Diario de una confusión: así perdió 100 socios la Asociación Contra el Cáncer por culpa de los escándalos del CNIO
La AECC, ajena a la gestión económica, accedió al Patronato meses antes de que estallaran las polémicas. Un año después de entrar en el órgano de gobierno, se salió por el ruido que provocaba entre pacientes, donantes y voluntarios
La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) se ha visto atrapada en el ojo del huracán de la crisis del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) prácticamente desde su entrada en el Patronato, aunque realmente no han tenido nada que ver con ninguno de los escándalos. La organización se incorporó al órgano de gobernanza en octubre de 2024 y apenas unos meses después estalló la primera gran polémica interna del centro, con el caso CNIO Arte como disparador.
Aquel episodio, que comenzó con el cuestionamiento de un programa de arte del centro, fue escalando hasta acusaciones de corrupcióno acoso sobre la directora y el gerente. Aquel momento tuvo un impacto inesperado y puntual en la asociación. Un puñado de donantes llegaron a transmitir mensajes, que también se reflejaron en redes sociales, como “no os voy a dar dinero para que compréis cuadros”, según narran a El Confidencial fuentes cercanas a la AECC.
Cabe destacar que su papel en el órgano de gobierno era el de patrono electivo, no el de gestor del centro ni el de responsable de su administración económica. Eso significa que formaba parte del órgano de gobierno y supervisión de la fundación, pero no llevaba la gestión ordinaria ni la caja del centro.
La situación en el CNIO se estabilizó en los meses posteriores, sin mayor impacto para la AECC, pero el segundo gran episodio de la crisis volvió a situar a la organización en el centro del problema. En noviembre de 2025, la publicación de un artículo con el titular de “Un alto cargo del CNIO denuncia el robo de 25 millones de la lucha contra el cáncer en contratos públicos durante 18 años” generó, según estas fuentes, una “profunda confusión” entre la opinión pública.
La gente entendía que cuando se hablaba de ese dinero robado de la “lucha contra el cáncer”, donde se habría metido la mano era en la caja de la AECC. El resultado fue una nueva reacción inmediata, la pérdida de alrededor de 100 socios de una sola tacada, los cuales al darse de baja por email o teléfono informaban que este era el motivo. Las mismas fuentes insisten en que se trató de un efecto puntual derivado de una interpretación errónea de las informaciones. “La gente se equivocó”, subrayan.
La socióloga de la Universidad Complutense de Madrid Celia Díaz Catalán explica a este periódico que es común que una confusión de este tipo pueda llevar a una pérdida de donaciones: "La evidencia en percepción pública de la ciencia muestra que el conocimiento ciudadano sobre instituciones concretas es limitado, y que la mayoría de las personas opera mediante heurísticos [atajos cognitivos] de reconocimiento. Aunque la valoración general de la ciencia es alta, el nivel de familiaridad con organismos específicos es mucho menor. En esa línea, el sociólogo Igor Sábada apunta que la decisión de donar está “muy condicionada por la confianza y la reputación” de cada organización. En ese contexto, la similitud de los nombres puede activar asociaciones erróneas, especialmente en situaciones de alta visibilidad mediática".
"Aunque se trata de un efecto acotado", la socióloga expresa que esto sucede "principalmente por la incertidumbre". "La literatura sobre confianza institucional muestra que su dimensión más vulnerable es la integridad percibida. Ante la aparición de un escándalo, incluso cuando no afecta directamente a una organización, algunos individuos activan estrategias de reducción de riesgo, como la suspensión de donaciones, especialmente si su vínculo con la entidad es débil o poco consolidado", desarrolla. En ese sentido, Sábada señala que, ante la duda, algunos donantes optan por retirar su apoyo como forma de precaución, evitando el riesgo de que su dinero esté mal empleado.
"Donar implica una expectativa de competencia, integridad y orientación al bien común por parte de la institución receptora. Cuando estos atributos se ven cuestionados en el entorno, aunque sea de forma indirecta, puede emerger una percepción de riesgo moral que lleva a retirar el apoyo por precaución. A ello se suma que la donación es un comportamiento de bajo coste de salida, lo que facilita decisiones rápidas de desvinculación", añade. Al tiempo hace referencia al término de “contaminación reputacional” entre dos instituciones vinculadas: "La ciudadanía tiende a agrupar actores en categorías amplias como 'instituciones contra el cáncer' o 'centros de investigación'. Cuando una entidad sufre un escándalo, el daño reputacional puede extenderse al conjunto del campo, especialmente si hay similitudes en el nombre o en el ámbito de actuación. Es un efecto de contagio simbólico". Sábada añade que este proceso funciona mediante una lógica de asociación simple: organizaciones percibidas como parte del mismo ámbito acaban siendo evaluadas de forma similar, aunque en la práctica no tengan relación directa.
Tras ese episodio de confusión en el que perdieron un centenar de socios, la situación se estabilizó de nuevo y la organización ha recuperado el crecimiento en captación de socios, sin nuevas bajas significativas. Sin embargo, el daño reputacional ya había encendido las alarmas internas.
Salida del Patronato por el “ruido”
Con ese contexto de fondo, la AECC decidió el pasado 9 de marzo abandonar el Patronato del CNIO. La decisión se produjo en uno de los momentos más delicados para el centro, coincidiendo con la carta firmada por cerca de 400 trabajadores reclamando revisar la gestión y tras la salida del gerente.
Según explican fuentes cercanas a la organización, la conclusión fue clara: su presencia en el órgano de gobernanza estaba generando más problemas que beneficios en la AECC. Era un ruido que no podían controlar y que estaba afectando a su relación con pacientes, donantes y voluntarios.
La asociación optó así por una retirada de la gobernanza, pero no de su compromiso con el centro. Resumiendo: dejaron el Patronato, no abandonaron la investigación contra el cáncer.
La prudencia de la AECC ante el impacto reputacional se explica también por su peso en el sistema. La organización ha movilizado en 2025 40 millones de euros en investigación, con 282 nuevas ayudas, y mantiene 157 millones en proyectos abiertos en 160 centros, con 792 proyectos activos y más de 3.000 investigadores.
En paralelo, en el último año ha prestado más de 100.000 servicios de apoyo a pacientes y familiares, incluyendo atención sanitaria, social y emocional.
Ese doble papel –financiador clave de la investigación oncológica y red de atención directa– explica su reacción ante la crisis del CNIO. Las fuentes insisten en que no pueden permitir que el ruido afecte a la confianza de los pacientes ni al sistema de ciencia, concluyen las fuentes consultadas.
De todos modos, la salida del Patronato no se plantea como definitiva. Las mismas fuentes señalan que la decisión tiene un carácter “táctico” y que la organización no descarta volver si se estabiliza la situación. Su idea sería regresar cuando todo esté ordenado, en referencia al proceso de reorganización interna del CNIO impulsado por el Ministerio de Ciencia.
Mantiene la financiación al CNIO
Pese a la salida institucional, continúa con su apoyo científico al CNIO. Según los datos disponibles, la organización ha destinado 9,6 millones de euros al centro entre 2020 y 2025, a través de 52 adjudicaciones (18 ayudas a proyectos y 34 a investigadores).
Solo en 2025, la financiación asciende a 3,3 millones de euros en 14 ayudas, y actualmente mantiene 28 proyectos en curso en el CNIO, cuatro de ellos internacionales.
Este modelo responde a un sistema de convocatorias competitivas y evaluación científica independiente. El dinero de la asociación va a proyectos y a investigadores, no a estructuras de gestión. De este modo, con su salida, la AECC lanza un mensaje doble: no está dispuesta a asumir el coste de una crisis ajena, pero tampoco a retirar su respaldo a la investigación oncológica.
La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) se ha visto atrapada en el ojo del huracán de la crisis del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) prácticamente desde su entrada en el Patronato, aunque realmente no han tenido nada que ver con ninguno de los escándalos. La organización se incorporó al órgano de gobernanza en octubre de 2024 y apenas unos meses después estalló la primera gran polémica interna del centro, con el caso CNIO Arte como disparador.