LA MUERTE DE LA PRIMERA DAMA NIGERIANA EN EL QUIRÓFANO SIGUE EN LOS TRIBUNALES

La liposucción que acabó en tragedia

Antonio Mena, el médico que fue acusado de acabar con la vida de la esposa del presidente nigeriano Olusegun Obasanjo, tras una operación de cirugía estética,

Foto: La liposucción que acabó en tragedia
La liposucción que acabó en tragedia

Antonio Mena, el médico que fue acusado de acabar con la vida de la esposa del presidente nigeriano Olusegun Obasanjo, tras una operación de cirugía estética, va a interponer una querella criminal en los juzgados de Marbella, por asesinato contra el séquito que acompañaba a la paciente en la clínica donde se la intervino. Según ha sabido El Confidencial, de fuentes cercanas al facultativo, el doctor lleva recopilando durante mas de un año, “pruebas concluyentes y definitivas” que apuntan a que “lo que ocurrió con Stella Obasanjo no fue una negligencia médica, tal y como se le imputa, sino un asesinato premeditado en toda regla.

El cirujano ha reflejado todas estas supuestas pruebas en el libro  La verdad sobre la muerte de la primera dama de Nigeria. Cansado de que desde un juzgado hayan manchado su nombre, ahora no le importa lanzarse a la arena judicial. Su letrado va a solicitar una reapertura del caso. Y ya se ha contemplando el contencioso en el Tribunal Supremo. Todo ello con la única finalidad de volver a recuperar lo que le han quitado y mas le gusta en el mundo: la medicina.

La polémica acompaña a este facultativo desde que la jueza firmó su sentencia. Ahora sabe que es muy difícil lavar su honor, pero quiere intentarlo, porque “más ya no puede perder”.

El 23 de octubre de 2005 su vida cambió de raíz. Stella Obasanjo, la primera dama de Nigeria, moría en un hospital privado de Marbella dos días después de haberse sometido a una liposucción. Antonio fue acusado de homicidio imprudente porque, según la Fiscalía, "no controló correctamente la cánula con la que se extraía la grasa" y causó a la paciente cinco incisiones que le provocaron "una pérdida masiva de sangre" y la posterior muerte de la paciente por shock séptico e hipovolémico.

La mano del Pontífice  

n la declaración judicial que el cirujano realizó en la vista, celebrada en el Juzgado de lo Penal número 6 de Málaga, Mena subrayó que la intervención y el postoperatorio de Stella Obasanjo, fueron "absolutamente normales". En su relato cuenta como la mujer acudió a la Molding Clinic el 31 de agosto de 2005 con la intención de hacerse la liposucción al día siguiente. "Ese día le explicamos que la operación requería un postoperatorio y pruebas previas, por lo que fijamos la fecha en octubre".

La primera dama de Nigeria, accedió  y volvió a presentarse en  Marbella a finales de octubre decidida a operarse. Le acompañaba su séquito, con el que regresaba de París. La única condición que puso, es que “toda la operación se hiciera en las fechas previstas porque una vez recuperada, el Papa la iba a recibir en el Vaticano”. Sin embargo, Stella nunca besó la mano al Pontífice.

Pese a que iba a cumplir sesenta años y a su asma, los médicos la consideraron apta para afrontar la operación. Mena manifestó en el juicio que  "conocía su historial y antecedentes médicos, y que había operado a pacientes de más de 70 años sin problemas".

Operación normal, postoperatorio trágico

La operación se hizo en la fecha prevista. El viernes 21 de octubre Stella Obasanjo bajo al quirófano y se sometió a la intervención solicitada durante dos horas y media. "Una duración normal", según Antonio Mena. En dicha intervención el médico practicó a la primera dama, incisiones en el pubis, en la zona sacra, bajo el mentón y detrás de las orejas, para introducir una cánula tipo Lipomatic, que extrae la grasa mediante aire comprimido. "Durante la operación no apareció absolutamente nada raro. La paciente se durmió bien, se la operó bien y despertó bien”.

Todo parecía ir sobre ruedas y los resultados eran los esperados. Al día siguiente, de madrugada, la paciente drenó suero con sangre, aunque la enfermera de guardia apreció que se trataba de algo "normal y habitual en este tipo de intervenciones", según Mena. A media mañana, viéndola "estable", le sugirió darle el alta, pero su séquito pidió que se quedara en la clínica descansando un día más. Ese día, Stella Obasanjo sufrió varias bajadas de tensión -"también frecuentes en este tipo de pacientes"-, por lo que se le administró efedrina y un parche subcutáneo de adrenalina.

Las complicaciones se presentaron el domingo 23 de madrugada. Sin motivo aparente, el abdomen de la paciente se empezó a hinchar y a presentar ampollas serosas. Fue entonces cuando Mena se presentó en la clínica y él mismo cargó a la paciente en su coche en situación crítica para llevarla de la clínica Molding al hospital USP, donde falleció a las pocas horas.

El facultativo, colegiado en Córdoba y especializado en cirugía plástica desde el año 1985, fue condenado por la jueza de la Audiencia de Málaga a un año de cárcel y a tres de inhabilitación para el ejercicio de la medicina. La sentencia que ahora va a ser revocada considera culpable de homicidio por imprudencia a Antonio Mena. Ahora los integrantes del séquito que acompañaban a la primera dama africana deberán responder a las acusaciones del cirujano con las pruebas que dicen tener.  

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