LAS ORGANIZACIONES PROFESIONALES LES COMEN TERRENO

El futuro de los sindicatos pasa por defender a abogados, periodistas e informáticos

Los abogados de oficio tuvieron un fin de semana atareado tratando de movilizar a sus compañeros para que acudieran a la Junta General que el Colegio

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El futuro de los sindicatos pasa por defender a abogados, periodistas e informáticos

Los abogados de oficio tuvieron un fin de semana atareado tratando de movilizar a sus compañeros para que acudieran a la Junta General que el Colegio de Madrid había convocado para el pasado martes y aprobasen allí una resolución contraria a los cambios que la Comunidad pretende introducir en el funcionamiento del servicio de justicia gratuita. En realidad, no hicieron otra cosa que andar el camino habitual de los diferentes colectivos profesionales, como es el intentar que las instituciones de representación gremial acojan sus demandas como propias. Sin embargo, esa defensa a través de grandes colectivos probablemente sea uno de los asuntos que cambiará radicalmente en el futuro cercano, ya que nos dirigimos a un mundo mucho más fragmentado.

 

Como asegura Manuel Valero, presidente de Altodo, la organización madrileña que agrupa a los abogados de oficio, lo más probable es que su asociación pase de ser un grupo de influencia dentro de un colegio profesional de grandes dimensiones a convertirse en una entidad más pequeña que pueda negociar por sí misma y con plena representatividad los intereses de sus miembros.  “En tanto la Ley Ómnibus establece la libertad de colegiación, la gente podrá decidir entre estar o no en un colegio, crear uno propio o asociarse en base a sus exclusivos intereses. Y eso puede llevar que a que muchos colectivos sectoriales se conviertan en una especie de sindicatos para los profesionales, defendiéndoles desde una posición mucho más específica. Por ejemplo, la existencia de una asociación de abogados de oficio a nivel estatal tendría una gran representatividad y permitiría negociar muchas de las condiciones en que desempeñamos nuestra prestación de servicios”.

 

No se trata de una tendencia aplicable sólo a sectores concretos. Estamos ante un cambio general que conllevará notables repercusiones. En primera instancia, porque la conflictividad del mundo del trabajo ya no girará en exclusiva alrededor de los sindicatos, sino que las asociaciones profesionales, como asegura José Manuel Saiz, director del Doctorado en Ciencias empresariales de la Universidad Antonio de Nebrija “tendrán un papel cada vez más importante”.  Desde abogados hasta consultores, pasando por periodistas o informáticos, hablamos de colectivos que están viviendo condiciones de precarización y de fragilidad inéditas y que “tenderán a asociarse en organizaciones profesionales muy especializadas e independientes”. De otra parte, “los sindicatos tenderán a ser minoritarios y  muy especializados, Esta fragmentación, pues, no nos conducirá a grandes sindicatos generalistas, horizontales y de clase, sino que nos llevará a entidades más pequeñas pero con más poder local o sectorial”.  Estas entidades más pequeñas no serán por ello más manejables, asegura Saiz, toda vez que “van a saber dónde actuar para conseguir sus reivindicaciones. Y tendrán además un fuerte poder de negociación en tanto que que, al tratarse de asociaciones especializadas, contarán con profesionales clave en las organizaciones”.

 

 Para Saiz, “va a haber un cambio de modelo sindical, que se acelerará en la medida en que tardemos en salir de la crisis”. Y se trata de una recomposición necesaria que no sólo viene propiciada por los tiempos sino que es consecuencia de la actividad deficiente de unas centrales sindicales que “se han acercado demasiado al poder y han terminado dependiendo para su subsistencia de las subvenciones del ejecutivo”. Y “esta falta de credibilidad de los grandes sindicatos” ha llevado a que otros actores estén tomando áreas que antes les eran propias, bien a través de organizaciones sectoriales y de sindicatos minoritarios (“de los que aparecerán más en el futuro cercano”) o de sindicatos ya existentes, como USO o CGT, que están ganando terreno, “a menudo a través de posturas más radicales”.

 

Un nuevo escenario para los sindicatos

 

Pero los cambios también provienen, como apunta Miguel Martínez Lucio, profesor de la Manchester Business School, de la propia rearticulación de las prácticas sindicales. Los enormes cambios vividos en las empresas en las últimas décadas, que ha conducido a los sindicatos a un contexto totalmente diferente de aquel en el que habían desarrollado su actividad tras la II Guerra Mundial, les han obligado también a poner en pie programas, tanto en España como en el resto de Europa, para adecuarse a los tiempos. En este sentido, asegura Martínez Lucio, “se ha dado bastante innovación en términos de estructura interna, ya que todos los sindicatos han desarrollado nuevas formas de afiliación, de estar presentes en Internet y de trabajar en proyectos concretos”.  

 

Pero esa misma innovación está generando problemas en la medida en que algunas de sus apuestas, como la participación prioritaria en los procesos formativos o en la atención a los inmigrantes “han llevado a conformar sindicatos de servicios y, por lo tanto, a depender cada vez más de los fondos estatales, lo que les sitúa en una posición de debilidad”.

 

En todo caso, dar nuevas respuestas y estar presentes de nuevos modos es algo obligado para unos sindicatos que han visto cómo les han movido el suelo bajo los pies. Y no sólo a causa del debilitamiento de las garantías que les servían de soporte, caso de las diferentes legislaciones laborales, sino porque en el mundo del trabajo han cambiado tanto el suelo productivo como las maneras de relacionarse. Algo que se nota especialmente en el terreno de los profesionales. Por una parte porque, como asegura Martínez Lucio, son áreas que habían sido olvidadas por los sindicatos, y en las que ahora  han incrementado su actividad: “hay sectores, como el de los informáticos o el de los  periodistas donde los sindicatos británicos y alemanes se han desarrollado mucho”. En otro sentido, “porque están surgiendo numerosas redes autónomas, fruto también de las facilidades que ofrecen instrumentos como Facebook, que se intercambian información acerca del mercado de trabajo, sobre a qué abogado acudir, o sobre cómo defender sus derechos y lo están haciendo al margen de los sindicatos”.

 

Los sindicatos, se reinventan

 

Hay quienes, para suplir estas deficiencias, abogan por una estructura diferente, apostando por  un sindicato de redes que sea capaz de conectar con otros movimientos sociales. Así,  “además de realizar su típica tarea diaria, contarían con otra dimensión, la de conectar a través de coaliciones y alianzas, con aquellas redes y aquellos ámbitos habitualmente alejados del sindicato. Pero eso, requiere otra forma de pensar políticamente, y hay sindicatos que son más abiertos que otros”.  En este sentido, es peculiar cómo los sindicatos llevaron a cabo esa tarea sin ningún complejo en el pasado (“CCOO tuvo mucha relación en los años 60 con las asociaciones de vecinos”) y sin embargo, ahora, “cuando sería muy útil, en tanto tienes ahí una importante fuerza de trabajo juvenil, muy dispersa y que tiende a no participar en los sindicatos, no suelen establecer esos vínculos”.

 

Otra posibilidad de futuro, crecientemente utilizada, es la de dejar de contemplar el trabajo como una tarea aislada dentro del proceso comercial, apostando por vincular producción y consumo. En este orden, “se están dando campañas internacionales, por ejemplo en la carne, que no sólo denuncian las condiciones de trabajo de quienes están empleados en los mataderos, que suelen ser trabajadores informales e indocumentados, sino que también explican la enorme diferencia entre los precios a los que la carne se adquiere y a la que se vende, y al mismo tiempo se incide en la mala calidad de la misma y en los perjuicios que puede causar al consumidor. Cada vez hay más coordinación en este sentido”.

 

Sin embargo, más allá de que los sindicatos trabajen o no en coalición, o de que tengan o no una presencia mucho más sectorial, o de que puedan establecer lazos sólidos con autónomos y profesionales, tienen una asignatura pendiente que, asegura José Manuel Saiz, de no ser solventada con éxito, arruinará toda iniciativa. “Si siguen acercándose al Ejecutivo y dependiendo de las subvenciones, cada vez serán más débiles, ya que perderán credibilidad y bajarán las afiliaciones. Y al tener menos ingresos, aumentará todavía más su situación de dependencia del gobierno, sea cual sea el signo político de éste”.

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