Es noticia
Tu forma de moverte puede revelar cómo el cerebro procesa las recompensas
  1. Salud
NEUROCIENCIA

Tu forma de moverte puede revelar cómo el cerebro procesa las recompensas

Un estudio sugiere que el brío al caminar o alcanzar un objetivo no es solo entusiasmo: podría ser una huella rápida del sistema de recompensa y del 'error de predicción' en el cerebro

Foto: (istock)
(istock)

A todos (o casi) nos pasa. Cuando algo nos ilusiona, el cuerpo parece ir un paso por delante de nosotros. Estamos emocionados. Caminamos más deprisa sin darnos cuenta, gesticulamos más... No es solo una metáfora del ánimo. Una nueva investigación apunta a que ese extra de energía podría estar relacionado con el sistema de recompensa del cerebro y, en particular, con la dopamina, el neurotransmisor asociado a motivación y aprendizaje por recompensa.

Para investigar esta conexión, un equipo de ingenieros de la Universidad de Colorado Boulder diseñó un experimento deliberadamente simple. Un grupo de voluntarios sentados frente a una pantalla debían 'alcanzar' un objetivo con un dispositivo tipo joystick, apuntando a dianas colocadas en las esquinas. La recompensa no era dinero ni comida. Era casi nada… pero suficiente para estimular el cerebro. Lo importante no era el tamaño del premio, sino algo más psicológico. Si el resultado coincidía con lo que la persona había aprendido a esperar. Con las repeticiones, el cerebro hace lo que mejor sabe hacer: predecir. Y cuando el cerebro predice, ocurre lo verdaderamente interesante: puede sentirse confirmado, decepcionado o sorprendido. Esa diferencia parece reflejarse en cómo de vigoroso es el movimiento.

El primer resultado fue bastante intuitivo. Los participantes tendían a moverse más rápido hacia las dianas con mayor probabilidad de recompensa: es decir, cuando el cerebro calcula que merece la pena el esfuerzo, invierte más energía. Esto encaja perfectamente con una hipótesis sólida en neurociencia, que la motivación y el control motor están conectados. Pero el estudio no se quedó ahí.

Lo más llamativo apareció cuando la recompensa era inesperada. Si alguien alcanzaba una diana que rara vez daba premio y, aun así, recibía el pitido y el destello, su movimiento se aceleraba justo después de la señal de recompensa… aunque el premio ya se hubiera entregado. Ese aumento de vigor, según los expertos, surgía muy rápido: alrededor de 220 milisegundos después del pitido. Es un efecto sutil pero consistente en los datos cinemáticos. Además, no basta con recibir recompensa. Tal y como subrayan los autores, si el resultado era seguro y conocido, no aparecía ese impulso extra tras el pitido. La clave es la sorpresa.

El error de predicción de recompensa

Para entender por qué esto suena tanto a dopamina hay que instalarse en lo que se conoce como el error de predicción de recompensa. En los años 90, investigaciones en primates mostraron que las neuronas dopaminérgicas no solo responden a la recompensa, sino al desfase entre lo esperado y lo obtenido: si llega algo mejor de lo previsto, se produce un pico; si no llega lo esperado, hay una bajada.

El estudio, publicado en la revista Science Advances, expone que en una tarea de alcance con recompensas probabilísticas (0, 33, 66 y 100%), la velocidad pico escaló con el valor esperado, y tras el 'feedback' la velocidad se vigorizaba de forma transitoria en proporción al signo y magnitud del error de predicción. Dicho de forma sencilla: tu manera de moverte podría estar 'escribiendo' en tiempo real cómo tu cerebro actualiza las expectativas.

¿Demuestra esto que la dopamina lo causa? No del todo

Los investigadores afirman que no pueden probar de forma definitiva que ese 'chute' de vigor sea dopamina, porque no registraron ese neurotransmisor en el cerebro en ese momento. Pero el patrón y el 'timing' se alinean estrechamente con lo que sabemos sobre neuronas dopaminérgicas y aprendizaje por recompensa; es decir, el movimiento sería un posible marcador conductual de esos cálculos internos.

Y esto no es una curiosidad abstracta. Tiene implicaciones médicas potenciales. La dopamina está implicada en trastornos donde el movimiento se vuelve lento o costoso. En la enfermedad de Parkinson, por ejemplo, se pierden neuronas dopaminérgicas y aparecen dificultades para iniciar movimientos y mantener velocidad.

La depresión también se asocia a enlentecimiento psicomotor y a una motivación apagada. Los investigadores plantean que, si el vigor motor refleja cómo el cerebro estima si el esfuerzo compensa, quizá en el futuro se puedan monitorizar patrones de movimiento a lo largo del tiempo como pista indirecta de cambios en química cerebral, estado de ánimo o progresión de enfermedad.

A todos (o casi) nos pasa. Cuando algo nos ilusiona, el cuerpo parece ir un paso por delante de nosotros. Estamos emocionados. Caminamos más deprisa sin darnos cuenta, gesticulamos más... No es solo una metáfora del ánimo. Una nueva investigación apunta a que ese extra de energía podría estar relacionado con el sistema de recompensa del cerebro y, en particular, con la dopamina, el neurotransmisor asociado a motivación y aprendizaje por recompensa.

Cerebro Salud
El redactor recomienda