Redes sociales y depresión adolescente: una relación cada vez más evidente
Numerosos estudios confirman la relación entre el consumo de redes sociales y la aparición de síntomas o trastornos psiquiátricos relacionados con la depresión
Se acepta que la depresión es el trastorno psiquiátrico más frecuente y que afectará a un 20% de la población en algún momento de su vida. Los adolescentes, al igual que el resto de grupos de edades, no están libres de esta enfermedad. Son múltiples los factores relacionados con su aparición, desde los más biológicos como los genéticos, hasta los sociales y educativos. Pero en este artículo quería enfocarme sobre el papel específico de las redes sociales y el riesgo de esta enfermedad.
Los estudios confirman la relación entre el consumo de redes sociales y la aparición de síntomas o trastornos psiquiátricos relacionados con la depresión. Algunos de estos efectos son:
- El insomnio y sus consecuencias. El escaso control que suelen tener los adolescentes en el uso del móvil, sobre todo, si se les permiten tener el aparato en el dormitorio por la noche, facilita que dediquen menos tiempo del necesario a dormir, ya que es sustituido por el consumo de redes sociales. Si no duermen las 9-10 horas recomendadas, no solamente va a afectar a sus rendimientos académicos, porque fallan los procesos de consolidación y memoria, sino que va a aumentar el cansancio y la irritabilidad, alterando las relaciones interpersonales.
- Problemas de autoestima: Las redes promueven la comparación social en muy diferentes aspectos. Uno de los más importantes es la autoimagen corporal, facilitando la aparición de inseguridades como primer nivel, que pueden traducirse en insatisfacción con la imagen corporal y cristalizar en trastornos de conducta alimentaria o de la imagen corporal. Pero la comparación puede ser global, en relación a la satisfacción con nuestra forma de vida, aficiones, visión del mundo o valores. Esto puede producir insatisfacción con cualquier aspecto de nuestra existencia y deseos de cambiar hacia los nuevos patrones.
- Problemas de ciberacoso: Los adolescentes son una población especialmente vulnerable a este fenómeno que consiste en la humillación e intimidación, de forma repetitiva e intencional, difundiendo mentiras, fotos vergonzosas o amenazas. La consecuencia es daño emocional o social, que puede ser la base de posteriores complicaciones psicológicas.
Todos estos factores dispararían el riesgo de padecer ansiedad inicialmente, y depresión de forma posterior, sobre todo cuando el uso del móvil supera las 3 horas al día, cifra que se acepta que indicaría la existencia de una adicción a estas tecnologías.
Algunos de los principales factores de riesgo serían los siguientes:
- Género: Parece que el riesgo sería mayor en chicas, quizá por ser más vulnerables a problemas de imagen corporal, pero también porque en ellas la prevalencia de ansiedad y depresión es mayor que en varones.
- Edad de inicio: Cuanto antes se empieza el uso del móvil y de las redes sociales por el adolescente, mayor riesgo de adicción y mayor impacto de los aspectos negativos de su uso. Esta es la razón por la que algunos países han prohibido ya el uso del móvil en menores de 16 años y otros, como España, lo están valorando.
- Supervisión y límites: Un factor fundamental es que los padres se involucren y asuman el esfuerzo y el desgaste que implica poner límites a los hijos en el uso del móvil. A veces también es un problema de "brecha tecnológica", ya que los hijos suelen ser más expertos en la tecnología asociada al móvil y podrían engañar a sus padres y saltarse las prohibiciones que les imponen.
Por tanto, algunas de las medidas que podrían disminuir el efecto negativo de las redes sociales en la depresión y otros trastornos psicológicos en los adolescentes son:
- Gubernamentales: la prohibición del uso del móvil por debajo de cierta edad, como los 16 años, se considera una de las medidas clave. También la imposición a las compañías que gestionan las redes sociales para implementar mejores controles de edad a los usuarios, así como una estricta vigilancia sobre los contenidos de las redes para evitar el ciberacoso.
- Sociales: Mayor conciencia de toda la sociedad sobre los efectos negativos de las redes sociales. La comunidad educativa debería solicitar la prohibición del uso de móviles en los institutos en el período de clase, más allá de la prohibición estándar por debajo de cierta edad.
- Parentales: El desarrollo de actividades conjuntas padres e hijos, tiempo de calidad que se dedique a juegos, actividades deportivas, comunicación o viajes, constituirían una alternativa al uso del móvil.
Por supuesto, las redes sociales, como cualquier avance tecnológico, no se asocia exclusivamente a aspectos negativos, ya que, por ejemplo, puede aumentar la relación entre individuos que ya tienen una amistad, o puede conectarnos con personas con las que compartimos aficiones o intereses. Pero el equilibrio y la supervisión parental en menores son imprescindibles.
Se acepta que la depresión es el trastorno psiquiátrico más frecuente y que afectará a un 20% de la población en algún momento de su vida. Los adolescentes, al igual que el resto de grupos de edades, no están libres de esta enfermedad. Son múltiples los factores relacionados con su aparición, desde los más biológicos como los genéticos, hasta los sociales y educativos. Pero en este artículo quería enfocarme sobre el papel específico de las redes sociales y el riesgo de esta enfermedad.