¿Se puede entrenar el cerebro contra la demencia? Un histórico ensayo de EEUU deja una pista prometedora
Cinco semanas de 'entrenamiento de velocidad de procesamiento' y unas pocas sesiones de refuerzo se asocian con menos diagnósticos de alzhéimer y otras demencias 20 años más tarde
¿Demasiado bueno para ser verdad? Un nuevo análisis de los 20 años del histórico ensayo estadounidense ACTIVE (Advanced Cognitive Training for Independent and Vital Elderly), financiado por los Institutos Nacionales de Salud, concluye que semanas de ejercicios cognitivos en un ordenador podrían relacionarse con menos diagnósticos de demencia hasta dos décadas después.
Es tan simple como entrenar la velocidad con la que el cerebro procesa lo que ve… y volver a practicarlo con sesiones de refuerzo uno y tres años más tarde. Gracias a este entrenamiento, las cifras hablan por sí solas: hasta un 25% menos de incidencia dedemencia en el grupo que recibió entrenamiento de velocidad de procesamiento y sus correspondientes refuerzos.
En el ensayo ACTIVE, iniciado en 1998–1999, participaron 2.802 adultos de 65 años o más. Se asignaron aleatoriamente a cuatro grupos: un grupo de entrenamiento en memoria, otro grupo basado en razonamiento, otro grupo de velocidad de procesamiento o el grupo control sin ningún tipo de entrenamiento. El programa base consistía en hasta 10 sesiones de 60–75 minutos repartidas en cinco a seis semanas.
Una vez terminado el programa, solo un subgrupo mostró una asociación estadísticamente significativa con menor riesgo de demencia a muy largo plazo; y fueron precisamente aquellos que hicieron entrenamiento de velocidad de procesamiento y además recibieron sesiones de refuerzo a los 11 y 35 meses (con hasta cuatro sesiones adicionales cada vez, según el diseño). Este matiz es crucial, ya que no se trataba 'cualquier' entrenamiento cognitivo ni tampoco hacerlo una vez y listo. En los datos, tal y como publican los investigadores en la revista Alzheimer’s & Dementia: Translational Research & Clinical Interventions, fueron cruciales las sesiones de refuerzo.
Números que impresionan
Durante el seguimiento que se llevó a cabo durante 20 años, los investigadores vincularon los datos del ensayo con reclamaciones sanitarias de Medicare entre 1999 y 2019 para 2.021 participantes (aproximadamente el 72% de la muestra original). Durante este tiempo, murió alrededor del 77% de la cohorte, con una edad media de fallecimiento de 84 años.
En el grupo de control, 239 de 491 personas (48,7%) tuvieron un diagnóstico de demencia en los registros de salud. Para el grupo que sí llevó a cabo los entrenamientos de velocidad cerebral y sus refuerzos esta cifra se redujo a 105 de 264 (el 39,8%). Lo que traducido significa una diferencia absoluta cercana a 9 puntos porcentuales.
Los resultados son muy llamativos aunque no pueda expresarse causalidad (Pexels).
Lo interesante de todo esto es que una intervención breve y no farmacológica podría retrasar los diagnósticos de demencia, con un impacto enorme en la salud pública. Lo que sí hay que dejar claro es que hablamos de asociación y no causalidad en un análisis con sus propios límites metodológicos y cuyos resultados solo aparecen con refuerzos en el entrenamiento.
¿Por qué la velocidad de procesamiento podría ser 'especial'?
El entrenamiento de velocidad de procesamiento del ACTIVE era adaptativo: el sistema ajustaba la dificultad según el rendimiento del participante. Si ibas rápido, te exigía más; si necesitabas tiempo, te lo daba algo que, aunque parezca un detalle aparentemente técnico, podría ser el corazón del éxito de esta investigación.
¿Se puede decir que 'previene' la demencia?
Obviamente no. El propio enfoque del estudio se basa en diagnósticos recogidos en reclamaciones del sistema Medicare, no en una evaluación clínica adjudicada caso por caso; es decir, que se detecta demencia por códigos/registro sanitario, lo que es útil a gran escala, pero no equivalente a una batería neuropsicológica y diagnóstico especializado para todos. Lo que sí es destacable es que si el hecho de que el entrenamiento de velocidad de procesamiento con sesiones de refuerzo se asociara con menos diagnósticos de demencia a 20 años en datos, es algo que merece la pena ser replicado y afinado. Serán necesarios más estudios.
¿Demasiado bueno para ser verdad? Un nuevo análisis de los 20 años del histórico ensayo estadounidense ACTIVE (Advanced Cognitive Training for Independent and Vital Elderly), financiado por los Institutos Nacionales de Salud, concluye que semanas de ejercicios cognitivos en un ordenador podrían relacionarse con menos diagnósticos de demencia hasta dos décadas después.