El abogado de Corulla pide que se retiren las conversaciones de su defendida con Gallardón
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“¿QUIÉN ES ALBERTO?”, LE PREGUNTAN LOS PERIODISTAS

El abogado de Corulla pide que se retiren las conversaciones de su defendida con Gallardón

Montserrat Corulla ocupa la primera silla de la segunda fila. Los rótulos de su nombre relucen en la sala: palco de honor para la imputada más

Foto: El abogado de Corulla pide que se retiren las conversaciones de su defendida con Gallardón
El abogado de Corulla pide que se retiren las conversaciones de su defendida con Gallardón

Montserrat Corulla ocupa la primera silla de la segunda fila. Los rótulos de su nombre relucen en la sala: palco de honor para la imputada más sobria y elegante del ‘Caso Malaya’. Desde el ángulo donde se sienta, divisa a la perfección los movimientos de su jefe, Juan Antonio Roca, a quien han instalado delante de ella. Con gesto austero, cruza los brazos y las piernas constantemente, mientras su abogado habla al tribunal. Su comunicación no verbal transmite que la bella sin alma es ajena a lo que está ocurriendo en la sala, y que las acusaciones que se vierten en el sumario no van con ella.

En realidad, la “mujer del velo blanco”, como la definió coloquialmente un día el juez Torres, piensa que debería estar sentada al otro lado, allá donde están sus compañeros de toga, que es para lo que la educaron en la Universidad Luis Vives, donde  ella, como  alumna brillante, se encargó de obtener un expediente ejemplar. Pero en la vista de este martes, la bella Montse tuvo que conformarse con el silencio y escuchar los argumentos de su letrado, que se adhirió a la nulidad del auto de detención, mantenimiento en prisión, escuchas telefónicas y registros practicados, al igual que ya hicieran otros letrados de testaferros imputados. En su alegato, el letrado arremetió contra el informe policial y lamentó las valoraciones personales de los agentes en  transcripciones tales como: “Él intenta ligar con ella (Corulla)”.

La defensa de sostiene que los mensajes y conversaciones subidas de tono que escuchó la Policía son de carácter íntimo, que pertenecen a la esfera de lo personal y “no tienen ninguna conexión con esta causa”. El contenido de las mismas no ha sido leído en el proceso, ya que nadie se ha atrevido a citar las frases que recibía o escuchaba Corulla.

Alberto, Alberto… ¿Quién es Alberto?

Desde que llegó a Málaga para enfrentarse al ‘Caso Malaya’, Corulla ha mantenido una posición discreta, siempre distrayendo la atención de las cámaras, que intentan obtener un primer plano para hacer titulares como: “El juez Torres prohibió difundir las conversaciones entre Montserrat Corrulla y Ruiz Gallardon” o “La bella sin alma que tenía cuatro amantes a la vez en las escuchas que desvela el sumario del caso Malaya”. Pero hoy tuvo que enfrentarse a su propio destino y escuchar a periodistas que la preguntaban: “¿Quién es Alberto? Díganoslo”.

Montserrat se sabe bien la lección y elige cada día para su atuendo un vestuario que pase desapercibido: colores pasteles y ocres dibujan su vestimenta: la sobriedad es su mejora aliada para escabullirse, ayer incluso parecía una colegiala salida de Teatinos. Sin maquillaje y con esa tenue palidez que la caracteriza sigue siendo sin duda,  la mujer mas deseada de este juicio.

Cuando entra a la sala respira y, disciplinada, se sienta en su segunda fila. A sus espaldas se encuentra su jefe. Entonces rememora los fatídicos cinco años que trabajó para Roca, en los que sacó adelante proyectos para convertir palacios en hoteles de lujo. Es por eso por lo que ahora está aquí, ella, toda una abogada, bella, estilosa, lista y con carácter. Probablemente, se pregunta cómo ha podido acabar en esta situación tan desagradable.

Mientras, los altavoces de sala esbozan palabras cortas como “nulidad”, “defectos de forma de las actuaciones”, negligencias policiales y comentarios similares que ella va hilvanando mientras mentalmente repasa una biografía brillante: abogada con poco más de 30 años, con oficinas en lo mejorcito del barrio Salamanca, recorría Madrid en coche con chófer y viajaba en sus descansos a destinos exóticos. Como esa finca de África, donde pasó una larga temporada para recuperarse del infierno de la cárcel de Alahurin de la Torre.

En cuanto Torres se lo permitió, se subió en un avión junto a su ex novio Gonzalo Muñoz, ex de Alicia Koplowitz, y se fue de cacería para matar a golpe de adrenalina los malos momentos entre rejas. Allí en África se olvidó en el lío que se había metido y, junto a su pareja, pergeñó el diseño de una casita de recreo trayéndose al decorador de la Reina Isabel de Inglaterra, todo un portento que dejaría de lo más chic la casa de recreo de la abogada mas deseada del despacho de abogados de Manuel Sánchez Zubizarreta.

Roca en su cartera

Allí fue donde conoció Roca, quien figuraba entre la  cartera de clientes de este bufete. El ex asesor marbellí había contactado la gerencia de urbanismo del Ayuntamiento de Marbella gracias a su empresa Maras Asesores. A Montserrat le asignaron este cliente tan especial con el que ahora comparte banquillo. Entonces, Corulla cambió Madrid por Marbella y se instaló en una casa cedida por Roca en Marbella House, para conocer por dentro el funcionamiento de Maras Asesores.
 
Esto significó el nacimiento de un gran imperio y una meteórica carrera en las filas del imperio gilista: cuando regresó a Madrid era administradora de Condeor y otras dos sociedades. También se especializó en hacerse con palacios bien situados para convertirlos en hoteles de lujo. Una de las empresas de las que era consejera delegada compró el palacio del Conde de Villagonzalo, de mediados del siglo XIX, y el palacio del Conde de Tepa.


El Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón durante un acto el pasado viernes (G. Bravo)

El 'savoir faire' de Montse

El Confidencial ha tenido acceso a libreta de las tareas que diariamente Roca ponía como deberes a la que llamaba su “empleada más eficaz”. En el epígrafe de “Montse”,  asignaba deberes (documento) diarios entre las que se podía leer los estudios economicos de hotel en Marbella, los alcázares, Mallorca y registro de centros comerciales en el Mar Menor. Al jefe, “un hombre parco en palabras”, le gustaba rodearse en su entorno de personas como la dama del velo blanco, que con ese exquisito savoir faire favorecía el entendimiento entre las partes, ya fueran operaciones con aristócratas, políticos u otros empresarios.

Ella se definió ante el juez como una chica para todo que llegó a nombrar un “consejo de sabios” que velaba por las inversiones y sociedades de Roca. Como fuera, Corulla había movido millones de euros por Madrid, presuntamente salidos de la corrupción de la Costa del Sol. Y se había cogido su parte, que aflora en el piso de 12 habitaciones en la calle Eduardo Dato de Madrid, comprado al conde de Limpias por 1,3 millones de euros. De su  teléfono móvil salio información muy valiosa para el caso.

Miguel Ángel Torres, el juez instructor del ‘Caso Malaya’, tuvo acceso a mensajes de móvil y conversaciones muy personales en las que aparecen, entre gestiones de negocios, varios amantes simultáneos: un sudamericano, un ex novio llamado Agustín y un empresario sesentón con el que tenía planes de boda por interés, según ella misma decía a un ganadero sevillano del que se despedía con “te quiero” y que se refería a ella como “mi novia”. Los que están cerca del entorno de Montse dicen que se ha desligado de “estos amantes que la llevaron a la perdición” y que ahora lleva una vida mas “austera” al lado de su hermanos, a los que ayuda en sus negocios.

Un Alberto dispuesto al canje de suelo

Entre esos negocios, el más llamativo de los que llevó Corulla fue el frontón histórico Beti-Jai, para el que el PP tenía un destino diferente al de hotel de lujo. En las conversaciones que tiene en su haber el juzgado, y que tras una segunda declaración de Montserrat Corulla, el juez Torres decidió no incluir en el sumario por ser “privadas”, se habla de Alberto Ruiz-Gallardón.

Llegados a este extremo, diferentes empresarios entran en el conflicto, tal como Heraclio López Sevillano, un alto ejecutivo de NH Hoteles, que dijo que Alejandro Pérez Rubalcaba, hermano del actual ministro de Interior, a través de su consultoría, se ofreció para mediar en la recalificación preceptiva. Estas afirmaciones han sido tajantemente negadas por las partes implicadas.

Todo este barullo creado por la calificación del frontón dio la nota y la oposición socialista llevó el asunto a la Asamblea de Madrid. De ahí aquel debate televisado de Miguel Sebastián con el político madrileño Alberto Ruiz-Gallardón cuando le enseñó la fotografía de la “bella Montse”. Los descalificativos entre ambos políticos rozaron el insulto y las insinuaciones de la homosexualidad del político socialista. Montse ahora deberá probar que la letra de su firma es otra de la que figura en las operaciones firmadas. Por una vez la vida, su mala caligrafía la puede salvar.

Caso Malaya