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La nueva CAR-T 'made in Spain' que busca romper su gran barrera contra el cáncer: luchar contra los tumores sólidos
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En el Vall d’Hebron Instituto de Oncología

La nueva CAR-T 'made in Spain' que busca romper su gran barrera contra el cáncer: luchar contra los tumores sólidos

Arranca CATHERINE, el primer ensayo clínico en pacientes que activa una doble respuesta antitumoral en tumores sólidos HER2+

Foto: Dr. Joaquín Arribas y de la Dra. Irene Braña. (VHIO)
Dr. Joaquín Arribas y de la Dra. Irene Braña. (VHIO)

Las terapias CAR-T han cambiado en pocos años el pronóstico de algunos pacientes con cáncer que ya no tenían alternativas. Este tratamiento consiste en extraer células inmunitarias del propio paciente, modificarlas en el laboratorio para que reconozcan el tumor y reintroducirlas en el organismo para que lo ataquen. En cánceres de la sangre, como leucemias o linfomas, han logrado respuestas espectaculares incluso en casos desahuciados.

Sin embargo, ese éxito no se ha trasladado a los tumores sólidos, donde las CAR-T han chocado con múltiples barreras biológicas y han ofrecido resultados mucho más discretos. Superar ese límite es uno de los grandes objetivos de la investigación oncológica actual.

Ahora, un equipo del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) cree haber encontrado una vía para intentarlo. Este mes arranca el primer ensayo en pacientes de una nueva generación de CAR-T diseñada específicamente para tumores sólidos HER2+, que combina el ataque directo al cáncer con la activación del sistema inmunitario.

Las terapias CAR-T han revolucionado el tratamiento de algunos cánceres de la sangre, pero su salto a los tumores sólidos ha sido mucho más complicado. “Como sabes, los CAR-T están siendo muy efectivos en tumores hematológicos, pero en tumores sólidos no”, explica a El Confidencial el investigador principal del ensayo, el doctor Joaquín Arribas.

Foto: terapia-cart-salvo-vida-sara

Para intentar superar ese límite, su equipo ha optado por una estrategia diferente: convertir la propia célula inmunitaria en una plataforma terapéutica más compleja.

“Lo que hemos hecho es cargar la célula T con dos terapias antitumorales”, señala. Por un lado, incorpora el CAR-T clásico que reconoce una diana tumoral específica. Por otro, añade un anticuerpo biespecífico que amplifica la respuesta del sistema inmunitario.

Foto: Terapia celular con CAR-T. (EFE/Román G. Aguilera)

El resultado, resume Arribas, es sencillo de entender: “Es golpear dos veces al tumor en vez de una”.

Un doble ataque contra tumores agresivos

La terapia está dirigida contra HER2, una proteína implicada en el crecimiento de distintos tumores —especialmente en cáncer de mama— y que, cuando se sobreexpresa, impulsa la progresión del cáncer.

En particular, el enfoque se centra en una forma alterada y más agresiva, conocida como p95HER2, asociada a tumores más resistentes a los tratamientos.

Foto: europa-avanzada-terapia-espanola-cancer

La combinación de ambos mecanismos (ataque directo y activación del sistema inmune) es lo que diferencia esta CAR-T de otras aproximaciones previas.

En modelos preclínicos, cada una de las estrategias por separado mostraba cierta eficacia, pero juntas multiplicaban su efecto. “Cualquiera de las dos vías tiene cierta eficacia, pero cuando unimos las dos son muchísimo más eficaces en los modelos”, explica Arribas.

Primer paso: demostrar que es segura

El ensayo que ahora arranca en el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) es de fase I, lo que implica que su objetivo principal no es demostrar que la terapia funciona, sino que es segura. La oncóloga Irene Braña, investigadora principal del estudio en la Unidad de Terapia de Investigación Molecular del Cáncer (UITM), lidera este primer ensayo en pacientes con tumores que han agotado las opciones terapéuticas.

“En el ensayo de fase 1, el principal objetivo es mostrar la seguridad”, subraya Arribas. Para ello, se realizará una escalada de dosis en un pequeño grupo de pacientes que han agotado todas las opciones terapéuticas.

placeholder Una investigadora trabajando con células CAR-T en el laboratorio del VHIO.
Una investigadora trabajando con células CAR-T en el laboratorio del VHIO.

Aun así, los investigadores esperan observar ya algunas señales de actividad contra el tumor. “Esperamos ver que no hay efectos secundarios y esperamos ver que sí que haya efectos antitumorales, aunque ese es un objetivo secundario”, añade.

Del laboratorio al paciente tras dos décadas

El inicio del ensayo marca un hito en una línea de investigación que comenzó hace más de 20 años. La identificación de la variante p95HER2 en 2005 permitió entender por qué algunos tumores recaían y eran más agresivos, abriendo la puerta a nuevas estrategias terapéuticas.

Foto: Cinco de los niños que han participado en el ensayo clínico. (F.S.B.)

“Es una satisfacción ver cómo un descubrimiento del laboratorio […] llega ahora a pacientes”, destaca a este periódico Marta Puyol, directora científica de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer, una de las entidades que ha financiado el proyecto durante más de una década.

Entre la esperanza y la cautela

Pese al potencial de la terapia, los investigadores insisten en la prudencia. El desarrollo clínico de este tipo de tratamientos es largo y está lleno de incertidumbres.

“Es esperanzador, pero necesitamos ver cómo de eficaz es y cómo de tóxica es en los pacientes”, señala Puyol.

Foto: Muestras de sangre. (Getty Images/David Silverman)

Si los resultados acompañan, el camino hasta su aprobación aún será largo. “Si todo fuera bien, podríamos contar que entre 5 y 10 años la terapia podría estar aprobada”, calcula Arribas.

Por ahora, el objetivo es claro: demostrar que esta nueva estrategia puede abrir una vía donde otras han fracasado.

Porque, como resume Puyol, “la ciencia requiere tiempo porque es rigurosa”.

Las terapias CAR-T han cambiado en pocos años el pronóstico de algunos pacientes con cáncer que ya no tenían alternativas. Este tratamiento consiste en extraer células inmunitarias del propio paciente, modificarlas en el laboratorio para que reconozcan el tumor y reintroducirlas en el organismo para que lo ataquen. En cánceres de la sangre, como leucemias o linfomas, han logrado respuestas espectaculares incluso en casos desahuciados.

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