal distinto al del resto para regirla

Foto: El primer museo de la prostitución, en Ámsterdam. (Efe)
El primer museo de la prostitución, en Ámsterdam. (Efe)

La Unión Europea es menos unión que nunca cuando se trata de la prostitución. Este es uno de los aspectos más espinosos en el continente y pese a los esfuerzos del Parlamento Europeo por crear un sistema común en relación a las trabajadoras del sexo, sigue sin existir una forma igualitaria de proceder.

A pesar de la ausencia de ese marco legal general, si hay una tendencia dominante, la de la corriente abolicionista (57,14%), que incluye el abolicionismo clásico y el nuevo abolicionismo. Esta teoría busca criminalizar el proxenetismo y los prostíbulos, así como castigar la prostitución que se ejerce en la calle. La diferencia está en que el abolicionismo sanciona a las prostitutas porque "son las culpables", mientras que el nuevo abolicionismo las trata como víctimas y sanciona al cliente.

 

El Parlamento Europeo ha posado sus ojos sobre la prostitución. Este mismo año lanzó una recomendación (sin valor normativo) para promover la sanción de los clientes que reclamen los servicios de una prostituta si no está trabajando donde el Estado considera legal. La recomendación no tiene valor normativo para los Estados miembros, pero el hecho es que, ya hoy, la prostitución, aunque permitida, está ampliamente criminalizada en Europa.

Sin embargo, pese a la ilegalidad, hay quien consigue evitar estas prohibiciones para convertirse en dueños de burdeles. Se dan claros ejemplos en España o República Checa, que tienen este tipo de locales en sus territorios aprovechando la ambigüedad de las leyes vigentes.

Guía nocturna por Oldemburgo, Alemania. (Efe)
Guía nocturna por Oldemburgo, Alemania. (Efe)

Otras metodologías más progresistas

El abolicionismo se considera un paso intermedio entre el restrictivo prohibicionismo, que considera la prostitución ilegal en todos sus ámbitos, y el reglamentarismo, que regulariza la situación de las prostitutas. Este último sistema reina en Centroeuropa. Esta vía legal nació para conseguir que las prostitutas estén controladas por el Estado para que así se alejen de la criminalidad y de las enfermedades de transmisión sexual. Por ello, las prostitutas deben registrarse para ejercer su trabajo de manera legal, y tienen que pasar revisiones médicas de forma regular. Esta corriente está creciendo en Europa y a día de hoy, cuatro países –Hungría, Austria, Grecia y Letonia– utilizan esta metodología.

La evolución del reglamentarismo es conocida como vía legalizadora, que además de reglamentar el oficio de las prostitutas, las equipara por ley con el resto de trabajadores. Mediante la teoría legalizadora –vigente en Alemania y Países Bajos- las trabajadoras del sexo tienen derechos sociales, pagan impuestos y tienen los mismos beneficios laborales de cualquier trabajador.

Prostitutas en los escaparates del 'Barrio Rojo' de Ámsterdam. (Corbis)
Prostitutas en los escaparates del 'Barrio Rojo' de Ámsterdam. (Corbis)

La vía legalizadora es la favorita de la mayor parte del gremio, pues considera la prostitución un trabajo, como el de un médico o un panadero. Sin embargo, solo la han llevado a cabo dos países: Alemania y Países Bajos (7,54%).

Por tanto, las vías políticas más abiertas predominan en Centroeuropa, ya que unen a los legalizadores Alemania y Países Bajos con Austria y Hungría, países reglamentaristas. Grecia y Letonia también se han unido a este grupo en los últimos años tras superar sus raíces prohibicionistas.

La trata de blancas y el prohibicionismo van de la mano

Europa del Este es una zona de tradición prohibicionista. Allí, el tráfico de personas es una realidad muy preocupante, y el veto radical a la prostitución se ha visto como un medio de evitar la proliferación de mafias. Bulgaria, Grecia y Letonia han cambiado sus políticas hacia metodologías más progresistas en busca de nuevas estrategias, pero fueron prohibicionistas hasta hace poco. Rumanía y Lituania continúan siéndolo.

Manifestación de prostitutas. (Reuters)
Manifestación de prostitutas. (Reuters)
La tendencia indica que cuanto mayor sea el problema de trata de blancas, mayores son las prohibiciones que giran en torno a la prostitución. Según la ONU, Europa del Este tiene un mayor porcentaje de trata de personas que el resto del continente. Mientras la zona occidental tiene un alto control sobre este delito (Nivel 1 de 4 posibles), en la parte oriental existen esfuerzos por controlarlo (nivel 2). Irlanda, que comparte con los países del Este ese nivel 2, también tiene políticas prohibicionistas.

Países como Grecia han creído oportuno hacer más flexibles las políticas de prostitución para seguir los pasos de Países Bajos, donde el tráfico de personas ha descendido después de regular la situación de las prostitutas y de la implantación de políticas contra ese tráfico de personas. Mientras tanto, Rumanía se mantiene en su debate de despenalización, que comenzó en 2007.

En cualquier caso, el marco legal que existe en cada país es completamente distinto al del resto, por lo que la Unión Europea, si quiere crear una legislación unitaria para la prostitución, tiene una gran cantidad de modelos en los que fijarse. Desde los aperturistas neerlandeses hasta los restrictivos croatas, Europa tiene en su mano tomar una u otra vía.

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