los aspirantes pasan DOS PRUEBAS y una entrevista

Guardia civil y pirómano, ¿fallaron los test psicológicos de la Benemérita?

El Área de Selección del Servicio de Psicología defiende la metodología para seleccionar a los aspirantes y califica el caso de "aislado"

Foto: Un guardia civil observa las llamas de un incendio. (Efe)
Un guardia civil observa las llamas de un incendio. (Efe)

Cinco años en el cuerpo de la Guardia Civil, destinado en el cuartel de Navas del Rey, 30 años y pirómano. Es la descripción del agente Enrique E.L., detenido y acusado de provocar al menos 19 incendios en la zona suroeste de Madrid. Tras su captura, los primeros informes forenses señalan que tiene un trastorno psicológico que apunta a la piromanía. ¿Por qué no se detectó esta patología en los test psicológicos que se realizan a los aspirantes? ¿Fallaron los filtros para determinar si el futuro agente es apto para el puestonbsp;

Desde el Área de Selección del Servicio de Psicología de la Guardia Civil defienden la eficacia de su método para elegir a los candidatos para la Benemérita: un primer test psicotécnico, un segundo control con respuestas que debe redactar el aspirante sobre asuntos biográficos y, finalmente, una entrevista personal con el psicólogo.

En el encuentro entre el facultativo y el aspirante, se buscan posibles contradicciones entre un test y otro; no hay un tiempo determinado para ello, puede durar diez minutos o 50. Los dos primeros test se realizan el mismo día que otras pruebas: el psicotécnico, después de la prueba teórica; las preguntas personales, tras las pruebas físicas. La entrevista personal se fija un día para un grupo de jóvenes que no conocen la hora ni el orden de entrada al despacho. 

Para fuentes del área responsable de la selección, el caso del joven pirómano es algo aislado, puntual, y niegan que fallaran los test psicológicos. No se plantean, por tanto, un cambio de metodología y recuerdan que es el primer caso que se da de estas características en la historia de la Guardia Civil.

Incendio en Almorox (Toledo)
Incendio en Almorox (Toledo)
Rechazan, también, que en las grandes convocatorias para cubrir 4.000 o 5.000 plazas, con gran volumen de aspirantes, las entrevistas personales no sean exhaustivas, tal y como ha denunciado la AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles). Las mismas fuentes del área se escudan en los años de experiencia del cuerpo para elegir a sus mejores candidatos y en lo singular del caso de Enrique E.L.

Una patología difícil de detectar

José Gil- Martínez, psicólogo clínico y profesor de la Facultad de Psicología de Valencia, explica que detectar a un pirómano a través de un test psicológico es muy difícil, pero estas pruebas psicológicas sí pueden dar pistas de los trastornos que acompañan a esta enfermedad: pocas habilidades sociales, baja inteligencia emocional, dificultad para expresar sus sentimientos… Son indicios que encaminarían al profesional a investigar sobre una posible trastorno grave.

“Ser pirómano no surge de repente, viene de la infancia”, explica Gil-Martínez. “La gente de su entorno tendría que haber detectado sus actitudes, igual que su familia. Seguro que a la madre alguna vez les quemó las cortinas, el colchón, las muñecas de la hermana…”.

La cifra total de pirómanos detectados en España es muy baja, entre 80 y 90, aunque hay diferentes grados y en este número sólo se contabilizan los más graves. 

La gente de su alrededor tendría que haber detectado sus actitudes, igual que su familiaEl perfil de estos enfermos suele ser el de un varón joven, con una historia personal de frustraciones y desajustes emocionales. El fuego les provoca alivio en situaciones de rabia o vacío existencial. Para este psicólogo “generalmente el pirómano actúa bajo efectos de alcohol, cuando es más difícil repeler la emoción”, aunque son los grados de la enfermedad los que determinan si, para actuar, necesita la concurrencia de bebidas alcohólicas.

No es casual, según Gil-Martínez, que este joven de 30 años estuviera dentro de un cuerpo que ayuda en las labores de extinción de incendios. “Si no pasan los test de bomberos acaban siendo voluntarios. Ayudan a la extinción porque no sólo el fuego, sino el ruido de las sirenas les produce satisfacción; incluso satisfacción sexual”.

¿Cuál es la situación de los agentes?

A raíz del caso de Enrique E.L., la AUGC ha criticado la falta de controles psicológicos rutinarios dentro del Cuerpo, un control continuado que podría haber detectado la patología del agente detenido. “Llevo desde el año 1992 en el Cuerpo y sólo he pasado un test cuando entré, el reciclaje no existe”, dice Juan Antonio Delgado, secretario general de la AUGC.

Para esta asociación, la salud psicológica de los agentes es alarmante: entre 4.000 y 5.000 guardias civiles están, de media, de baja (en total, son 80.000); según esta agrupación, se suicida uno cada 20 días. “Demandamos controles más exhaustivos, por lo menos que cada dos años exista la obligación de volver a pasar un test psicológico”, apunta el secretario general. Eso sí, reconoce que “aun haciendo test, algunos trastornos se escapan” y apunta, de nuevo, a la singularidad del agente pirómano.

Para la de ASIGC (Asociación Independiente de la Guardia Civil), la detención de un compañero con una patología de estas características también es algo anecdótico y respalda la metodología del Área de Selección: “Las entrevistas con los psicólogos son correctas, no estamos dejados de la mano de Dios, tengo 30 años de experiencia en el cuerpo y desde luego el de los controles psicológicos no es el mayor problema que tiene la Guardia Civil”.

 

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