Turismo en el régimen de Corea del Norte, la seducción de conocer al Gran Hermano
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EL PAÍS MÁS HERMÉTICO DEL MUNDO

Turismo en el régimen de Corea del Norte, la seducción de conocer al Gran Hermano

Viatges Pujol fue la primera agencia española que comenzó a comercializar este viaje y cuenta con el beneplácito de régimen de Pyongyang

Foto: Turismo en el régimen de Corea del Norte, la seducción de conocer al Gran Hermano
Turismo en el régimen de Corea del Norte, la seducción de conocer al Gran Hermano

No se puede circular libremente por el territorio, hay zonas del país que no se pueden fotografiar y no hay manera de acceder a la información exterior pero Corea del Norte es uno de los países que más atrae los viajeros inquietos. Viatges Pujol fue la primera agencia española que comenzó a comercializados con el beneplácito de la Korea International Travel Company, el régimen de Pyongyang, en 2003. Llevan diez años enviando turistas a un país en el que se cree que no entran más de 4.000 extranjeros al año y cuya última hora es que el régimen ha ejecutado al tío del mandatarioKim-Jon-un, y segundo hombre más poderoso, por traición al régimen.

La web de la agencia habla de “un viaje en tiempo”, de la inmersión “en un mundo casi irreal que difícilmente podrá olvidarse”.La aventura de organizar viajes para los españoles desde Barcelona fue iniciativa del padre de la actual directora de la agencia, María José Pujol. Hace una década recibió una curiosa petición de un cliente: viajar a uno de los países más herméticos del mundo. José María Pujol inició los trámites con el régimen para poder incluir este destino en su catálogo, con el consiguiente viaje a Corea del Norte.

“Cuando lo visité por primera vez, después de haber conocido durante toda mi vida profesional numerosos países, me di cuenta de que todavía me quedaba capacidad para sorprenderme. Es diferente, única, insólita”, explica José María en una carta publicada en la web.

“Ellos lo deciden todo”

“Desde luego éste es un viaje minoritario”,apunta la hija del fundador y actual directora del negocio. “Tenemos desde gente muy joven, hasta los típicos coleccionistas de sellos en el pasaporte, oviajeros a quienes, simplemente, les llama la atención”.

Al margen de templos grandiosos, paisajes impresionantes o el famoso paralelo 38, lo que realmente acaba marcando al turista es el sistema social, la forma de vida diferente, el contraste. “Es el punto fuerte”, reconoce María José. Y debe ser adictivo porque hay quien repite. Es el caso de David Camps. Con 29 años hizo su primer viaje en 2011 y volverá en abril de 2014 con un asiento cedido por el Partido de los Trabajadores para el aniversario del nacimiento del fundador de la República Democrática Popular de Corea. Un privilegio teniendo en cuenta que nadie tiene pasaporte norcoreano o que los matrimonios entre personas de diferentes nacionalidades están prohibidos.

Simpatizante ideológico, aunque dice que no fiel defensor del régimen, el primer viaje de David fue para conocer de primera mano la situación del país. “Desde luego no es el infierno, la información está distorsionada”, opina. Dice que lo que más le impactó nada más poner un pie en el país fue la ausencia de publicidad. “Te das cuenta de lo que nos puede influir en nuestro día a día”. También la limpieza de las calles y la práctica ausencia de coches. “No tienen necesidad, el metro funciona muy bien y las casas que les da el Gobierno están muy cerca del colegio y su lugar de trabajo”, apunta este viajero.

Panmunjom, la línea de demarcación entre las dos Coreas. (Viatges Pujol)
Panmunjom, la línea de demarcación entre las dos Coreas. (Viatges Pujol)

Acompañados en todo momento, la ruta está planificada por el régimen desde el inicio hasta el final. La agencia de viajes no puede influir en nada. “Ellos deciden todo”, reconocen, y el turista que contrata el viaje lo sabe. No pueden salir solos en ningún momento del día o la noche y apenas hablar con la población local. “Me di cuenta de que, en realidad, ellos te tienen más miedo a ti que tú a ellos”, cuenta David.

El país más seguro de mundo

Las anécdotas también se suceden en esta “particular” región del planeta. David explica que se olvidó su cartera encima de la mesa de un restaurante; volvió a las cuatro horas y la mesa estaba limpia y recogida con su cartera en la misma posición.

De la misma opinión sobre la seguridad del país es Ramiro Blasco que ya ha viajado dos veces al país de Kim Jong-un y tiene programada una nueva escapada en agosto de 2014. “No te puede pasar nada, nadie se mete contigo, a no ser que tú te metas con sus líderes”, bromea este abogado.

Andén de la estación de Puhung. (Viatges Pujol)Para este turista de 40 años, lo más impresionante no es la ausencia de publicidad, cómo comentaba David, sino “la forma de justificarlo todo”. “Te explican, por ejemplo, que no puedes salir del hotel porque te pueden atropellar. Es increíble”, dice.

Y justifican también su situación. Viajar a Corea del Norte es, según este turista, encontrarte con ciudadanos que no envidian lo que tiene el extranjero gracias al adoctrinamiento del régimen de Kim Jong-un. “Creen que podemos viajar a su país porque formamos parte de una élite compuesta por uno de cada mil y que el resto del mundo se muerede hambre. Creen que si salen de su país sería catastrófico”.

Para desembarcar en Corea del Norte hay que desembolsar entre1.500 y 2.500 euros, dependiendo de los días de estancia, y siempre saliendo desde China. El viaje de España a China corre a cargo de nuestro bolsillo. Antes de iniciar el viaje hay que rellenar largos cuestionarios enviados por el régimen con nuestros datos personales y profesionales. La agencia apunta, sin embargo, que en diez años nunca han denegado la entrada a ningún cliente.

No hay acceso a Internet pero sí a las llamadas

La gran novedad de este año es que, por primera vez, podemos ir acompañados de nuestro teléfono móvil. Hasta 2013, había que dejarlo en la aduana y recogerlo tras nuestro viaje.

El presidente Kim II Sung. (Viatges Pujol)Una vez allí es necesario comprar una tarjeta SIM local que ronda los 50 o 100 euros. El coste de llamada alcanza los 4 euros el minuto desde Corea a España y el acceso a Internet, por supuesto, está prohibido. Siempre hay que pagar en efectivo, preferiblemente en euros, y en determinados puntos del país las fotografías y el video están prohibidos, tales como aeropuertos, estaciones de tren o cuarteles militares. Conseguir un souvenir norcoreano es harto difícil para los turistas.

El Ministerio de Exteriores recomienda, además, mantenerse alejados de los mercados de aves y granjas ante los últimos casos que se registraron de gripe aviar en 2012. “No es recomendable”, dice el departamento de García Margallo, “criticar la situación del país” y recuerda que, como turistas, seremos vigilados continuamente al ser considerados “fuente de ideología potencialmente peligrosa”. Quien abandone los itinerariospermitidos puedecorrer el riesgo de “ser víctimas del uso de la fuerza”.

“Desde luego es un viaje que te hace pensar”, reflexiona la directora de la agencia, quien recuerda que nadie vuelve indiferente después de pisar este país. Para Ramiro es una buena oportunidad de entender lo que ocurre en el país. “Cuando vuelves, te das cuenta de que no tenías ni idea de qué era Corea del Norte”.

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