¿Es posible manipular a las masas?
  1. Sociedad

¿Es posible manipular a las masas?

Uno de ellos es una persona que ha respondido a un anuncio aparecido en un periódico de la localidad. El otro, aun cuando oculta esa condición,

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¿Es posible manipular a las masas?

Uno de ellos es una persona que ha respondido a un anuncio aparecido en un periódico de la localidad. El otro, aun cuando oculta esa condición, forma parte del equipo de investigadores que está realizando el experimento. Al señuelo se le atan unos electrodos y se le leerán una lista de palabras emparejadas que deberá repetir. Por cada error se le aplicará una (falsa) descarga eléctrica que irá subiendo en intensidad, siendo el sujeto reclutado, al que se le llamaba profesor, el encargado de administrarla. Ese era el punto de partida del experimento sobre obediencia a la autoridad realizado por el psicólogo Stanley Milgram (reproducido recientemente para un programa televisivo) que se hizo famoso por sus sorprendentes resultados, ya que nos demostraba cómo personas comunes podían acabar realizando actos contrarios a toda ética simplemente porque alguien se lo ordenaba.

Así, y como era de esperar, cuando el profesor comenzaba a ver signos de dolor en el alumno, se quejaba en voz alta e insistía en detener el experimento. Sin embargo, sus objeciones eran rechazadas por un investigador que se hallaba presente en el laboratorio, quien le instaba a que siguiese aplicando descargas cada vez más fuertes. El resultado final fue que, de una escala que iba de 15 a 450 voltios (un máximo que estaba señalado en el experimento como potencialmente mortal), un 65% de los participantes llegó a aplicar los 450 voltios mientras que ninguno de ellos se negó a administrar descargas menores de 300 voltios.  

Diferentes psicólogos sociales, caso de Muzafer Sherif o Philip Zimbardo llevaron a cabo experimentos similares (que han quedado documentados en películas como El experimento, de Olivier Hirschbiegel; también La ola, de Dennis Gansel recoge un caso de las mismas características), cuyos resultados nos resultan especialmente desasosegantes, toda vez que señalan cómo el ser humano es mucho menos libre de lo que creemos, y por tanto, muy fácilmente manipulable. Como señala Carmen Valle, profesora de psicología de la Universidad San Pablo CEU, si bien somos seres racionales y con capacidad de decisión, “lo que estos experimentos han demostrado es que somos mucho más influenciables por la situación de lo que creemos; que si bien es cierto que nuestra individualidad y nuestros criterios tienen su importancia, una situación lo suficientemente fuerte puede conseguir que hagamos cosas que no hubiéramos pensado en nuestra vida”.

Y esa es la esencia de los trabajos de Milgram y Zimbardo, psicólogos sociales que, tras lo sufrido por los judíos en la Alemania nazi, comenzaron a preguntarse cómo era posible que un pueblo entero acabase obedeciendo ciegamente preceptos tan irracionales. Y descubrieron, afirma Valle, que “cuando la situación exterior era muy fuerte, los cambios en la personalidad y en la forma de pensar de un sujeto acontecían de modo casi automático. Cuando el grupo al que la persona pertenece es muy cerrado o la situación en sí es muy intensa, se produce una acentuada desinvidualización a partir de la cual la persona comienza a seguir fielmente las pautas que le impone el entorno”.

Importancia de los medios de comunicación

Stanley Milgram