Por qué sientes pesadez, ardor o náuseas después de comer (y consejos para evitarlos)
Podría ser dispepsia y su abordaje debe centrarse en la elaboración de una historia clínica detallada
A diario vemos en anuncios publicitarios de televisión a personas que, después de disfrutar de una comida copiosa en familia o con amigos, se muestran con gesto irritado y las manos sobre su abdomen. Imágenes que muestran cierto desagrado ante un plato, ya vacío, como resultado de un trastorno digestivo que impacta claramente en la calidad de vida de quienes lo sufren. Se trata de una disfunción digestiva que afecta aproximadamente al 20-30% de la población española en algún momento de su vida: dispepsia.
La dispepsia es un conjunto de síntomas digestivos localizados en la parte alta del abdomen (epigastrio), habitualmente asociados a molestias tras las comidas o dolor abdominal. “Es más frecuente en adultos jóvenes y de mediana edad, así como en personas con estrés, hábitos dietéticos irregulares o consumo habitual de antiinflamatorios (AINE)”, explica Fernando Bermejo, jefe del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario de Fuenlabrada. La mayoría de los casos corresponden a dispepsia funcional, sin una enfermedad orgánica identificable, aunque en otros puede deberse a úlceras gástricas o duodenales.
Los síntomas más habituales que soportan quienes padecen esta dolencia son dolor o ardor epigástrico, pesadez posprandial, plenitud precoz, náuseas y digestiones lentas. “Estos síntomas pueden solaparse con otras enfermedades digestivas como el reflujo gastroesofágico. En ocasiones, pueden simular dolor de origen pancreático o incluso cardiaco, por lo que es importante una valoración clínica adecuada para descartar signos de alarma”, sostiene el doctor Bermejo.
El abordaje inicial de este trastorno debe centrarse, inicialmente, en la elaboración de una historia clínica detallada y una exploración física del paciente para valorar la existencia de factores desencadenantes y analizar si existen signos de alarma como pérdida de peso, anemia, vómitos persistentes, disfagia, etc. “En menores de 55 años sin signos de alarma, puede plantearse un tratamiento empírico con inhibidores de la secreción gástrica, aunque lo recomendado en nuestro medio es priorizar una prueba para la detección de Helicobacter pylori (test de aliento o antígeno en heces), bacteria asociada a las úlceras gástricas y duodenales. En mayores de 55 años, o si existen señales de alarma, requeriría la realización de una gastroscopia para descartar patología orgánica como úlceras o tumores”, declara el especialista del Hospital Universitario de Fuenlabrada.
La dispepsia funcional puede aparecer en buena medida debido a factores desencadenantes relacionados con el estilo de vida. “Hábitos nocivos como comer deprisa sin masticar bien y en grandes cantidades, consumo de alcohol y tabaco y el estrés habitual, así como la falta de sueño regular o de ejercicio habitual, favorecen su aparición. En la dispepsia orgánica (con lesiones digestivas), si bien el estilo de vida no provoca el cuadro clínico, podría agravarlo o dificultar el tratamiento”, manifiesta el doctor Ángel Álvarez Sánchez, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Clínico San Carlos.
Ya sea una dispepsia funcional u orgánica además del tratamiento farmacológico es muy útil realizar modificaciones dietéticas. En este sentido, el docto Álvarez aconseja comer varias veces al día y en pequeñas cantidades y masticando correctamente. Además, no es conveniente la ingesta de alimentos grasos, fritos, embutidos, picantes, cítricos, tomate, chocolate, café, alcohol y bebidas gaseosas. Asimismo, este especialista declara que, para el manejo de la dispepsia, “puede ser eficaz evitar alimentos ricos en fibra (sobre todo fibra insoluble como cereales o frutos secos) porque son digeridos con mayor dificultad”.
Por su parte, el doctor Bermejo, a las anteriores recomendaciones, agrega reducir el estrés. Unas pautas a las que habría que añadir, según este especialista, “la limitación del uso de antiinflamatorios (AINE) como el ibuprofeno. En algunos casos, pueden emplearse fármacos antisecretores, como el omeprazol o procinéticos, para mejorar el vaciamiento gástrico, pero las medidas de estilo de vida son fundamentales cuando se trata de dispepsia funcional”.
A diario vemos en anuncios publicitarios de televisión a personas que, después de disfrutar de una comida copiosa en familia o con amigos, se muestran con gesto irritado y las manos sobre su abdomen. Imágenes que muestran cierto desagrado ante un plato, ya vacío, como resultado de un trastorno digestivo que impacta claramente en la calidad de vida de quienes lo sufren. Se trata de una disfunción digestiva que afecta aproximadamente al 20-30% de la población española en algún momento de su vida: dispepsia.