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Los 9 perfiles que más castigan tu salud mental en pareja (y por qué enganchan tanto)
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Los 9 perfiles que más castigan tu salud mental en pareja (y por qué enganchan tanto)

La psicóloga Lara Ferreiro identifica los hombres que más se repiten en consulta —del emocionalmente no disponible al infiel o el fóbico al compromiso— y explica por qué estas dinámicas generan ansiedad, desgaste y dependencia emocional

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Hay hombres que no llegan a tu vida para quedarse, sino para desordenártela. No siempre entran haciendo ruido: a veces aparecen disfrazados de intensidad, de carisma, de misterio o de química brutal. O al menos así lo afirma la psicóloga Lara Ferreiro.

Ahí está precisamente la trampa. Ferreiro, autora de Ni un capullo más, asegura que en consulta se repiten una y otra vez los mismos perfiles: hombres que enganchan mucho al principio, pero que suelen dejar detrás ansiedad, desgaste, autoestima tocada y una sensación muy difícil de explicar. Como ella misma resume, “estos son de los que hay que huir, ¡pies para qué os quiero!”.

Lo interesante no es solo el ranking, sino la razón por la que estos perfiles enganchan tanto.

Porque no suelen presentarse como un problema, sino como una promesa: pasión, validación, adrenalina, deseo, historia pendiente. Y muchas veces, cuando una se quiere dar cuenta, ya está atrapada en una dinámica donde hay más angustia que alegría.

1. El fantasioso sexual

Ferreiro lo describe como un perfil agotador: aparece y desaparece, vive buscando nuevas emociones y no sabe quedarse quieto. Le gusta la novedad, la adrenalina y convertir el sexo en una especie de espectáculo permanente. No quiere construir, quiere excitarse.

¿Por qué engancha? Porque al principio puede confundirse con pasión. Da la impresión de ser espontáneo, divertido, desinhibido. Pero, en realidad, lo que mantiene viva la relación no es el vínculo, sino el estímulo. Y cuando alguien necesita estímulos constantes, el otro termina viviendo en estado de inestabilidad.

2. El infiel

Aquí Ferreiro es tajante: ha visto muchas lágrimas derramadas en terapia por culpa de este perfil. La infidelidad, explica, rompe la confianza como un cristal fino: aunque intentes recomponerlo, las marcas quedan.

¿Por qué engancha incluso después del daño? Porque muchas personas se quedan atrapadas intentando recuperar lo que había antes de la traición. Ya no pelean por amor, sino por restaurar una seguridad que se ha roto. Y en ese intento, a menudo se normaliza el sufrimiento y se aplaza la salida.

3. El follamigo

Es uno de los grandes clásicos: ni amigo ni novio, aunque durante un tiempo consiga parecer ambas cosas. Según Ferreiro, es el que te hace creer que hay algo especial cuando, en realidad, solo busca su propio beneficio. Ella lo resume con una imagen muy clara: mientras una se conforma con migajas, él disfruta del banquete entero.

¿Por qué engancha? Porque está construido sobre la ambigüedad. Nunca da lo suficiente como para consolidar, pero sí lo justo como para que la otra persona siga esperando. Y cuando no hay compromiso explícito, además, parece que una no tiene derecho ni a pedir explicaciones.

4. El narcisista perverso abusador

Aquí ya no estamos ante un perfil confuso o inmaduro, sino ante uno peligroso. Ferreiro advierte de que se esconde tras una apariencia encantadora, pero en realidad es un manipulador de manual, un maltratador emocional del que cuesta cada vez más salir cuanto más tiempo pasa.

¿Por qué engancha? Porque su arma principal es la seducción inicial. Estos perfiles no entran destruyendo: entran fascinando. Y cuando el daño aparece, la víctima no solo está dolida, sino también confundida, porque sigue comparando al hombre real con aquel personaje encantador del principio.

5. El HEND: hombre emocionalmente no disponible

Ferreiro lo menciona expresamente con siglas: HEND, Hombre Emocionalmente No Disponible. Y lo define como “un desgaste total”. Es el perfil que mantiene a sus parejas enganchadas con pequeñas dosis de afecto, alimentando la esperanza de que algún día cambiará.

¿Por qué engancha tanto? Porque funciona con lógica de recompensa intermitente: hoy parece cercano, mañana se enfría, pasado vuelve a abrir una puerta. Esa irregularidad genera una dependencia enorme, porque la otra persona deja de relacionarse con lo que hay y empieza a vivir pendiente de la versión buena, de la posibilidad de que esta vez sí.

6. El fóbico al compromiso

Este es, según Ferreiro, el experto en excusas. Siempre tiene una razón para no estar: trabajo, saturación, necesidad de espacio, miedo a precipitarse. Y cuando la situación exige claridad, desaparece. Ella incluso habla de “síndrome de Houdini”: cuando menos te lo esperas, se esfuma.

¿Por qué engancha? Porque no rechaza del todo. Y ese “del todo” es el que hace daño. No te dice claramente que no quiere estar contigo; simplemente nunca termina de estar. Esa indefinición alimenta la esperanza y convierte la relación en una sala de espera emocional.

7. El que solo te quiere como amante

Ferreiro no lo endulza: ser la amante de un hombre con pareja es “un callejón sin salida”. Puede tener una primera capa de intensidad, secreto o emoción, pero acaba dejando frustración y sufrimiento.

¿Por qué engancha? Porque muchas veces se confunde la exclusividad emocional con la importancia real. El hecho de sentirse elegida en privado puede dar una falsa sensación de conexión única. Pero si una relación solo existe a medias, o en la sombra, lo que hay no es un proyecto: es una dependencia sostenida por la promesa de un cambio que rara vez llega.

8. El que te hace perder el tiempo

Este perfil quizá no sea el más espectacular, pero sí uno de los más desgastantes. No necesariamente es cruel ni manipulador en un sentido obvio; simplemente no quiere lo mismo que tú y, aun así, te deja ahí, ocupando espacio, consumiendo energía, dilatando una decisión. Ferreiro insiste en que el tiempo es un bien demasiado valioso como para entregárselo a alguien con quien no hay futuro.

¿Por qué engancha? Porque muchas veces una no está enamorada de la relación real, sino de la relación posible. Se queda esperando a ver si cambia, si madura, si se decide, si por fin se aclara. Pero la espera también desgasta autoestima, y a menudo más que una ruptura clara.

9. Mi ex, que no me deja avanzar

El último perfil del ranking no siempre es una persona nueva, sino una historia vieja mal cerrada. Ferreiro habla de ese ex que sigue rondando en la cabeza y bloqueando cualquier posibilidad de abrirse a algo sano. También desmonta el mito del “un clavo saca otro clavo”: no resuelve nada, solo complica más el duelo.

¿Por qué engancha? Porque lo conocido siempre seduce más que lo incierto. Incluso cuando ha dolido, el pasado ofrece una familiaridad que puede parecer refugio. Pero si una sigue atada emocionalmente a una historia anterior, no está eligiendo de verdad; está repitiendo.

Lo que todos tienen en común

Aunque el ranking cambie de nombre, Ferreiro insiste en varias ideas que atraviesan todos estos perfiles. La primera es que no hay que fiarse de las palabras, sino de los actos. La segunda, que las señales suelen estar desde el principio: falta de compromiso, distancia, egoísmo, conflictos con exparejas, promesas que no se cumplen. Y la tercera, quizá la más importante, es el famoso “termómetro emocional”: si una relación te genera más ansiedad que alegría, ahí ya hay una respuesta.

Al final, lo que más engancha no siempre es el amor, sino la mezcla de idealización, baja autoestima, manipulación inicial y alteración del juicio que Ferreiro también describe al explicar por qué tantas personas repiten relaciones tóxicas. La atracción puede ser fortísima, pero eso no la convierte en compatibilidad. Y ahí está, seguramente, la lección más útil de todas: no todo lo que engancha conviene, y no toda la intensidad merece un hueco en tu vida.

Hay hombres que no llegan a tu vida para quedarse, sino para desordenártela. No siempre entran haciendo ruido: a veces aparecen disfrazados de intensidad, de carisma, de misterio o de química brutal. O al menos así lo afirma la psicóloga Lara Ferreiro.

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