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De Spanair a Santiago: la soledad de las víctimas cuando se apagan los focos
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qUINTO ANIVERSARIO DEL ACCIDENTE DEL VUELO JK5022

De Spanair a Santiago: la soledad de las víctimas cuando se apagan los focos

Este martes se cumplen cinco años del accidente de Spanair. En ese tiempo, víctimas y familiares se han tropezado con multitud de obstáculos adminsitrativos mientras intentaban recuperar su rutina

Foto: Placa conmemorativa instalada en el lugar del accidente del avión JK5022. (Efe)
Placa conmemorativa instalada en el lugar del accidente del avión JK5022. (Efe)

Este martes se cumplen cinco años del accidente de Spanair. 154 personas se dejaron la vida en un avión que nunca consiguió levantar el vuelo y 18 sobreviven hoy con secuelas. Hace un lustro que los focos de las cámaras de televisión se apagaron para ellos, pero el accidente sólo fue el principio de un camino lleno de obstáculos. Organizados bajo la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022, víctimas y familiares continúan hoy preguntándose por las causas de la catástrofe (el cierre del caso sin juicio no ha curado las heridas) y enfrentándose a una maraña de problemas administrativos.

Muchos afectados siguen peleándose, todavía, con Mapfre -la aseguradora de Spanair- por las indemnizaciones. Rechazan los 12,7 millones de euros que esta les ofrece, cuando la póliza contratada por la compañía aérea era de 1.500 millones. Tampoco están de acuerdo con elbaremo escogido para determinar las cantidades, el de accidentes de tráfico.

Para más inri, uno de los abogados que trabajó para la asociación interpuso una querella y les reclama más de 200.000 euros. “Las víctimas del accidente de Santiago no saben lo que les espera, se van a encontrar problemas de todo tipo”, reflexiona Pilar Vera, presidenta de la asociación.

Retos buscados y conseguidos

Pese a los obstáculos, los afectados se ven en la “obligación moral” de intentar cambiar las normas de seguridad aérea y mejorar la atención en este tipo de tragedias. La asociación presidida por Vera quiere evitar situaciones como la que ellos vivieron: el apoyo psicológico desapareció sólo seis meses después del accidente. Otra piedra que tuvieron que sortear en su camino.

Restos del avión accidentado de Spanair. (Efe)Ya han logrado avances: uno, formar parte de la Red Europea de Víctimas de Grandes Catástrofes junto a siete países más; y dos, que España cuente con un Real Decreto de asistencia a las víctimas de accidentes de Aviación Civil, unanormativa que pretende proteger a quienes han sufrido una catástrofe aérea y que esa atención sea permanente en el tiempo.

El Real Decreto tenía previsto su aprobación en el Consejo de Ministros del 26 de julio, pero el accidente de tren de Santiago lo retrasó hasta el 2 de agosto. La asociación ya pidió a Fomento que extendiera la norma a otros transportes y esta fue una de las propuestas de la ministra Ana Pastor en su comparecencia en el Congreso tras el siniestro del Alvia.

El accidente de Santiago

Para Vera, la atención a las víctimas de Santiago ha sido mejor que la recibida por los damnificados de Spanair. “En Santiago, el Estado ha estado presente, yo me hubiera conformado con un 5%”, señala la presidenta.

Vera ve comprometido al Gobierno en la búsqueda de las causas, pero teme que se repita la misma historia y que, como sucedió en Spanair (donde los únicos culpables, según la versión oficial, fueron los pilotos que fallecieron en el accidente), la única responsabilidad recaiga en el maquinista. Cuando menos es curioso que el abogado de Francisco José Garzón, quien estaba a los mandos del Alvia, sea el mismo que defendió a los técnicos de mantenimiento de Spanair.

La Asociación Afectados del Vuelo JK5022 cree que a las víctimas de Santiago les espera un largo camino administrativo mientras intenten recuperar su vida y su rutina, exactamente lo que aún están tratando de hacer los afectados por el accidente de avión.

La presidenta de la asociación reconoce que cada 20 de agosto se le hiela la sangre. Perdió a su sobrina en el avión el mismo año que se prejubilaba de su trabajo. “Me iba a hacer un viaje a Australia y me cayó esto. Ahora me dedico a esta tarea en cuerpo y alma”.

En recuperar su vida también está Loreto González. Médico de profesión, sobrevivió al accidente tras dos meses en la UVI pero perdió a su hija Clara. Lleva más de 10 operaciones y ha superado, a la fuerza, volver a subir a un avión: “Qué remedio”, reflexiona. Sin embargo, no ha podido abrir la autopsia de su hija. Ese es un paso que aún debe dar en una carrera de fondo que no tiene meta y que ella misma resume en una palabra: “Sobrevivir”.

Este martes se cumplen cinco años del accidente de Spanair. 154 personas se dejaron la vida en un avión que nunca consiguió levantar el vuelo y 18 sobreviven hoy con secuelas. Hace un lustro que los focos de las cámaras de televisión se apagaron para ellos, pero el accidente sólo fue el principio de un camino lleno de obstáculos. Organizados bajo la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022, víctimas y familiares continúan hoy preguntándose por las causas de la catástrofe (el cierre del caso sin juicio no ha curado las heridas) y enfrentándose a una maraña de problemas administrativos.

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