¿Llevar medias compresivas para correr mejora el rendimiento deportivo o es pura estética?
Una prenda sencilla que promete mucho. Sin embargo, ¿es cierto que las medias de compresión ayudan a correr más y a cansarse menos? Una experta aclara su verdadera utilidad
Hace ya más de una década que la fiebre del running llegó y se quedó entre nosotros creando una legión de fieles amantes dispuestos a salir a la calle a darlo todo desgastando las zapatillas y sudando la camiseta. Pocas cosas negativas hay que decir respecto a una costumbre cuyo principal efecto es mantener el cuerpo en forma.
Ahora bien, muchos de sus adeptos, en su afán por mejorar su rendimiento, resistencia y recuperación muscular indagan acerca de los métodos más eficaces.
Algo que a priori, resulta totalmente plausible. Sin embargo, puede ocurrir que algunas de esas “vías rápidas” para alcanzar sus objetivos, no cumplen con lo que prometen.
Una de esas herramientas facilitadoras son las medias de compresión. Su uso se ha extendido notablemente entre los corredores, tanto amateurs como profesionales, atraídos por sus supuestos beneficios. Ahora bien, ¿es oro todo lo que reluce?
¿Qué son y para qué (se supone) que sirven?
“Las medias o mangas compresivas son prendas elásticas, confeccionadas normalmente de nailon y fibras sintéticas, que aplican una presión externa controlada sobre piernas o brazos”, define la doctora Susana López Ortiz, investigadora del grupo de investigación estratégico I+HeALTH de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) de Valladolid.
Hechas las presentaciones, conozcamos ahora sus efectos por boca de la experta: “Su función principal es favorecer el retorno venoso promoviendo una menor acumulación de líquido en las extremidades, especialmente en las inferiores. Además, la utilización de medias de compresión durante la práctica deportiva tiene como objetivo incrementar el flujo sanguíneo y reducir las oscilaciones mecánicas que experimentan nuestros músculos como consecuencia de los impactos repetidos en cada zancada, reduciendo así la fatiga de los mismos”.
¿Cumplen con lo que prometen?
Una cosa son los objetivos plantean las medias, y otra sus limitaciones y verdaderos efectos. En este sentido, “a pesar de su popularidad entre corredores amateur y deportistas de alto rendimiento, la evidencia científica es muy clara: las medias de compresión no mejoran el rendimiento deportivo en sí mismo”, asegura rotunda la investigadora. Y añade: “Varios estudios recientes han demostrado que la utilización de medias de compresión durante la práctica deportiva no produce mejoras en el ritmo de carrera ni en el tiempo hasta el agotamiento, así como tampoco produce mejoras en el rendimiento”.
Beneficios que sí están probados
A pesar de que no se puede demostrar su eficacia en lo que a rendimiento deportivo se refiere, respecto a la recuperación muscular, la historia es diferente. Según la experta, “las medias de compresión pueden ayudar en la recuperación muscular, especialmente después de esfuerzos intensos”. En palabras de la profesora: “Cuando hacemos ejercicio, el músculo se somete a estrés, produciendo sustancias de desecho que promueven la acumulación de líquido. La compresión reduce parte de ese edema y favorece el flujo sanguíneo, lo que facilita que el músculo elimine antes esos subproductos del ejercicio”.
Es más, “los estudios muestran que quienes utilizan compresión después de entrenar suelen experimentar menos dolor muscular, una mejor recuperación de la fuerza y, en general, una sensación de mejor recuperación en las horas y días posteriores”, añade.
Utilidades aún por demostrar
Si, por un lado, la investigadora defiende la utilidad de las medias de compresión después de los entrenamientos, por otro lado, reconoce que “aunque es una posibilidad, todavía hoy no existe evidencia suficiente en cuanto a su capacidad para prevenir lesiones. “La compresión reduce las oscilaciones del músculo al correr y ayuda a que éste se recupere mejor después del ejercicio, y ambos factores podrían, en teoría, disminuir el estrés repetitivo que favorece las lesiones por sobreuso”, argumenta.
No ayudan, pero tampoco perjudican
De cualquier modo, el uso de las medias compresivas no es determinante en ningún caso. Es decir, no va a suponer un cambio radical en ningún aspecto, ni en la prevención, ni en el rendimiento, ni en la recuperación. Es decir, no son una ayuda. Ahora bien, también es interesante saber que no hay indicios de que las medias de compresión tengan efectos negativos. Prueba de ello es que “los estudios que han comparado su uso frente a no llevarlas muestran resultados prácticamente idénticos. El uso de medias compresivas no altera la mecánica de carrera, no incrementa el coste energético ni interfiere con la circulación. Si alguna vez generan molestias, suele deberse a un mal ajuste o una talla inadecuada”, asegura la experta.
Por tanto, “en lo que respecta al rendimiento, podríamos decir que su efecto es neutro”, remarca López quien nos recuerda que “su uso no nos hace correr más rápido ni permiten sostener el esfuerzo durante más tiempo, pero tampoco suponen un freno para el deportista”, e insiste en que sí influye en la recuperación. “Tras entrenamientos exigentes, muchas personas experimentan menor dolor muscular y una vuelta más rápida a la normalidad cuando utilizan compresión. Por lo tanto, podemos concluir que no potencian el rendimiento, pero sí pueden contribuir a una recuperación más rápida y menor sensación de fatiga”, resume.
Saber a qué atenerse
A pesar de que sus efectos son muy limitados, tanto para bien como para mal, hay situaciones en las que se recomienda precaución o incluso evitar su uso. Así, “según las últimas recomendaciones internacionales, el uso de las medias compresivas debería evitarse en personas con problemas circulatorios graves, en infecciones cutáneas activas, en úlceras o heridas abiertas y en personas con neuropatías graves”, advierte López.
Por otro lado, las personas que no corren este riesgo, a pesar de su cuestionable eficacia, la experta considera que no es necesario que dejen de usarlas, y señala que “lo más importante es tener claro para qué sirven y el objetivo con el que las usamos. Es decir, si quiero mejorar el rendimiento debo saber que las medias no van a ayudarme, pero si lo que quiero es recuperar más rápido o reducir la aparición de agujetas puede tener una utilización beneficiosa”.
En la oficina: ahí sí son útiles
Por último, la experta destaca un ámbito donde las medias pueden ser especialmente útiles: el laboral. “Las personas que pasan muchas horas de pie a lo largo de día, principalmente por motivos laborales, suelen experimentar una mejora clara en la sensación de pesadez, el retorno venoso y la fatiga muscular al final del día. En ese contexto, las medias de compresión pueden ser una herramienta sencilla y segura para mejorar el bienestar cotidiano.
Hace ya más de una década que la fiebre del running llegó y se quedó entre nosotros creando una legión de fieles amantes dispuestos a salir a la calle a darlo todo desgastando las zapatillas y sudando la camiseta. Pocas cosas negativas hay que decir respecto a una costumbre cuyo principal efecto es mantener el cuerpo en forma.