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Un Ayuntamiento italiano manipula los semáforos para poner más multas y así sanear sus cuentas
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Un Ayuntamiento italiano manipula los semáforos para poner más multas y así sanear sus cuentas

Les llaman los ‘vampiros rojos’ por su facilidad para pasar del verde al grana con un intervalo en el ámbar que nunca llega a los dos

Foto: Un Ayuntamiento italiano manipula los semáforos para poner más multas y así sanear sus cuentas
Un Ayuntamiento italiano manipula los semáforos para poner más multas y así sanear sus cuentas

Les llaman los ‘vampiros rojos’ por su facilidad para pasar del verde al grana con un intervalo en el ámbar que nunca llega a los dos segundos. Son los semáforos de Segrate, una localidad del cinturón industrial de Milán donde la Justicia está investigando al Ayuntamiento por haber instalado señales de tráfico cuyo único objetivo es cazar a los conductores, no regular el tráfico o evitar accidentes.

Tras alterar el tiempo de duración del ámbar de los semáforos, que de los cuatro o cinco segundos habituales ha quedado reducido a menos de dos, los responsables municipales han conseguido poner 30.000 multas desde noviembre de 2006 al pasado mes de mayo. Aunque no ha trascendido la cifra exacta de lo recaudado con este particular sistema de sanear las cuentas de la localidad, según algunas estimaciones el total podría superar los cuatro millones de euros.

En España son habituales las críticas a la Dirección General de Tráfico (DGT), que insiste en poner radares en las autovías en lugar de en las carreteras de doble sentido, donde los riesgos de accidente son mayores pero la velocidad es por lo general más reducida, por lo que las opciones de expedir multas son también menos probables. Italia -donde la picaresca no sólo es habitual en los ciudadanos de a pie sino que alcanza a todas las cotas del poder-, supera con el caso de Segrate las políticas recaudatorias de la DGT.

La primera denuncia sobre la flagrante idea del Ayuntamiento de esta ciudad para engordar sus cuentas, que se tema pueda estar dándose en otras localidades de Italia, se realizó en el mes de julio, cuando 112 vecinos elevaron una queja formal a un juzgado de Milán. Llevaban sufriendo el rojo precoz en los semáforos de las principales calles de Segrate desde el pasado noviembre, cuando el alcalde decidió instalar un novedoso sistema que, según aseguró, ayudaría a regular el tráfico.

Su verdadero proyecto, como ha desvelado la investigación de la Guardia de Finanzas abierta tras la denuncia de los vecinos, era presentar unas cuentas saneadísimas en los próximos comicios, lo que sin duda le ayudaría a conseguir la reelección. Para ello, la corporación municipal no tiene empacho en compartir beneficios con las empresas contratadas para instalar el novedoso y muy rentable sistema, a las que les cede el 25 por ciento de lo recaudado por las multas puestas gracias a sus aparatos de medición.

Destapado por un programa de televisión

El caso de Segrate había pasado casi desapercibido hasta que los irreverentes reporteros del programa ‘Las Hienas’ (la versión italiana de ‘Caiga quien Caiga’), se hicieron eco del problema y emitieron por televisión la duración del ámbar de los semáforos de la localidad. Aquellos donde estaba instalado el sistema de medición, no llegaban a los dos segundos. Sin embargo, en las señales donde no habían ningún aparato para fotografiar a los conductores, el tiempo entre el verde y el rojo se alargaba hasta llegar a los cuatro o cinco segundos, lo habitual en el resto de Italia.

‘Las Hienas’ también contactó con el alcalde de la localidad, que rechazó toda responsabilidad y señaló que el posible culpable sería la empresa instaladora. Ésta, como se podía esperar, afirmó que seguía órdenes de los responsables municipales y devolvió la patata caliente al alcalde.

Entre unos y otros se encuentran los castigados habitantes de Segrate, que acumulan multas al tiempo que ven reducirse los puntos de sus permisos de conducir. Según denuncia Francesca Fuso, la abogada contratada por los ciudadanos de la localidad para llevar el caso contra el Ayuntamiento, éstos “están aterrorizados de pasar por la calle Cassanese”, la vía donde el alcalde ha instalado un mayor número de “vampiros rojos”.

Les llaman los ‘vampiros rojos’ por su facilidad para pasar del verde al grana con un intervalo en el ámbar que nunca llega a los dos segundos. Son los semáforos de Segrate, una localidad del cinturón industrial de Milán donde la Justicia está investigando al Ayuntamiento por haber instalado señales de tráfico cuyo único objetivo es cazar a los conductores, no regular el tráfico o evitar accidentes.