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Los sprays nasales de bronceado causan náuseas, cefalea, fatiga e hipertensión y son un peligro para la piel
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Los sprays nasales de bronceado causan náuseas, cefalea, fatiga e hipertensión y son un peligro para la piel

Dermatólogos alertan sobre aerosoles nasales con melanotan vendidos en redes: provocan efectos adversos y cambios en lunares; advierten también contra sun tattoos, tan lines y el falso “callo” protector

Foto: Gota nasal. (EP)
Gota nasal. (EP)

TikTok e Instagram se han consolidado como el escaparate de las tendencias de bronceado, especialmente en los meses de mayor radiación. Entre ellas, destacan los sprays nasales que prometen un tono moreno rápido sin avisar de posibles efectos adversos como náuseas, cefaleas, fatiga, vómitos o hipertensión, además de alteraciones inusuales en los lunares, tal y como alerta la doctora Trinidad Montero, dermatóloga del Grupo de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

“El problema es que muchos de estos productos incorporan melanotan, una sustancia sintética no autorizada que estimula la pigmentación de forma sistémica y cuya seguridad no está garantizada, con los efectos mencionados. A nivel cutáneo se han observado cambios en lunares, oscurecimiento de nevus previos, aparición súbita de nuevos lunares e incluso alteraciones atípicas tras su uso”, detalla la especialista del Hospital Virgen de las Nieves de Granada.

Sobre su vínculo con el melanoma, la doctora subraya que, a día de hoy, no existen grandes estudios que confirmen de forma concluyente que estos aerosoles lo causen. No obstante, sí se han descrito casos clínicos y señales de alerta suficientes para extremar la prudencia. “Se han publicado melanomas coincidiendo con el uso de melanotan II y, más recientemente, un caso que plantea el spray nasal de melanotan II como posible factor de riesgo de melanoma oral”, añade.

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Aunque se presentan como inocuos y se venden en redes sociales con sabores que recuerdan a chicle o melocotón, estos aerosoles “son un riesgo real para la salud”. La advertencia se extiende a otras modas en auge como los tatuajes de bronceado, las ‘tan lines’ o el llamado callo solar.

“No existe el bronceado saludable. La indicación dermatológica pasa por buscar la sombra, evitar el sol del mediodía, utilizar ropa, gafas y sombrero, y aplicar fotoprotección de amplio espectro con SPF 30 o superior, reaplicándola cada dos horas. Si se desea color, la alternativa más sensata son los autobronceadores, que tiñen la capa superficial de la piel sin necesidad de tomar el sol, aunque no sustituyen al protector”, recalca la doctora.

Foto: Dos personas toman el sol al paso de la procesión del Santísimo Cristo del Salvador en Valencia. (EFE/Kai Forsterling)

Los sun tattoos o tatuajes de bronceado se obtienen al exponer la piel al sol con una zona protegida mediante pegatinas o plantillas, de modo que la radiación UV quema las áreas descubiertas y crea contraste, dando lugar a un "dibujo" generado por el bronceado.

“Para lograr ese diseño, ciertas zonas reciben dosis altas de radiación ultravioleta, se queman y se pigmentan. El resultado puede parecer estético, pero en realidad implica daño cutáneo. No existe una forma segura de decorar la piel con radiación UV”, advierte.

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En paralelo, perseguir la marca del tirante del bañador como supuesto ‘accesorio’ estival es una práctica peligrosa. “Buscar deliberadamente esa marca es buscar el bronceado, y eso aumenta la exposición solar. El riesgo no es solo la quemadura puntual, sino la dosis total acumulada con el tiempo, que se asocia a manchas, arrugas, pérdida de elasticidad y cáncer de piel”, sostiene.

En el mercado proliferan cosméticos que dicen acelerar el bronceado, pero su efecto es “muy limitado”. “En los años 80 y 90 no se conocía como ahora el papel carcinógeno de la radiación ultravioleta. Hoy sabemos que la exposición excesiva al sol y los dispositivos de bronceado artificial dañan la piel y que la fotoprotección debe centrarse en reducir la dosis de UV, no en facilitar exposiciones más largas”, apunta.

Foto: Un protector solar, demás filtros, puede contener tratamiento antioxidante, antimanchas, mejorar la luminosidad y llevar un poco de color. (Launchmetrics Spotlight)

Respecto a la tendencia del “callo solar”, que propone exponerse sin protección para crear una supuesta tolerancia, la especialista recuerda que “el bronceado no es salud, es señal de daño”.

“Desde el punto de vista biológico, el bronceado es una respuesta adaptativa al daño por radiación ultravioleta, no una protección fiable. La piel puede oscurecerse, pero eso no significa que esté segura. Ese color aparece porque la radiación ya ha activado un mecanismo de defensa”, explica.

Además, en fototipos claros el bronceado suele aparecer tras superar el umbral de quemadura. “Aunque con el tiempo uno se queme menos, sigue acumulando daño que favorece el envejecimiento prematuro y el cáncer cutáneo”, concluye.

TikTok e Instagram se han consolidado como el escaparate de las tendencias de bronceado, especialmente en los meses de mayor radiación. Entre ellas, destacan los sprays nasales que prometen un tono moreno rápido sin avisar de posibles efectos adversos como náuseas, cefaleas, fatiga, vómitos o hipertensión, además de alteraciones inusuales en los lunares, tal y como alerta la doctora Trinidad Montero, dermatóloga del Grupo de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

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