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“Urgente: vendo panteón en La Almudena para cinco cuerpos. Precio negociable”
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LA CRISIS OBLIGA A MUCHOS A NEGOCIAR CON LA MUERTE

“Urgente: vendo panteón en La Almudena para cinco cuerpos. Precio negociable”

La maltrecha situación económica (más de 4,3 millones de parados) por la que atraviesa España está obligando a muchas familias a vender hasta su lugar de

Foto: “Urgente: vendo panteón en La Almudena para cinco cuerpos. Precio negociable”
“Urgente: vendo panteón en La Almudena para cinco cuerpos. Precio negociable”

La maltrecha situación económica (más de 4,3 millones de parados) por la que atraviesa España está obligando a muchas familias a vender hasta su lugar de eterno descanso: panteones, nichos, ataúdes, criptas y urnas para cenizas. Algunas personas optan por donar su cuerpo a la ciencia para no correr con el elevado precio del entierro. Las ventas “a la desesperada” aumentan al tiempo que los ingresos per cápita menguan o desaparecen.

Mientras que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pide esperar “uno o dos años más” para que el país salga de la crisis, miles de españoles no se muestran tan pacientes y agudizan el ingenio para conseguir ganancias que les permita sortear el temporal. Todo menos vender el alma al diablo, aunque ya no quede lugar ni para caerse muerto.

Así, lo que más abunda a través de Internet son las ofertas de panteones y nichos. Sus precios oscilan entre los 5.000 euros y los 21.000 euros. La principal diferencia en el coste, según explican los vendedores, se debe a la ubicación del sitio y al espacio. Pero también a cierta reticencia a la hora de ‘negociar’ con todo lo que tenga relación con la muerte. Asunción Rodríguez, 81 años, siente mucho respeto por el tema. El nicho que vende en el cementerio de Sant Andreu, Barcelona cuesta sólo 5.000 euros. “Lo vendemos por la crisis y porque ya solo quedamos dos en casa. Mi hijo y yo. Pero no quiero negociar con la muerte. Por eso lo dejamos muy barato, aunque ni con esas lo vendemos”, comenta por teléfono.

En su caso se añade otro motivo ya que los impuestos anuales que paga por el nicho no son demasiado elevados -20 euros al ser de propiedad-. Le da miedo “el agujero” y la cremación. Por eso, tanto ella como su hijo han donado sus cuerpos a la ciencia. “Si sirve para algo, que hagan lo que quieran con el cuerpo. Total, muertos estaremos”, añade.

Una familia de La Coruña que prefiere el anonimato busca desprenderse de un “panteón en el cementerio de La Almudena (Madrid) para 5 cuerpos a perpetuidad. Todo de mármol y a muy buen precio”. Ésta va a cambiar su residencia a La Coruña y por eso lo venden, aunque sin éxito hasta el momento. “Pusimos el anuncio hace un año. Cuesta 10.000 euros pero puedes ceder los derechos. Solo nos han llamado unas diez veces pero al final no se ha concretado nada”, lamenta uno de los miembros.

Vestir al muerto y donar a la ciencia

También son muy comunes los anuncios de ataúdes “completamente nuevos, con colores a elegir y súper económicos”. O los espacios que se venden para poder hacer frente al pago de facturas, por ejemplo este en el extranjero: “Urgente: vendo panteón para 8 personas, con toda la edificación ya hecha, en el Cementerio del Este. Precio negociable. Necesito pagar una cuenta...por eso lo vendo”.

O este otro: “Ofrezco urnas para cenizas de restos humanos en madera caoba, son maderas exóticas y con una durabilidad increíble los diseños y colores se realizan de acuerdo a requerimiento” (Sic).

Paloma González Rubio, autora del libro Epitafio (ediciones La Discreta) es una gran conocedora del tema: “Las maderas de los ataúdes son iguales: varían los colores, los herrajes (cuanto más herraje, más caros), si tienen formas curvas o completamente rectas, si la madera tiene rebajes y/o molduras. Por supuesto, el crucifijo en la tapa....Todos están muy pulidos y tienen un aspecto brillante y resplandeciente”.

El murciano Antonio Lorca también mantiene una estrecha relación con la muerte. Empujado por una situación de desempleo, Lorca estudia tanatoestética (ciencia que prepara el cuerpo del difunto para que los familiares se puedan despedir en condiciones). “Dependiendo de cómo haya fallecido, el proceso de descomposición puede ser más o menos rápido”, comenta.

En este sentido, Murcia es la comunidad con más donaciones de cuerpos a la ciencia aunque la tendencia es que esta práctica vaya en aumento en todo el país. Así lo confirma Carlos Ruiz, Secretario General de la Asociación Nacional de Donantes de Cuerpo a la Ciencia. “En los últimos años las donaciones de cuerpo para la ciencia han ido en aumento, recibiendo la asociación cerca de diez solicitudes de donantes al día. Esto hace un total de 3.650 donaciones al año aproximadamente”, dice.

Donde más se dona es en el Levante español. “Se trata de gente trabajadora que prefiere donar a la ciencia para no pagar un seguro de decesos. Sobre todo allí donde se congregan muchas comunidades de extranjeros que prefieren donar su cuerpo debido al encarecimiento de la repatriación”, añade Carlos Ruiz.

Cremación o enterramiento

Desde la Confederación de Consumidores y Usuarios Madrid (CECU) se observa “una disminución en lo que respecta a la contratación de nichos y por supuesto de panteones, etc”, y matizan que “esto es consecuencia de que el suelo se agota y es cada vez más caro”.

Antonio López Sebastianes, Director de Comunicación y portavoz de CECU, cree que no existe relación entre la crisis y una posible disminución en el número de entierros ya que “un entierro puede ser muy caro, pero también muy barato. Los Ayuntamientos tienen un servicio que se hace cargo de todo cuando se demuestra falta de medios económicos. Eso tendría algo más de sentido si además del ahorro del entierro recibiera una contribución al donar, pero eso además de inmoral es ilegal”.

Actualmente, el fallecimiento de un ser querido implica un desembolso económico que puede alcanzar los 2.200 euros, incluyendo féretro, enterramiento o cremación, tanatorio, coche fúnebre y Certificados y tasas.

La incineración evita, a medias, este problema, (algunos cálculos estiman que en España las cremaciones suponen un 15 % del total de los fallecimientos) pero también pude resultar más cara. La cremación de un cadáver sale, por término medio, en unos 420 euros y el alquiler por diez años de un cenicero cuesta 190 euros. Ante la duda, donar el cuerpo, si la causa del fallecimiento lo permite, es la opción más barata.

La maltrecha situación económica (más de 4,3 millones de parados) por la que atraviesa España está obligando a muchas familias a vender hasta su lugar de eterno descanso: panteones, nichos, ataúdes, criptas y urnas para cenizas. Algunas personas optan por donar su cuerpo a la ciencia para no correr con el elevado precio del entierro. Las ventas “a la desesperada” aumentan al tiempo que los ingresos per cápita menguan o desaparecen.

Cementerio La Almudena