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El simple cambio en los alimentos envasados que podría salvar miles de vidas
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El simple cambio en los alimentos envasados que podría salvar miles de vidas

Reducir el sodio y mejorar el etiquetado nutricional podría evitar miles de muertes prematuras por enfermedades cardiovasculares y obesidad

Foto: Nuevas demandas para cambiar los envases de alimentos ante la 'crisis de la obesidad' (Pexels).
Nuevas demandas para cambiar los envases de alimentos ante la 'crisis de la obesidad' (Pexels).

¿Y si bastara con un pequeño ajuste invisible en los alimentos que comemos a diario para reducir el riesgo de infarto y derrame cerebral? Esto es lo que ha concluido un reciente estudio publicado en la revista Hypertension y respaldado por organismos internacionales como la American Heart Association. Esta revolución silenciosa en la alimentación se resume en una sola palabra: sodio. El método es así de simple: reducir discretamente la sal añadida en productos envasados y comidas preparadas, sin que el consumidor tenga que hacer nada. El impacto, según los expertos, podría medirse en miles de millones de euros de ahorro en el sistema sanitario público y muchas vidas salvadas.

"Este enfoque es particularmente eficaz porque no depende del cambio de comportamiento individual, que a menudo es difícil de lograr y mantener. En cambio, crea un entorno alimentario más saludable por defecto", afirmó Clémence Grave, autora principal del estudio, epidemióloga y médica de salud pública de la Agencia Nacional de Salud Pública de Francia en Saint-Maurice, cerca de París.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el consumo de sodio está muy por encima de los niveles recomendados en la mayoría de los países. En Reino Unido, por ejemplo, la ingesta promedio es de 6,1 gramos de sal diarios (frente a los 2-2,3 gramos recomendados). Y esta sobreexposición se da principalmente a través de alimentos 'normales': pan, pizzas, cereales, quesos, sopas, snacks y comidas listas para llevar. La mayoría de la población ni siquiera es consciente de cuánta sal está consumiendo cada día. Ese 'enemigo silencioso' muchas veces no se nota en el paladar, pero va acumulando consecuencias devastadoras en nuestro organismo, como presión arterial alta, infartos, accidente cerebrovascular, insuficiencia renal y deterioro cognitivo.

Cómo reducir discretamente el contenido de sal en alimentos comunes. En Reino Unido, el objetivo era bastante ambicioso. El modelo valoró qué pasaría si se implementaran los estándares de reducción de sodio para 84 categorías de productos de supermercado y 24 de restauración (como hamburguesas, pizzas y comidas preparadas para llevar).

placeholder Un simple cambio en los alimentos envasados podría salvar miles de vidas (Pexels).
Un simple cambio en los alimentos envasados podría salvar miles de vidas (Pexels).

El resultado fue una reducción estimada de 1,2 gramos de sal diaria por persona que, a su vez, equivalía a 103.000 casos de enfermedad coronaria evitados y 25.000 accidentes cerebrovasculares menos.

"Nuestros hallazgos demuestran que reformular los productos alimenticios, incluso con cambios pequeños e invisibles, puede tener un impacto significativo en la salud pública", dicen los investigadores.

La otra cara del envase

No se trata solo de lo que hay dentro del paquete. También importa lo que vemos por fuera. Diversas organizaciones defensoras del consumidor han renovado sus exigencias para que el gobierno implemente etiquetado nutricional frontal obligatorio, tomando como base el sistema de semáforos que indica si un producto es alto (rojo), medio (ámbar) o bajo (verde) en grasas, sal, azúcares y calorías. Ya hay muchos estudios que estiman que introducir etiquetas de advertencia como las usadas en Chile y México (con octógonos negros para alimentos altos en grasa, sal o azúcar) podría reducir la obesidad en Reino Unido en más de un 4% y salvar hasta 110.000 vidas en los próximos 20 años.

"Estos resultados resaltan la necesidad de colaboración entre los responsables políticos, la industria y los profesionales de la salud. Al combinar el asesoramiento individual con estrategias a nivel poblacional, podemos lograr mayores reducciones del riesgo cardiovascular y mejorar la salud a largo plazo", aclaran los expertos.

¿Y si bastara con un pequeño ajuste invisible en los alimentos que comemos a diario para reducir el riesgo de infarto y derrame cerebral? Esto es lo que ha concluido un reciente estudio publicado en la revista Hypertension y respaldado por organismos internacionales como la American Heart Association. Esta revolución silenciosa en la alimentación se resume en una sola palabra: sodio. El método es así de simple: reducir discretamente la sal añadida en productos envasados y comidas preparadas, sin que el consumidor tenga que hacer nada. El impacto, según los expertos, podría medirse en miles de millones de euros de ahorro en el sistema sanitario público y muchas vidas salvadas.

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