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Psicosis por los pepinos venenosos
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LA SOMBRA DE LA DUDA SE CIERNE SOBRE ELLOS

Psicosis por los pepinos venenosos

No es lo que parece. A tenor de las informaciones publicadas en Alemania, los pepinos de Almería no son una hortaliza cualquiera sino peligrosas armas de

Foto: Psicosis por los pepinos venenosos
Psicosis por los pepinos venenosos

No es lo que parece. A tenor de las informaciones publicadas en Alemania, los pepinos de Almería no son una hortaliza cualquiera sino peligrosas armas de destrucción masiva que han acabado con la vida de ciudadanos germanos. Como era de esperar, los agricultores están que trinan. Sobre ellos se cierne la sombra de la duda por culpa de 'escherichia coli', una  bacteria intestinal que está sembrando el pánico en Alemania y en otros cuatro países del norte de Europa y que ya ha provocado la muerte de cinco personas.

Hartos de que les señalen con el dedo, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) exige al Ministerio de Sanidad que aclare en las próximas horas en qué fase de la cadena agroalimentaria se ha producido la contaminación bacteriana de la partida de pepinos detectado en el país teutón. Las ministras de Medio Ambiente, Rosa Aguilar, y de Sanidad, Leire Pajín, coincidieron ayer en afirmar, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, que no existe ninguna prueba que haga pensar que la contaminación de los pepinos se haya producido en España, cuya autoridades "han actuado con responsabilidad desde el primer momento".

Sin embargo, la psicosis está afectando directamente a sus negocios. Según ha manifestado Andrés Góngora, responsable del sector de frutas y hortalizas de COAG, a este periódico: “Si las investigaciones confirmaran que la infección se ha producido en territorio alemán, estudiaremos pedir daños y perjuicios porque no es justo que se nos haya señalado con el dedo tan precipitadamente”.

Los agricultores de la zona de Matagorda en Almería estaban cultivando sandias y melones de temporada,  cuando les sorprendió la desagradable noticia del cierre de la frontera con Alemania. “Las acusaciones de las autoridades alemanas han sido irresponsables, precipitadas y carente de cualquier tipo de rigor científico y sanitario -prosigue Andrés-. No se puede apuntar de manera infundada a todo un sector del que viven miles de familias en nuestro país y que cumple escrupulosamente con todos los controles de calidad y seguridad alimentaria exigidos en la UE. Gracias al eficaz sistema de trazabilidad se ha podido determinar el origen y retirar esa puntual partida”.

Actividad para 17.000 familias en El Ejido

Más de un 10% de las plantaciones que hay en Almería son del cultivo del  pepino. Diecisiete mil familias viven en El Ejido de la producción de esta especie hortícola. Es el caso de la familia de Rosa Maldonado, una de las  muchas que les está afectando el cierre de la frontera. “Francisco, mi padre, tiene sembradas actualmente varias hectáreas de pepinos y nos las vamos a tener que comer con patatas. Estamos indignados porque en este tipo de trabajo no hay horarios, es muy sacrificado y no es justo lo que nos están haciendo”.

Rosa dice a El Confidencial que “es muy duro ser agricultor y jugar a la lotería cada campaña. Al final es el pan de tu familia el que te juegas… El de tu familia y el de tus trabajadores. Y todo para que venga alguien desde fuera poniendo en duda el genero de nuestros productos”.

El precio del pepino ya era bajo, dice Rosa, “estaban dando 40 ó 50 céntimos por kilo, pero ahora se ha devaluado de tal manera que están dando sólo 15 céntimos: ¿Cómo comemos las familias con estos precios?”. Del campo a la mesa, el precio se multiplica por diez. Es decir, al agricultor le dan 15 céntimos por kilo y en las grandes superficies compramos esos mismos pepinos por 1,50 euros. El problema alemán contra los pepinos está afectando a todas las frutas y hortalizas españolas.

Málaga y Almería

La psicosis ha provocado que Alemania cancele todos sus pedidos. La Comisión Europea ha alertado a todos los estados miembros de que dos de las “fuentes confirmadas” responsables del brote se sitúan en Almería y Málaga: una Frunet, con sede en Algarrobo, y la almeriense Hortofrutícola Costa de Almería. La delegación Provincial de Salud de la Junta de Andalucía ha tomado muestras de los pepinos comercializados con Alemania, el pasado 12 de mayo, en concreto con un cliente del mercado central de Hamburgo, y que son producidos por un agricultor de Almería, al que Frunet compra el género.

Según Javier López, uno de los responsables de la comercializadora malagueña Frunet, que tiene su sede en el polígono La Pañoleta de Algarrobo: “Nos avisó el cliente alemán diciéndonos que el departamento de Sanidad de Alemania había detectado la bacteria en su mercancía, así que nos pusimos en alerta, y hemos comprobado que desde entonces solo se ha vendido ese palé, con novecientos kilos, a Alemania. Con posterioridad han salido otros envíos a otros países y no hemos recibido ningún aviso de que hubiera contaminación por esta bacteria”.

Al igual que los agricultores, el responsable comercial de la firma algarrobeña no descarta ninguna hipótesis: “Hay que determinar si la contaminación se produjo en la explotación situada en el campo almeriense, en el trayecto hacia Alemania, o en el proceso de comercialización en el mercado central de Hamburgo. Se da el caso de que el palé se había caído al llegar al mercado, “por tanto”, sigue Javier López, “se iba a comercializar como de segunda categoría, pero eso es algo que ya decide él. No sabemos si en ese percance se pudo producir la contaminación por la suciedad del suelo del mercado central, sobre todo teniendo en cuenta que los alemanes se suelen comer los pepinos sin pelar”.

No es lo que parece. A tenor de las informaciones publicadas en Alemania, los pepinos de Almería no son una hortaliza cualquiera sino peligrosas armas de destrucción masiva que han acabado con la vida de ciudadanos germanos. Como era de esperar, los agricultores están que trinan. Sobre ellos se cierne la sombra de la duda por culpa de 'escherichia coli', una  bacteria intestinal que está sembrando el pánico en Alemania y en otros cuatro países del norte de Europa y que ya ha provocado la muerte de cinco personas.