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Desarrollan "minihígados inyectables" que podrían ayudar a miles de personas como alternativa al trasplante
  1. Salud
INVESTIGADORES DEL MIT

Desarrollan "minihígados inyectables" que podrían ayudar a miles de personas como alternativa al trasplante

La técnica busca reforzar la actividad del hígado dañado y abre nuevas posibilidades para tratar enfermedades hepáticas sin cirugía mayor

Foto: (Fuente: Laboratorio Bhatia)
(Fuente: Laboratorio Bhatia)

Miles de pacientes con enfermedades hepáticas graves esperan cada año en todo el mundo un trasplante que podría salvarles la vida. Sin embargo, muchos no llegan a recibirlo, bien por la escasez de órganos disponibles o porque su estado de salud no les permite someterse a una cirugía de gran complejidad. Ahora, un nuevo avance científico podría abrir una vía distinta: pequeños “minihígados” inyectables capaces de ayudar al órgano enfermo a realizar parte de sus funciones esenciales.

Un equipo de ingenieros y científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha desarrollado una tecnología basada en células hepáticas que pueden introducirse en el cuerpo mediante una simple inyección. Una vez dentro del organismo, estas células forman pequeñas estructuras que actúan como “hígados satélite”, es decir, tejidos capaces de apoyar al hígado original cuando este está dañado.

placeholder (Fuente: iStock)
(Fuente: iStock)

El objetivo es restaurar parcialmente la función hepática sin necesidad de recurrir a un trasplante completo, una intervención que sigue siendo la principal opción para los casos más graves de insuficiencia hepática. Los investigadores han publicado los resultados de su trabajo en la revista científica Cell Biomaterials, donde describen cómo estos injertos celulares han logrado mantenerse activos durante semanas en experimentos con animales.

El hígado es uno de los órganos más complejos del cuerpo humano. Participa en unas 500 funciones biológicas, entre ellas el metabolismo de medicamentos, la eliminación de bacterias de la sangre o la regulación de la coagulación. Gran parte de estas tareas dependen de unas células especializadas llamadas hepatocitos.

Durante años, varios grupos científicos han intentado encontrar formas de reemplazar o apoyar a estos hepatocitos cuando dejan de funcionar correctamente. Una estrategia consistía en implantarlos en materiales biológicos que actúan como soporte. El problema es que esos materiales suelen requerir cirugía para colocarse en el organismo.

Foto: trasplante-higado-de-cerdo-a-humano

La nueva propuesta evita esa operación mediante una tecnología inyectable que combina hepatocitos con microesferas de hidrogel, un material blando diseñado para crear un entorno adecuado para las células. Estas diminutas esferas funcionan como un andamio microscópico que permite que las células se mantengan agrupadas y establezcan conexiones con los vasos sanguíneos cercanos.

El diseño de estas microesferas tiene una particularidad clave: cuando se encuentran muy juntas pueden comportarse como un líquido, lo que permite introducirlas con una jeringa. Una vez dentro del cuerpo recuperan su forma y estructura, creando un pequeño tejido estable. Para producirlas, los investigadores emplearon un dispositivo microfluídico capaz de generar esferas de tamaño y forma uniformes. Estas se mezclan con hepatocitos y con fibroblastos, células de apoyo que favorecen la supervivencia de los hepatocitos y ayudan a estimular la formación de nuevos vasos sanguíneos.

Foto: celulas-estrelladas-higado-fibrosis-1hms

El resultado es un pequeño injerto celular que puede integrarse en el organismo y comenzar a trabajar como tejido hepático funcional. En las pruebas realizadas con ratones, los científicos observaron que las células implantadas se mantenían vivas durante al menos ocho semanas, produciendo proteínas y enzimas típicas del hígado.

En los experimentos, los minihígados se implantaron en tejido adiposo del abdomen. Los investigadores creen que, en el futuro, también podrían colocarse en otras zonas del cuerpo con suficiente espacio y acceso a vasos sanguíneos, como cerca de los riñones o en el bazo. El enfoque podría servir como tratamiento temporal o incluso como apoyo a largo plazo para algunos pacientes, según explican los científicos. También podría actuar como un “puente terapéutico” mientras el paciente espera un trasplante de órgano compatible.

Miles de pacientes con enfermedades hepáticas graves esperan cada año en todo el mundo un trasplante que podría salvarles la vida. Sin embargo, muchos no llegan a recibirlo, bien por la escasez de órganos disponibles o porque su estado de salud no les permite someterse a una cirugía de gran complejidad. Ahora, un nuevo avance científico podría abrir una vía distinta: pequeños “minihígados” inyectables capaces de ayudar al órgano enfermo a realizar parte de sus funciones esenciales.

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