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Sin Whatsapp ni TikTok durante 24 horas: lo que tu cuerpo no nota, pero tu mente sí
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Día de la Abstinencia Digital

Sin Whatsapp ni TikTok durante 24 horas: lo que tu cuerpo no nota, pero tu mente sí

Esta semana se ha celebrado una jornada que invita a dejar las pantallas durante 24 horas

Foto: Foto de archivo. (Reuters/Florion Goga)
Foto de archivo. (Reuters/Florion Goga)
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Lo último que mucha gente ve cada noche antes de dormir es la pantalla del móvil y, probablemente, para hacer 'scroll' en una red social. Lo mismo pasa al despertar: se desactiva la alarma y el impulso lleva a abrir WhatsApp o TikTok. Y es que los datos hablan por sí solos: el 78% de los españoles dedica más de cuatro horas diarias a una pantalla. En los más jóvenes las cifras no son tan altas: casi un 9% de chicos de entre 10 y 20 años dedica más de cinco horas diarias, en este caso a las redes sociales, entre semana; la cifra se eleva hasta casi el 20% durante el fin de semana.

Estos porcentajes reflejan que estamos en una sociedad tan digitalizada que incluso cuenta con una generación a la que se le define como nativos digitales. Y es que muchas veces, ni aunque se quiera, se puede estar alejado de las pantallas por el trabajo. En este contexto, ¿realmente tiene sentido celebrar el Día de la Abstinencia Digital, que ha tenido lugar esta semana?

El neuropsicólogo y vocal de la Sociedad Española de Psicología Clínica, Diego Carracedo Sanchidrián, defiende que puede tenerlo, aunque “más bien como ejercicio de toma de conciencia”. “A día de hoy, la tecnología digital es parte de nuestra vida cotidiana y aporta incuestionables ventajas, pero también ocupa cada vez más tiempo y puede desplazar a otras actividades. Un día de abstinencia no va a marcar una gran diferencia en el hábito, pero sí puede ser un momento de reflexión y experimento personal para ver qué ocurre cuando la dejamos”, ahonda.

De esta manera, insiste en que no se busca demonizar la tecnología, sino “invitar a la reflexión” sobre la relación que tenemos con ella y cómo nos influye.

Cambios en el cuerpo por dejar las pantallas

En términos fisiológicos, todo apunta a que 24 horas de abstinencia no producirían cambios en nuestro cuerpo. Esto es diferente a cuando una persona consume cada día una sustancia, como puede ser el tabaco, y deja de tomarla. En este caso, los efectos y cambios son más psicológicos y conductuales.

Puede aparecer aburrimiento o inquietud por saber qué estará pasando en las redes o si alguien nos ha contactado e incluso tendencia a volver a buscar el móvil. También puede aparecer incomodidad al perder lo práctico que resulta tener en la mano tanta información inmediata”, explica este psicólogo clínico que ejerce en el Hospital Universitario La Paz.

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Estas sensaciones son “muy interesantes desde el punto de vista psicológico” porque, según sostiene, ponen de manifiesto hasta qué punto estaba normalizado e interiorizado el uso de la tecnología como parte de la vida y, a la vez, se toleran mucho menos el silencio, el aburrimiento y la espera.

Pero no todas las sensaciones son malas. Este especialista recuerda que, al paso de unas horas, ciertas personas describen “más calma y menos distracción”: “Los móviles y tablets nos dan mucha información en poco tiempo, muchas veces rápida y cambiante, lo cual es cómodo para nuestra atención, ya que se tiene que esforzar menos. Sin embargo, hacer hábito de este tipo de estimulación nos pone más difícil mantener atención sostenida. También afecta a la percepción del tiempo; se percibe como que transcurre mucho más rápido si hay más estímulos por unidad de tiempo”.

¿Qué ocurre si eres adolescente y no tocas las pantallas?

Las consecuencias también pueden ser diferentes en función de la edad y la etapa vital de la persona que decida dejar las pantallas a un lado durante un día completo, aunque el sanitario puntualiza que la ciencia está todavía empezando a investigar al respecto. Los cerebros más jóvenes tienen más plasticidad y sensibilidad al refuerzo, es decir, flexibilidad para asimilar lo que sucede en el entorno, sea positivo, negativo o neutro.

“Un adolescente se va a habituar antes a utilizar móviles que un adulto, va a hacer costumbre más rápido y, por lo tanto, probablemente le cueste más desconectarse de ello”, comenta. También, la vida fuera de las pantallas está más mediatizada por estas en jóvenes (amigos online, aplicaciones) y probablemente no sea realista una abstinencia sostenida”, añade.

Un adulto, en cambio, tiene sistemas de autorregulación más consolidados y, en teoría, es menos vulnerable a llegar a desarrollar una adicción, “pero también podría tener un uso problemático”.

Y es que el uso problemático está presente en muchas edades. Según el estudio mencionado en el primer párrafo de UNICEF, el 5,7% de jóvenes de entre 10 y 20 años podría haber desarrollado un uso problemático de las redes sociales, cifra que llega al 7,7% entre quienes cursan bachillerato. “Este uso intensivo se asocia a mayor ansiedad, peor calidad de vida y mayor exposición a situaciones de acoso, ciberacoso o control de la pareja a través de medios digitales”, detalla este informe publicado en noviembre de 2025.

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Para estas personas, ya sean jóvenes o más adultas, un día sin acceso digital es poco probable que suponga un gran cambio, debido a que los comportamientos problemáticos suelen estar muy instaurados “y responden a motivos multifactoriales, como dificultades de regulación emocional o ausencia de otros hábitos”.

Sin embargo, en este punto vuelve a poner el foco en que esta decisión, por corta que sea su duración, puede ser útil como punto de reflexión y concienciación. “Invitar a reflexionar sobre si puede haber un problema suele ser uno de los primeros puntos a tratar. Un día de abstinencia puede ser una buena oportunidad para ello: aumentaría la conciencia del tiempo dedicado, en qué momentos, consecuencias… También hace más consciente el uso automatizado del móvil”, detalla Carracedo.

El especialista en psicología clínica concluye que, desde el punto de vista cognitivo y de la salud mental, la clave en ese primer día sería aumentar la conciencia del hábito y poder llegar a valorar si hay un problema y si existe otra manera de incorporar la tecnología que no sea problemática. “El cambio real no vendrá en ese día, sino cuando se logre un cambio mantenido en los hábitos cotidianos”, finaliza.

Lo último que mucha gente ve cada noche antes de dormir es la pantalla del móvil y, probablemente, para hacer 'scroll' en una red social. Lo mismo pasa al despertar: se desactiva la alarma y el impulso lleva a abrir WhatsApp o TikTok. Y es que los datos hablan por sí solos: el 78% de los españoles dedica más de cuatro horas diarias a una pantalla. En los más jóvenes las cifras no son tan altas: casi un 9% de chicos de entre 10 y 20 años dedica más de cinco horas diarias, en este caso a las redes sociales, entre semana; la cifra se eleva hasta casi el 20% durante el fin de semana.

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